El aire político del gobierno nacional produce asco

Linea Conflicto Social y Paz

Por: John Freddy Caicedo Álvarez*

El aire huele a genocidio porque la muerte de excombatientes que creyeron en la paz supera las doscientas personas, la muerte de las mujeres y los hombres que defienden los derechos humanos, de los pueblos y de la naturaleza en sus territorios ya se cuenta por centenas y la muerte de soldados, policías y guerrilleros tiende a crecer, como otro de los dramas que conocemos cada día.

 

 

podrido

Una manera de examinar el tipo de proceso capitalista que ha vivido Colombia podría partir de observar los “héroes” que ese proceso ha fabricado. Gilberto Loaiza Cano (2010).

El aire político del gobierno nacional produce asco. Un presidente títere del genocida Uribe, alias Matarife, un jefe de Estado mandarín del Imperio estadounidense que hoy avanza con su estrategia paramilitar contra América Latina y que en buena medida logró debilitar los avances que se habían logrado en Brasil, Bolivia, Ecuador y Uruguay.

Una vicepresidenta mafiosa, quien en sus tiempos de ministra de defensa despachaba desde el mismo club de reposo capitalino de los comandantes paramilitares, quien contra su obligación legal, ocultó que su “joven” hermano de 35 años “traficó” heroína, quien además protege en su entorno familiar inmediato a un oficial del Ejército implicado en ejecuciones extrajudiciales contra personas que fueron presentadas como guerrilleras (sin serlo) muertas en combate.

El ministro de vivienda, alto funcionario de Asobancaria, sigue gobernando como tal, es decir como banquero y no como ministro, ha sacado adelante una política que permite al sistema financiero expropiar por medios legales sutiles, la vivienda y los ahorros de las personas mayores de 65 años.

La ministra de educación, a quien se le reconoce claridad en sus salidas a los medios, como buena economista tiene claro aquello de la maximización de las ganancias y la socialización de las perdidas, así que a esta altura del año escolar además de estar en graves riesgos el proceso académico, la salida que se propone conduce por un camino en que los y las estudiantes de las instituciones públicas asuman un alto riesgo de perder la vida.

El ministro de hacienda entre otras brillantes ideas, dio luz verde a la de un día sin IVA, que por supuesto tiró a la borda buena parte de los esfuerzos de contención de la velocidad de difusión de la pandemia en Bogotá y Cali, donde la vida y el aislamiento social preventivo se canjeó por electrodomésticos en “promoción”. Con las prioridades políticas del superministro de hacienda, las pymes van a la quiebra, el sector informal en caída libre, el pago de la prima en entredicho, las cesantías en grave peligro y el país en manos del capitalismo saqueador global.

El aire político del gobierno nacional produce asco. Un senador del partido político del presidente y la vicepresidenta, es decir del partido liderado y dirigido por el Matarife, es pillado masturbándose en plena sesión virtual del poder legislativo nacional, mientras otro senador del mismo partido de derechas, se dedicaba a hacer deporte en el parque del Virrey, mientras su obligación era estar trabajando.

Obvio, ambos cobraron sin sonrojarse sus respectivos treinta (30) millones mensuales y los veinticuatro (24) millones en primas de medio año.

El aire político del gobierno nacional produce asco. El fiscal general de la nación, funcionario encargado de perseguir a los criminales, poco menos que nada ha hecho para castigar a los responsables de la masacre contra 25 personas en una cárcel de Bogotá, no ha iniciado en serio la persecución de los crímenes asociados a la neñepolítica que involucran al presidente la república y otros altos funcionarios, tampoco actúa de modo contundente y eficaz para detener la matanza contra líderes y lideresas sociales, lo que sí ha hecho es retomar la política de detenciones masivas de la población asentada en áreas rurales, perseguir a policías, fiscales y periodistas que investigan seriamente a los criminales y declarar con saña en horario triple contra la oposición.

A su favor, debemos indicar que, ha perseguido en los dos noticieros oficiales a la burocracia de medio y bajo rango que se roba las ayudas humanitarias destinadas a paliar la crisis producida por la pandemia, mientras en otras partes donde el fiscal no ve, ni oye, la oligarquía vuelve a desangrar los recursos públicos a niveles macroeconómicos.

El aire huele a genocidio porque la muerte de excombatientes que creyeron en la paz supera las doscientas personas, la muerte de las mujeres y los hombres que defienden los derechos humanos, de los pueblos y de la naturaleza en sus territorios ya se cuenta por centenas y la muerte de soldados, policías y guerrilleros tiende a crecer, como otro de los dramas que conocemos cada día.

El país que por un momento soñó la paz, lloró cuando las derechas que hoy gobiernan celebraron entusiastas el triunfo del NO a los acuerdos de la Habana. El país que por un momento soñó el fin de la guerra, lloró cuando las derechas mafiosas que hoy gobiernan hicieron carnaval por la derrota de la consulta anticorrupción.

Ese país que añora construir un país en paz y sin corrupción recuerda que esas mismas hipócritas derechas que se rasgan las vestiduras por la muerte de soldados y policías en una emboscada, son las mismas que defienden y celebran la continuidad de la guerra al costo de la vida de los policías y los soldados, cuyas muertes son usadas también como trofeos en la hora de los noticiarios oficiales de la propaganda antiguerrillera.

El aire político del gobierno nacional produce tanto asco que oxigena la lucha de las personas en las prisiones, la de los estudiantes en la Universidad del Valle y de los jóvenes en Medellín y Bogotá. Es aire limpio la lucha contra la pandemia desde la sabiduría ancestral por parte de las comunidades indígenas y afrocolombianas. Es brisa fuerte la huelga de las mujeres contra los feminicidios y el patriarcado. Es viento fresco la declaración valerosa y valiente de las madres de las víctimas de ejecuciones extrajudiciales contra la intelectualidad oficial que quiere sepultar y desaparecer también la memoria. Es tormenta de valor la contundente lucha campesina en Guayabero y el oriente del país.

Finalmente, siembra un poco de esperanza, ya tan escasa, que las personas que luchan por la paz sigan insistiendo en una salida política a la guerra, una solución que vaya más allá de la entrega de las armas de las guerrillas, porque la paz no puede ser el asesinato en paz de la militancia de la ex guerrilla, la paz no puede tener el mismo aire del gobierno nacional, porque una paz que masacra a quienes creyeron en ella produce tanto asco como un gobierno asesino, mafioso y corrupto.

*Director Especialización en Educación en Derechos Humanos – UNICATÓLICA Cali. Integrante de la Fundación Guagua – Galería de la Memoria Tiberio Fernández Mafla y del Equipo CEPA.

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