La visión sobre el continente. Intervenciones neocoloniales de Estados Unidos en Nuestramérica y las luchas por el futuro (II)

Linea Territorio y despojo

Por: David Barrios Rodríguez* / Los Posture Statements de los comandos de EE. UU. revelan prioridades militares y amenazas en el hemisferio. El informe 2026 del Comando Sur, más breve que en años previos, deja ver tensiones estratégicas y reconfiguraciones en América Latina.

 

 

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Habiendo expuesto las modificaciones en la infraestructura y despliegue de los comandos geográficos que participan en el continente ahora introduciremos algunos elementos relacionados con la emisión de los Posture Statement. Estos documentos constituyen balances anuales respecto a las amenazas que los encargados del Northcom y Southcom identifican y funcionan como una radiografía de las respectivas áreas de responsabilidad con objetivos de solicitud presupuestal que son presentadas al Congreso de Estados Unidos a través de audiencias frente a un Comité especializado en las Fuerzas Armadas.  

En 2026 y con posterioridad al ataque a Venezuela y el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores llama la atención que el Posture Statement del Comando Sur sea más bien escueto, si bien pone de relieve algunos aspectos de interés. Como ejemplo de ello se puede mencionar que en 2024 y todavía con Laura Richardson al mando el documento estableció en 41 páginas apartados respecto a la competencia estratégica con China y Rusia; o el combate a las “organizaciones criminales transnacionales” e Irán. En el contexto regional y como resultó habitual en este tipo de balances se aludió al papel de Venezuela o Cuba. Además de ello fueron puntualizadas problemáticas como las de la migración irregular, la pesca ilegal no declarada y no reglamentada (IUUF) e inclusive el cambio climático. En 2025 el documento de 37 páginas y emitido durante la breve gestión de Alvin Hosley, mantuvo la misma estructura, al mismo tiempo que resultó sugerente el recuento sobre la riqueza natural del área de responsabilidad del comando:

América Latina y el Caribe cuenta con el 20% de las reservas de crudo del planeta, 25% de los minerales estratégicos (respecto al Litio se trataría de 50% de las provisiones planetarias), 30% de las áreas boscosas, 31% de las zonas de pesca y 32% de las fuentes de agua dulce.

En ambos años también se hizo énfasis en la participación de China en la construcción y gestión de infraestructura, vías de comunicación, actividades extractivas y cadenas de suministro.  En esa articulación también se señaló de manera insistente que el país asiático tenía el propósito de asignar un doble uso a la infraestructura, no sólo en tanto potenciadores comerciales y de comunicación (lo que incluye la red 5G), sino también militares.

El 17 de marzo de 2026 fue emitida la nueva versión de este documento. Esto ocurrió con posterioridad a la realización de más de 46 ataques a lanchas en las aguas territoriales del continente en las que han sido asesinados al menos 160 civiles. A lo que se agrega la realización de ataques en tierra llevados a cabo de manera bilateral con el gobierno de Daniel Noboa en el área andina, así como el lanzamiento de iniciativas como Shield of the Americas o la invocación de una porción del continente definida como Greater North America como impugnación de los postulados respecto al Sur Global y las alianzas geopolíticas que esto ha posibilitado.

En este año respecto a la presentación del diagnóstico sobre el área de responsabilidad del Comando Sur por parte de Francis Donovan,  destaca que se trata de un documento de sólo 12 páginas. Esto se refleja tanto en la estructura como en el contenido del documento. A diferencia de ediciones anteriores no se realiza una mayor aproximación al entorno de competencia estratégica con China y Rusia. Sólo se hace alusión a la intención del país asiático de acceder a 12 instalaciones en la región que les permitiría vigilar satélites y recabar información sensible; mientras que es señalado que Rusia continúa con la intención de proyectar poder marítimo. Algo que merece atención es la utilización del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos en puertos de Guatemala y Perú para disuadir las actividades chinas en la región. Además de ello se establece que ese mismo cuerpo participa en actividades de exploración y extracción de tierras raras en la provincia de Pedernales en República Dominicana, siendo que el país caribeño cuenta con reservas estimadas en 150 millones de toneladas. Es así que para contar con un balance complementario al respecto es necesario consultar el Posture Statement presentado por Gregory Guillot como comandante del Comando Norte y NORAD (North American Aerospace Defense Command).

En este se establece el incremento de las capacidades nucleares de China (a más de 600 ojivas), además de un programa de modernización que incluye armamento compuesto por Misiles Balísticos Intercontinentales equipados con vehículos de deslizamiento hipersónico (HGV), así como misiles diseñados para seguir trayectorias propias con sistema de bombardeo orbital fraccionado (FOBS), lo que desafía los sistemas de defensa antimisiles. También se hizo alusión a la mejora de las capacidades cibernéticas ofensivas de la potencia asiática y al desarrollo de otro tipo de misiles intercontinentales con munición convencional pero con la posibilidad de alcanzar objetivos en Alaska. Estos avances se relacionan con la utilización de plataformas de lanzamiento más sofisticadas siendo un ejemplo de ello los submarinos Shang III.

En cuanto a Rusia se le identifica como el principal adversario militar. De manera análoga a lo planteado respecto a China cuentan con Misiles Balísticos Intercontinentales equipados con vehículos de alta velocidad Avangard, además de que continúa probando otro misil también intercontinental de tipo pesado y denominado Sarmat, con la expectativa de que cuente con el sistema de bombardeo orbital fraccionado antes señalado, esto con el objeto de acceder al espacio aéreo de Estados Unidos desde el Sur. En ambos casos se señala que durante 2025 se llevaron a cabo patrullajes en clave militar, en el caso de China en el Ártico, mientras que Rusia habría realizado despliegue de submarinos Severodvinsk en los océanos Atlántico y Pacífico.

Sin embargo y a partir de los acontecimientos que atestiguamos en la región desde el año pasado, destaca el abordaje respecto a lo que en términos discursivos ha sido utilizado como pretexto para el despliegue actual de fuerzas de Estados Unidos en el continente.  En ambos textos se establece un balance sobre las actividades de las organizaciones que a partir del 20 de febrero de 2025 fueron denominadas como Organizaciones Terroristas Extranjeras y Terroristas Globales Especialmente Designados.

En relación al Comando Sur se identifican 13 grupos de este tipo y que serían el objetivo de la Operación Southern Spear, mientras que en el documento del Comando Norte sólo se hace referencia a los que tienen presencia en México y con el énfasis en su vinculación con tráfico de estimulantes ilegales y de personas migrantes. En febrero del año pasado, cuando se estableció la designación, se recuperaban 9 de estos grupos pero al mismo tiempo se ha señalado que el gobierno de Donald Trump se encuentra en guerra con 24 organizaciones en la región aunque no se ha proporcionado una lista oficial de estas.

También es importante señalar que además del despliegue de embarcaciones, Marines y el uso de las distintas instalaciones militares y la infraestructura descrita, en el horizonte se avizora el uso recurrente y generalizado de Fuerzas de Operaciones Especiales de Estados Unidos en el continente. Lo anterior queda de manifiesto en el Posture Statement del Comando Sur respecto a Colombia, pero también fue señalado en la audiencia del encargado del Comando de Operaciones Especiales frente al Congreso el 18 de marzo pasado cuando se aludió a que este tipo de fuerzas han dado apoyo a México contra objetivos importantes durante los últimos meses. En algo que adquirirá relevancia durante este año, en la postura del Comando Norte se establece que “...las sólidas relaciones militares entre Estados Unidos, Canadá y México quedarán plenamente de manifiesto, ya que nuestras fuerzas colaborarán para garantizar la seguridad durante la Copa del Mundo de Fútbol” a realizarse durante los meses de junio y julio.

Como colofón de lo hasta aquí expuesto señalamos tres elementos importantes que delinean la intervención de Estados Unidos en el continente hacia el futuro. En primer lugar que desde hace años la doctrina militar ha tendido a establecer un continuum entre las formas de guerra tradicional e irregular. Siendo esta última en la que quedan albergadas la llamada guerra contra el “terrorismo”, contra el “crimen organizado”, así como modalidades de guerra no convencional, en tareas de “estabilización”, asuntos civiles, o la contrainsurgencia.

En segundo lugar, que desde hace años han enfatizado la importancia estratégica del concepto denominado Fortalecimiento de las capacidades de los países socios (BPC) lo que remite a la delegación de distintas actividades y responsabilidades en las Fuerzas Armadas de los países del área. Es por ello que resultan cruciales los acuerdos de cooperación en seguridad que incluyen procesos de adoctrinamiento y la realización de ejercicios militares. Como ejemplo significativo de ello debe ser ponderado que de acuerdo al Southcom y a través del programa International Military Education and Training (IMET), 27 países del área reciben financiamiento para que integrantes de sus Fuerzas Armadas estudien en universidades de Defensa en Estados Unidos, al mismo tiempo que se establece que “El retorno de la inversión en este programa de formación es evidente, ya que muchos graduados del IMET han llegado a ocupar cargos como Ministros y Jefes de Defensa”.

En tercer lugar y como hemos intentado dejar de manifiesto en este texto, que a partir de las modificaciones esbozadas en términos doctrinarios, de infraestructura y despliegue de fuerzas, a lo que asistimos es a la integración operacional de los Comandos Norte y Sur. Los procesos de despojo y el sometimiento de las poblaciones de Nuestramérica son una de las facetas del capitalismo en su fase actual. Para ello se recurre a la constante redefinición de amenazas que contribuyen a legitimar las ofensivas bélicas del presente. Desmontar esas narrativas y hacer frente a la ofensiva neocolonial es una tarea urgente, es la lucha por el futuro.

*Docente Investigador Universitario. México. Integrante de la Red-Observatorio (Juntanza) Latinoamericano en geopolítica, seguridad y bienes estratégicos.

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