Por Escuela Popular Permanente. / Vivir Cuba hoy es resistir entre apagones, escasez y creatividad cotidiana. En esta entrevista, la periodista Marcela Cornejo Zamorano analiza la crisis, el bloqueo y las tensiones internas, revelando desafíos, solidaridades y disputas que marcan el presente y futuro de la Revolución

«Yo me muero como viví«. Silvio Rodríguez
Entrevistamos a Marcela Cornejo Zamorano.
Ella es Periodista. Fue Conductora y productora de noticias en tele SUR Caracas y jefa de la corresponsalía en Chile. Vivió 10 años en Venezuela participando en la formación de cuadros en el Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora. Trabajó en La Radio del Sur, AlbaTV, en el área de cultura del Gobierno del Distrito Capital en Caracas. Se desempeñó como Jefa del Gabinete Comunicacional del Estado de Barinas y fue Directora de Desarrollo Social del Estado.
En Chile, fue Dirigenta sindical del movimiento de trabajadores y trabajadoras de AFP. Fundadora de los Colectivos de Trabajadores, CCTT.
En su juventud, militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR.
Actualmente vive en la ciudad de La Habana en Cuba, donde trabaja como periodista independiente.
Desde esta página de la Escuela Popular Permanente agradecemos el tiempo que nos dedicó para responder algunas preguntas que, a juicio nuestro, consideramos urgentes para acercar una visión desde la perspectiva de la defensa de la revolución cubana.
1. Vida cotidiana y crisis material
EPP: Marcela, para comenzar desde lo más concreto y humano: ¿Cómo se expresa hoy, en la vida cotidiana del pueblo cubano, esta crisis económica, energética y social que atraviesa la isla? Pensando en la alimentación, el transporte, los medicamentos, los apagones, el trabajo doméstico y la vida barrial, ¿Qué significa realmente “vivir Cuba” en este momento para una familia trabajadora o popular?
Marcela: Es una realidad bien compleja la que enfrenta el pueblo cubano en el ámbito energético. Porque en lo concreto en la capital se vive con cortes de energía todos los días, se está organizado en un sistema de Bloques, es decir hay un cronograma de cortes de energía por sector, el que se agudiza cuando el déficit es mayor, así que puede que un día te hayan quitado la corriente entre las 9 de la mañana y 2 de la tarde, pero se activa el DAF (Disparo Automático por Frecuencia) y te la vuelven a cortar, hasta que se regule el sistema.
En las provincias es mucho más complejo, pasan más tiempo sin electricidad, que, con electricidad, y eso tiene un gran impacto en la vida cotidiana. Si a eso le sumas la falta de disponibilidad regular de gas en balita (balón) obliga a muchas familias a cocinar con leña o carbón. Entonces ves al pueblo en la búsqueda de soluciones e inventos para resistir en medio de esta crisis, lo que no tiene nada de romántico, ni heroico, si eso se transforma en una baja en tu calidad de vida, donde a veces no ves soluciones a corto ni a mediano plazo.
En el ámbito de la alimentación es aún más crítico. Con la pandemia, las arcas fiscales tuvieron un gran impacto, cero entradas de recursos por la vía del turismo, y eso fue afectando poco a poco la disponibilidad de alimentos y otros productos de la canasta básica que se entregan a las familias cubanas en las bodegas estatales, vía libreta de abastecimiento.
Entonces, en el presente, el cubano o la cubana que trabaja para el Estado o cobra su salario en pesos cubanos, no logra abastecer para un mes a su núcleo familiar con los alimentos que el estado dispone en estas bodegas. Por ejemplo, en el sector que vivo, la última vez que llegó arroz correspondía al arroz del mes de noviembre del año pasado. Azúcar no ha llegado en meses. Que ocurre entonces, que las personas se ven obligadas a ir al mercado privado a buscar estos alimentos y ahí el valor de estos, es precio internacional.
Para que se logre dimensionar, te pongo este ejemplo: Una maestra cobra alrededor de 6.000 pesos cubanos al mes. Y un kilo de arroz en este momento en el mundo privado cuesta 700 pesos cubanos, un cartón de huevos cuesta 3.000 y así. Entonces, aunque los servicios siguen con valores muy bajos, la alimentación es casi imposible resolverla como antes. Por más que se intente el Estado, hace mucho tiempo no logra surtir de manera óptima y básica los requerimientos de alimentación de la población. Uno se pregunta y cómo se resiste: una de las respuestas es por la vía de envío de remesas o paquetes de comida desde el exterior, eso hace una gran diferencia entre la población en el presente. Otra vía es la de trabajar en uno, dos o tres lugares y tratar de mejorar tu salario. Otra es la alimentación que aun, aunque muy básica, se da en las escuelas o en los centros de trabajo.
Y para enfrentar la crisis del transporte, que se agudiza con la medida criminal de Trump en enero, ha sido reducir los horarios de trabajo o limitarlos a dos o tres días por semana. Las universidades en muchos casos han vuelto al sistema semi presencial o virtual. Las escuelas siguen siendo el sector menos afectado en este sentido, por lo que decía antes, la necesidad de garantizar a los niños y niñas su alimentación.
Vivir en Cuba hoy, significa adaptarse, inventar y resistir.
2. Resistencias populares en la vida diaria
EPP: En medio de tantas carencias y dificultades, ¿qué formas de solidaridad, apoyo mutuo y organización comunitaria has visto desplegarse desde abajo para sostener la vida? Nos interesa saber si en los barrios, entre vecinas y vecinos, entre mujeres, juventudes o trabajadores, se están reactivando prácticas colectivas que permitan resistir no solo materialmente, sino también subjetiva y políticamente.
Marcela: Hay muchas experiencias de trabajo mutuo y solidario en las comunidades. Se han implementado comedores populares, algunos con apoyo del sector privado incluso. En las escuelas los padres y apoderados ayudan con algunos insumos y materiales de trabajo para las maestras y maestros.
Y la solidaridad del día a día que está muy viva aún en el pueblo cubano, es la de estar siempre atento a los enfermos, a los vecinos, a dar lo que se tenga para apoyar en una emergencia, eso sigue siendo parte innata del cubano y cubana, aún en estos tiempos de agresión, se mantiene vivo.
3. Estado de ánimo social y subjetividad popular
EPP: ¿Cómo describirías hoy el estado de ánimo del pueblo cubano? ¿Predomina el cansancio, la frustración, la rabia, la esperanza, la dignidad resistente, o una mezcla contradictoria de todo eso? Y en ese marco, ¿cómo se vive la tensión entre el orgullo histórico de la Revolución y el desgaste provocado por una crisis prolongada?
Marcela: Esta es una pregunta compleja, porque si bien hay un sentimiento muy afianzado en las generaciones mayores, de la defensa de la patria y de la revolución, hay otro sector de jóvenes, la mayoría en los barrios populares de la periferia que no se sienten así de comprometidos. Y más bien son el caldo de cultivo de la influencia del discurso del cambio que promueve Trump y la derecha global. Ellos se sienten atraídos por ese discurso y la idea de que fuera de Cuba todo es mejor, y con ese foco han salido de Cuba miles de jóvenes los últimos años en busca de ese bienestar y también para apoyar a sus familias desde el exterior.
Ahora, en general hay un estado de ánimo que está bajito en tiempos normales por las razones que te explico, pero ante cualquier amenaza externa o como lo que pasó con los 32 combatientes cubanos que cayeron en Venezuela, defendiendo al presidente Maduro y su esposa, vuelve a aflorar ese espíritu patrio y revolucionario.
4. Bloqueo, agresión imperialista y percepción popular
EPP: Desde fuera de Cuba muchas veces se habla de la crisis sin dimensionar el peso concreto del bloqueo y de la ofensiva de Estados Unidos. Desde tu experiencia en la isla, ¿cómo impacta hoy esa agresión imperialista en la vida real del pueblo? Y al mismo tiempo, ¿cómo percibe la gente común esa relación entre agresión externa, dificultades estructurales y responsabilidades internas del propio proceso cubano?
MARCELA: El bloqueo es algo muy cotidiano. Desde el simple intento de entrar a una tienda online desde Cuba como Falabella, Sodimac, HBO, Disney o una plataforma de trabajo como Mailchimp, WordPress, etc. Todos los sitios del gran capital bloquean las IP cuando te detectan en Cuba. Entonces acá, debes obligadamente trabajar con aplicaciones VPN, que disfracen tu señal, en el mayor de los casos funcionan.
Ahora imagínate eso a gran escala, el estado cubano no puede adquirir medicamentos, piezas para su sistema eléctrico, y miles de cosas más, por el bloqueo. Sin embargo, el bloqueo es algo tan cínico, que, si tú eres un particular y tienes una empresa en Cuba, sí puedes importar desde cualquier país.
Eso ha estado pasando este último tiempo, desde que el estado cubano permite la creación y funcionamiento de las MiPymes o los trabajadores por cuenta propia (TCP), en el caso de los primeros pueden importar sin restricciones. Entonces, yo que vivo en Cuba puedo comer pollo traído de Estados Unidos, que se los vende una empresa de USA al empresario o MiPyme particular cubano.
Y ahí volvemos al mismo problema, el Estado cubano tiene enormes limitaciones para producir hoy, medicamentos, insumos, etc. Sin embargo, los consigues todos en el mercado privado, en la misma isla, pero a precio internacional. Entonces, ya el problema no es la disponibilidad, es el acceso. El que tiene dinero lo compra.
5. Coyuntura política y legitimidad del proceso
EPP: En términos políticos, ¿cómo caracterizarías la coyuntura actual de la Revolución Cubana? ¿Estamos ante un momento de repliegue, de transición, de redefinición o de encrucijada histórica? Y en ese escenario, ¿cómo ves hoy la relación entre el pueblo y las instituciones políticas del Estado revolucionario?
MARCELA: Estamos en todas las mencionadas: repliegue, transición, redefinición y encrucijada, más la de resistencia absoluta. Porque, así como Silvio sale a pedir su AK, hay muchas y muchos cubanos en la misma posición. El asunto, a mi juicio, es qué es lo que vamos a defender.
Y hay una realidad que dista mucho de lo que quisiéramos. Porque existe un desgaste enorme que ha tenido un gran impacto en la moral y los valores del pueblo cubano. La actual no es la dirigencia de antaño, no hay ese vínculo irrompible que tenía Fidel con su pueblo. No hay una mirada positiva en la gente de la conducción actual. Hay muchos temas no resueltos en la relación institución-pueblo, que van haciendo mella cada vez más. Burocracia, corrupción a baja escala, pero la hay. Y cuando tus líderes no gobiernan con el ejemplo, como te enseñaron por mas de 50 años, se rompe ese lazo de amor y entrega, que es el que te permite ver tu vida, aunque precaria, con esperanza de un bienestar para todos y todas. Hoy no está a la vista ese mejor vivir para el pueblo en general.
Si bien defendemos la revolución, la que una vez hubo y se levantó como un faro de esperanza al mundo, la realidad es que hoy solo titila, por el desgaste de un bloqueo criminal y también por un desgaste interno que no se ha logrado resolver.
6. Burocracia, participación y distancia con el pueblo
EPP: Uno de los debates más sensibles para quienes defendemos la Revolución desde una perspectiva crítica tiene que ver con la burocratización. ¿Percibes hoy una distancia entre las estructuras institucionales y las necesidades o expectativas del pueblo organizado? Y si esa distancia existe, ¿en qué dimensiones se vuelve más evidente: en la toma de decisiones, en la gestión económica, en la participación política o en la capacidad de escuchar a las bases?
MARCELA: Hay un desgaste enorme de las estructuras que levantó la revolución posterior a su triunfo, y a mi juicio, ha sido este proceso de lo menos dialéctico en ese ámbito. Porque se mantienen estructuras que se crearon hace 60 años y que no dialogan con la realidad actual. La modernización apenas llega a las instituciones, eso mantiene este estado en una maraña de burocracia que le hace aún más difícil el día a día a su pueblo.
A eso le debes sumar, la resistencia al cambio, el control de las instituciones, con sus estructuras inflexibles, que al final las hacen inoperantes. Te pongo como ejemplo el año 2024 se celebró la Nueva Ley de Migración, que facilitaba al menos un poco, los procesos de residencia y tramitación de muchas gestiones. Han pasado dos años y aún no hay Reglamento para su implantación. A nivel de ministerios pasa lo mismo, para entregar un donativo de miles de lápices para las escuelas, se debe ir a Educación de la provincia, luego al municipio, al final a la escuela le llega un lápiz, que no resuelve nada.
A nivel local los Comité de Defensa de la Revolución, CDR, pasa lo mismo, quedaron finalmente instalados como espacios muertos, un cargo más. En general están inactivos, no promueven la participación y a nivel de pueblo no tiene la legitimidad de antaño.
La escucha de las bases populares ha quedado más relegada al ámbito electoral, que es el periodo que más visitas y activismo se hace en las comunidades. En este sentido, el mejor y casi único espacio de información del pueblo, se ha reducido al programa Mesa Redonda Internacional y el Noticiero, que son los espacios por donde se informa el pueblo, y que se contrapone a toda la campaña de desprestigio que la gente ve en las Redes Sociales.
7. Juventud, desafección y continuidad revolucionaria
EPP: En varios análisis aparece la preocupación por el vínculo entre juventud y proyecto revolucionario. Desde tu mirada, ¿Cómo están viviendo las nuevas generaciones esta etapa? ¿Hay desafección, escepticismo, deseo de emigrar, o también búsquedas de nuevas formas de compromiso político? ¿Dónde ves hoy las principales posibilidades —y también los principales peligros— para la continuidad histórica de la Revolución entre las y los jóvenes?
MARCELA: Hay una franja muy activa de jóvenes que siguen muy comprometidos con la revolución, especialmente los estudiantes universitarios. Pero en los barrios, la Revolución ha perdido mucho espacio, que se han tomado, por un lado, las iglesias evangélicas y por otro, la cultura del ocio y del parado en la esquina. Porque los jóvenes dicen para que voy a estudiar si luego gano 5.000 pesos que no me alcanzan, mejor hago otra cosa, que puede ser trabajo de albañil, o mensajería, o simplemente hacen lo que sea para salir del país.
También se ha empezado a masificar el consumo de drogas, el químico, que es una mezcla de estupefacientes con cualquier cosa y tiene a un segmento de esa juventud metida en la adicción y arrastrada a la delincuencia.
El gran problema de los jóvenes es que no ven perspectiva de mejora en este momento y la agudización de la crisis energética les impacta aún más, porque se ven afectados los pocos espacios de esparcimiento con que cuentan. Hoy las escuelas, por darte un ejemplo, no cuentan con especialistas de arte, música, deportes, no hay trabajadores sociales que hagan el levantamiento de los problemas de las comunidades, todas ellas eran tareas que antes las hacían los jóvenes, empujados por las políticas de trabajo social y voluntario que impulsaba Fidel. Sin transporte, sin seguridad alimentaria, sin horizonte de mejoras, ¿cómo mantienes esa energía en la juventud?, en un mundo donde la disputa de sus intereses se da en la arena de las RRSS, y para dar esa pelea no hay mucha experiencia ni muchas capacidades hoy en Cuba.
8. Poder popular real versus formalidad institucional
EPP: Desde la perspectiva del poder popular comunitario, una pregunta central es esta: ¿qué espacios reales existen hoy en Cuba para que el pueblo decida, controle, proponga y transforme? Más allá de las estructuras formales, ¿hay hoy experiencias vivas de poder popular en barrios, centros de trabajo, espacios culturales, cooperativas o territorios, que puedan ser vistas como semillas de una profundización democrática del proceso revolucionario?
MARCELA: Yo creo que esos espacios ya no están así visibles. O no son visibles más allá del mundo universitario de algunos centros laborales, todos dentro del estado. Fuera del Estado no están.
9. Qué habría que transformar para defender la Revolución
EPP: Si partimos de la idea de que la mejor defensa de la Revolución no es la repetición acrítica, sino su profundización, ¿cuáles crees tú que son hoy las transformaciones más urgentes e ineludibles dentro de Cuba? ¿Dónde habría que mover primero las piezas: en la economía, en la planificación, en el combate a los privilegios, en la transparencia, en la participación, en la cultura política, o en todas a la vez?
MARCELA: Yo creo que a nivel económico, se improvisa mucho. Intentas abrir espacios al mercado sin poner las reglas claras, el mercado no se manda solo, el estado debe rallar la cancha y eso creo que hizo mal desde el inicio.
Además, se cometió el gran error de eliminar el CUC que era la moneda, contralada por el Estado, para manejar la circulación de divisas. Al momento de digitalizar una moneda nueva, el MLC, se dio apertura al mismo fenómeno venezolano, que una plataforma externa te fije el tipo de cambio en la calle. Y la circulación de divisas y de efectivo, esté fuera del estado.
Creo que estos intentos de mejoras, han sido grandes errores cometidos por la actual dirección de la revolución y el impacto de estas medidas en el pueblo son brutales, porque el control del cambio impacta día a día, en el presente, una inflación que más allá de las estadísticas, las vive el pueblo en su diario vivir, al ver cómo los precios en el mercado privado suben y suben al ritmo del dólar negro y el estado amarrado de manos está inerte.
Como consecuencia natural de todos estos impactos, hoy Cuba ya es una sociedad de clases. Simplificando: los nuevos ricos en Cuba son los dueños de Mipymes, la clase media los TCP, más los que reciben divisas de familiares del exterior. Y el pobre, el que trabaja para el estado y tiene un salario en moneda nacional.
En este contexto ¿cómo combatir los privilegios? es una pregunta errónea, más bien creo que debemos preguntarnos como llevar al pueblo a vivir como una clase media actual, con necesidades básicas resueltas.
Yo pienso que revolucionar la revolución, es el único camino. Y para ello hay que abrir la mente, usar la dialéctica como un arma revolucionaria, reconocer este pueblo nuevo, que mira al mundo, darle ese bienestar que desea y así exigirle compromiso. Ser coherente en tu discurso y práctica como dirigentes. Abrirse a nuevas formas de organización y participación. Y sobre todo asumir que estamos en el momento de crisis más profunda en estos casi 70 años de revolución.
Si no se hacen esas acciones, Cuba va a directo al hueco en el que se está cayendo Venezuela a velocidad de crucero, y ser una futura nueva colonia gringa.
10. Perspectivas estratégicas: revolución, pueblo y futuro
EPP. Para cerrar: en este momento tan duro pero también tan decisivo, ¿dónde ves tú las principales reservas de futuro de la Revolución Cubana?
¿En qué sujetos, prácticas, memorias o experiencias concretas se puede sostener hoy una perspectiva de continuidad revolucionaria desde abajo, comunitaria, antiimperialista y socialista? Y dicho de otro modo: ¿cómo imaginar una Cuba capaz de defender su soberanía sin renunciar a una democratización profunda del poder popular?
MARCELA: Esta es una pregunta que se puede leer su respuesta más arriba. Porque mencionaba antes, este es un pueblo con memoria, que ama su patria y su soberanía, y aunque puede no estar de acuerdo con cómo se gestiona hoy la política y la economía, es profundamente antimperialista. Y ese es su mayor capital revolucionario.
El asunto y la pregunta es a la dirigencia, porque el sentir y hacer democrático está en el pueblo, en su memoria, el tema es quien abre esos espacios o cómo se abren esos espacios desde el propio pueblo.
Fidel vive en todos y todas las cubanas. Como Silvio hay millones, pero el asunto pendiente a mi juicio, sigue siendo, la defendemos ¿por qué?, porque si la vamos a defender con la vida es porque queremos el Socialismo, no como se ha vivido en los tiempos actuales, con la presión y el desgaste del bloqueo, pero debemos tener un horizonte.
Si sus líderes vuelven al origen de este proceso, a dirigir con el ejemplo, a revolucionar las instituciones y las organizaciones de base, quizás este pueblo valiente esté dispuesto una vez más, a luchar en todos los frentes de batalla y esta revolución tenga otra oportunidad.
EPP: Compañera Marcela, muchas gracias.














