Hidroituango: ¿ingeniería deficiente, decisiones equivocadas o simple ambición?

Linea Territorio y despojo

Por: Oswaldo Ordóñez Carmona. Universidad Nacional

Desde abril de 2018 el proyecto Hidroituango entró en emergencia, y para salir de la crisis, Empresas Públicas de Medellín (EPM), organización dueña del proyecto, contó con la aprobación tácita de constructores, interventores y diseñadores.

 

 

00 HITUANDO DEFICIENTE

En agosto de 2012 la obra se adjudicó al Consorcio CCC Ituango (Camargo Correa, Conconcreto y Coninsa Ramón H), con inicio de obras en octubre de ese año. Para diciembre de 2015, se tenía una proyección de casi 20 meses de retraso, por ello, EPM y dicho consorcio firmaron el plan de aceleración, cuyo pacto incluía un incentivo de 70.000 millones de pesos si lograba el cometido.

El retraso se justificó en temas de adquisición de predios, construcción en vías de acceso (topografía abrupta), problemas de orden público y dificultades constructivas en los pozos de las compuertas.

Origen técnico del problema

En marzo de 2014, el río Cauca fue desviado por los túneles de la presa, los cuales se entregaron sin las compuertas de diseño original, asunto que generó un escenario para la toma de decisiones, que finalmente llevaron a la emergencia.

¿Por qué no se hicieron las compuertas diseñadas en los dos túneles de desvío? La respuesta no debería culpar a la geología de la zona, la cual se debe conocer en detalle en obras de esta envergadura, destacando que en cualquier entorno rocoso es posible hacer obras, y en especial compuertas. Desviar el río por túneles sin compuertas fue una decisión que tanto EPM como constructores, diseñadores e interventores debían tener soportada, recalcando que la aprobación de esta modificación en los diseños originales, además de la desviación del río, debieron ser conocidos, autorizados y aprobados por EPM, como dueña del proyecto.

Desviar el río fue la urgencia y eso primó sobre lo técnico.

La solución al problema de las compuertas y puesta a punto de la obra para su embalse se “resolvió” con el posterior diseño y construcción de la galería auxiliar de desviación (GAD), la cual tendría las compuertas y la estructura de descarga de fondo que originalmente se tenía previsto instalar en los túneles de desviación. Según el informe de Contraloría de 2018, la construcción de la GAD empezó 13 meses antes de ser aprobada la modificación de la licencia que la autorizaba.

En septiembre de 2017 se taponó el túnel de desviación izquierdo e inició la operación parcial de la GAD; en marzo del año siguiente se taponó el túnel de desviación derecho y se inició la operación completa de la GAD, antes de abril, periodo de altas precipitaciones en Colombia.

Podemos ver que un proyecto de esta envergadura pasó de tener dos túneles –para desviar y controlar el río Cauca– a tener uno solo. Una jugada riesgosa, similar a cuando en póquer se juega all-in: todas las fichas se pusieron en manos de un solo túnel, una apuesta que en abril de 2018 mostró que fue una decisión equivocada y que llevó al colapso de la GAD, al destaponamiento, taponamiento y posterior destaponamiento del túnel de desviación, llenado no programado del embalse y desvío del río por la casa de máquinas.

Afán, dinero e intereses por encima de la ingeniería

La decisión de acelerar las obras para poder embalsar en julio de 2018 y generar energía en noviembre de ese año se dio para no perder los beneficios del cargo por confiabilidad que se le había entregado al proyecto. Si la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) declaraba un “incumplimiento grave e insalvable”, el total de sanciones y temas comerciales asociados a ello implicaba una suma cercana a 3,3 billones de pesos que debían ser asumidos por la EPM.

Para incentivar la aceleración a las empresas asociadas con la obra, se sumó un incentivo de 70.000 millones de pesos, en caso de que se cumpliera con el cronograma.

En medio de esta urgencia e incentivos -sumado a la posibilidad de que antes de entregar su cargo- el entonces presidente de la República Juan Manuel Santos fuera el encargado de iniciar el llenado del embalse; se creó todo un escenario que facilitó la toma de decisiones, en el cual lo económico primó, no solo sobre lo técnico, sino también sobre los riesgos ingenieriles y de seguridad integral a los cuales podría ser sometida la obra.

Consideraciones generales

Cabe resaltar que tanto la construcción de la GAD como el taponamiento de los túneles originales y el desvío inicial del río por túneles sin compuertas fue conocido, autorizado y aprobado por la EPM, pero en todo ello contó con el respaldo, trabajo, esfuerzo y compromiso de diseñadores, contratistas e interventores.

A la fecha, EPM tiene un estimado entre 2.500 y 3.000 millones de dólares a favor de la causa de la emergencia (ingresos sin percibir, trabajos para culminar las obras y atención de contingencia), a los cuales se le deben sumar los costos derivados por las indebidas decisiones que últimamente ha tomado el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, quien coloca a EPM y al proyecto en entredicho con empresas, bancas de inversión y empresas de seguros.

Hidroituango se diseñó en un lugar adecuado del cañón del Cauca, en el cual la geología, la geotecnia y las rocas son complejas, como en otras regiones de Colombia, pero esto no impide o ha impedido que se ejecuten las obras; solo se debe hacer la exploración adecuada y un tratamiento correcto de zonas de falla o roca fracturadas, con soluciones ampliamente conocidas.

En cambio, lo que no se puede es pedir a un macizo o roca, que soporte condiciones por encima de sus límites, máxime cuando los macizos no son debidamente excavados y protegidos para eventuales requerimientos. Así que la geología, no fue el problema en Hidroituango.

Desde abril de 2018, lo sucedido en Hidroituango podría recrearse en estos tres dichos:

Lo barato sale caro: en especial asociado con los contratistas que ejecutaron las obras entre 2013 y 2015, que eran baratos, sin experiencia y causaron mala ejecución y retrasos en obras.

Del afán no queda sino el cansancio: después de 2015 y con firma del plan de aceleración de obras, muchas cosas se pasaron por alto y primó el cumplimento de unas fechas, pudiendo darse la desestimación de riesgos técnicos y el cuidado integral del proyecto..

La ambición rompe el saco: los compromisos comerciales y de generación por parte de EPM, sumado al incentivo de 70.000 millones de pesos a empresas responsables de construir Hidroituango, ciertamente llevaron a la toma de decisiones de alto riesgo, donde primó lo económico por encima de lo técnico y funcional de la obra, incluyendo taponamiento de túneles originales y desvío del río por la GAD.

Tomado de: https://unperiodico.unal.edu.co/pages/detail/hidroituango-ingenieria-deficiente-decisiones-equivocadas-o-simple-ambicion/

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