La otra economía. (Libro)

Linea Formación, Género y luchas populares

Por: Antonio David Cattani

La relación entre las organizaciones de la economía estatal, la economía capitalista y las de la economía social requieren un tratamiento teórico y metodológico especial. Pensamos que el tema de los tres subsistemas con regulación estatal, mercantil y solidaria respectivamente, como un complejo a la vez paralelo e interdependiente de una sociedad en tránsito y formando lo que algunos autores denominan una economía plural, merece un apartado especial y una discusión más amplia.

 

 

portada la otra economía

La publicación de la Colección de Lecturas sobre Economía Social tiene como objetivo difundir en español las investigaciones científicas actuales más destacadas en este campo. Así, el lector podrá encontrar agudas reflexiones sobre problemas contemporáneos como la insuficiencia dinámica del mercado capitalista global para sustentar la integración y democratización de nuestras sociedades, las dificultades que se derivan de la usual separación entre “lo económico” y “lo social”, cómo esta separación impide pensar vías efectivas de desarrollo humano integral e integrador y, además, genera políticas públicas cortoplacistas, ineficientes e insostenibles.

Los artículos que componen esta obra forman parte del material de estudio de la Maestría en Economía Social del Instituto del Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento, institución que ha diseñado un programa de investigación-formaciónacción para promover el conocimiento científico, el desarrollo de capacidades profesionales y el diseño de políticas y programas dirigidos a la conformación de un sector orgánico y solidario de economía social. Dicha maestría es base de ese proyecto, ya en marcha, que busca capacitar a actores y a agentes locales y globales para rearticular en el pensamiento y en la acción lo económico-social y lo político-cultural.

Finalmente, cabe destacar que la presente publicación ha sido posible gracias a la sensibilidad y a la voluntad de los directivos de la Fundación OSDE, con quienes compartimos el objetivo de contribuir a que nuestras sociedades puedan pensar y procesar sus propias alternativas en un mundo en transición. 

JOSÉ LUIS CORAGGIO Director Académico de la Maestría en Economía Social

LA OTRA ECONOMÍA. CONCEPTOS ESENCIALES

POR: ANTONIO DAVID CATTANI

Los numerosos ensayos que componen la publicación que aquí presentamos cubren una gran cantidad de temas fundamentales a ser tenidos en cuenta por quienes intentan comprender, discutir e intervenir en los diversos campos y los distintos componentes organizativos que abarca la economía social, en cualquiera de sus actuales acepciones.

El trabajo que introduce la versión en portugués, escrito por el organizador del libro, Antonio David Cattani (La otra economía: los conceptos esenciales), cubre un espacio analítico muy amplio y abarcador del heterogéneo mundo de la economía social y solidaria, y su necesaria implementación. Así como de su reaparición histórica visiblemente destinada a la superación (en el sentido más profundo del aufgehoben sein) de la sociedad actual por otra más justa, recíproca y solidaria. Constituye un discurso acotado y a la vez sólido y rotundo, que como tal parece dejar ya poco o nada por decir a modo de presentación, salvo expresar el acuerdo con su texto y sus argumentos.

En este marco no se podría avanzar mucho más allá de señalar la importancia de esta primera versión en castellano de un texto publicado este mismo año en Porto Alegre, en el cual colaboraron de manera plural y autónoma una treintena de autores, ciñendo sus trabajos a un grupo de consignas comunes. Relevante para los lectores críticos a los que va dirigido por su actualidad, trascendencia y estímulo intelectual y porque aborda de manera abierta las cuestiones relativas a una socioeconomía alternativa, probablemente contestataria, a ser construida para países periféricos o del llamado tercer mundo, pero que registra antecedentes y desarrollo en el capitalismo avanzado1 .

Tales cuestiones, que evidentemente deben ser dichas, por sí mismas nos dejan insatisfechos. Es una tarea, hasta aquí, poco gratificante frente al rico discurso de Cattani. Podría agregarse que, al estar en nuestra lengua, sigue dirigiéndose a los integrantes de los países donde más han crecido la urbanización y la tendencia a la dualización en los años recientes y donde más estragos ocasionó la globalización de la mano de políticas sociales y económicas que no derramaron para nada el crecimiento y las mejoras prometidas en el famoso Consenso de Washington, sino que, por el contrario, generaron desocupación, subocupación, recarización, distribución regresiva del ingreso, traducidos en exclusión social y degradación político-cultural. Por la inestabilidad social consecuente, además hasta pueden poner en peligro la continuidad democrática.

Los lectores de habla castellana deben recordar asimismo que hacemos la presentación desde la Argentina, lugar de un capitalismo prebendario y depredador tan singular, el país donde la decadencia social2 –y no sólo la crisis– resultó emblemática y generó un ámbito de sentimientos y aspiraciones por momentos único, con la emergencia de modalidades populares de economía y de acciones autogestionarias asociativas (los llamados “emprendimientos piqueteros”, los mercados solidarios de las asambleas populares barriales y las empresas recuperadas por los trabajadores, espacios en lucha y de lucha por formas mejores de vida colectiva). Instituciones socieconómicas ya conocidas en otros ámbitos, pero aquí multiplicadas en experiencias a la vez sugestivas, desalentadoras y hasta traumáticas, por su falta de continuidad o consolidación positiva, como en el caso tan conocido del trueque multi-recíproco.

Se agrega a lo hasta aquí apuntado, que Argentina es el lugar de América Latina donde las formas cooperativas y de ayuda mutua de la economía social tradicional lograron y mantuvieron mayor desarrollo e inserción. Sostenidas y encauzadas por normas jurídicas durante los últimos tres cuartos de siglo, pero con el inconveniente de que las nuevas formas asociativas en emergencia no están siendo comprendidas, articuladas y asimiladas con la rapidez necesaria por aquellas otras tradicionales. Así, la unidad de la economía social tradicional y la nueva es una tarea teórica y empírica entre nosotros, para evitar la banalización de la una por la otra. A su vez las novedosas organizaciones mencionadas, que la acción política desde el campo popular dio nacimiento en los últimos años, aún se identifican dubitativamente con “otra economía” y resultan renuentes –lo cual es históricamente justificable– a disputar el espacio de la política y a emprender asociaciones público-privadas con identidades propias y autonomía. Otra economía demanda obviamente de “otro estado”, que debe comenzar a ser construido socialmente desde los distintos ámbitos en que se disputa el poder, si se pretende –como señalan Kapron y Fialho, en este libro– lograr la conjunción de lo económico y lo social, generando independencia y ciudadanía, quebrando simultáneamente prácticas asistencialistas y paternalistas, vía la gestación de políticas activas, que junto a la atención de necesidades sociales aumenten la producción y el ingreso en la sociedad.

Entre los aspectos a considerar en el impacto de otras formas económicas sobre la reproducción de los sectores populares, más allá del proceso negativo de la injusticia sobre el marco macrosocial, sobre los desequilibrios medioambientales de los ecosistemas y los efectos de la explotación y alienación sobre el trabajador, implícitos en el proceso productivo, señalados por Cattani como los gravísimos problemas de los que el capital globalizado es responsable, están los efectos destructores sobre las relaciones humanas y familiares, sobre la íntima cotidianeidad de los sujetos que el sistema dominante no logra ya incorporar al tejido social. Y de los cuales, tal como se analiza aquí en diversos artículos, la “otra economía” debe resguardarnos.

Pero la desocupación y exclusión social afecta a todos y no sólo a los excluidos, abarcando también a los ocupados y los sobreocupados, y a las familias de todos ellos. Existe registro de estos hechos por los especialistas en psicología y salud mental y por quienes llevan a cabo tareas de capacitación para la reinserción de trabajadores a ser incorporados en emprendimientos productivos o sociales autogestionarios en los barrios populares.

El que mantiene su trabajo en las unidades domésticas populares es víctima de la sobreexigencia, ya que ocupa más lugares de los que puede y tiene que reacomodar sus funciones, deseos y necesidades. Por fin, la base de la comunidad misma queda afectada seriamente.

Las unidades domésticas, en esta situación, enfrentan crisis evolutivas y disrupciones provocadas por la exclusión social. El proyecto de vida, la propia reproducción social queda a veces cercenada y lo que perdura es la incertidumbre, el desamparo. Estos hechos se producen en los sectores más carenciados, pero también abarcan a las clases medias bajas y las medias en descenso.

Sólo el reconocimiento por otros estamentos sociales y la inserción en acciones transformadoras disminuyen el traumatismo social, tal como aparece en los estudios que refieren a la percepción de los actores comprometidos en el trueque3 , los cuales muestran que más allá de los efectos en la economía familiar de la provisión de ciertos bienes superando la iliquidez monetaria dominante, las personas que asistían a los nodos valoraban la contención obtenida mediante relaciones sociales surgidas en la confiada interacción con otros en situación similar y un lugar en el cual compartir experiencias comunes.

Este es, en consecuencia, un valor fundamental que provee la propuesta del entorno social de construcción de la economía social y las interacciones socio-culturales implicadas en la misma, cuando es orientada de manera continua, pública y sistémica. Son elementos para considerar en el análisis de las formas domésticas de producción por la antropología económica y los estudios sobre el papel de la unidad doméstica en una economía alternativa.

Los numerosos acercamientos a la economía social o solidaria que se llevan a cabo en el libro aquí presentado en su versión castellana, nos generan además nuevos interrogantes e inquietudes sobre temas no abordados, o bien que sólo están considerados de manera transversal en las intervenciones publicadas.

El suponer (y esperar) que se sucedan nuevas versiones –en portugués y español– de este mismo libro, que puedan perfeccionar, ampliar, agregar textos que aborden otros aspectos conceptuales o una sistematización de experiencias aún no registradas, constituye un estímulo a un debate a ser continuado en el futuro. El texto introductorio de Cattani lo indica cuando insiste en que la multiplicidad y complejidad de las temáticas abarcadas, los aspectos controversiales pendientes, no se cierran a nuevos desafíos conceptuales, sino más bien “abren” sus puertas a nuevos debates sobre alternativas a la economía del sistema capitalista (“senil y mediocre” en sus palabras). Es un trabajo en curso, recién iniciado, a llevar a cabo con la participación colectiva de muchos sectores interesados, ensayistas polémicos, comunicadores sociales e investigadores. Tarea necesaria porque la economía social, o del trabajo o socioeconomía solidaria, ve la luz ya asediada, en un mundo ideológico y cultural pleno de falsas opciones, de enmascaramientos y de fórmulas simuladoras.

Como indica Cattani, por un lado, este es el caso del llamado Tercer Sector “non profit”; por otro lado, podríamos mencionar las propuestas de desarrollo aislado de microemprendimientos no sistémicos, sólo “enlazados” por el microcrédito y sostenidos por la inaceptable noción de “capital social de los pobres” del Banco Mundial.

Propuestas realizadas e impulsadas desde hace años en nuestros países por los organismos multinacionales de crédito, apoyadas internamente por una limitada concepción de una economía solidaria de pobres para pobres. El tema de los microemprendimientos está en pleno crecimiento cuantitativo en América Latina y es promovido con generosos financiamientos, cooperaciones verticales y horizontales, foros y cursos de formación de “empresarios sociales”, según la idea del “capitalismo de pies descalzos” u otras similares. Para algunas fuentes, “han florecido” y existen ya más de 60 millones de emprendimientos de este tipo con hasta cinco personas trabajando, en nuestro continente (70% bajo la línea de pobreza)

Organismos transnacionales, ONGs profesionalizadas pero que apenas superaron el asistencialismo, grupos financieros privados en la búsqueda de oportunidades con alta tasa de interés, fundaciones diversas y con propósitos confusos, y otras instituciones privadas y estatales, apoyan esta “respuesta” a la desocupación creciente y estructural. De lo que se trata en el contexto de la economía social es de instalar plataformas complejas de sostén local, programadas en redes asociativas y circuitos, esto es, de evitar el efecto aislamiento y el individualismo economicista en la promoción. Pero estas plataformas no pueden quedar separadas de la visión política de futuro, de la inserción de los empresarios sociales en un proyecto estratégico de mayor alcance.

La relación entre las organizaciones de la economía estatal, la economía capitalista y las de la economía social requieren un tratamiento teórico y metodológico especial. Pensamos que el tema de los tres subsistemas con regulación estatal, mercantil y solidaria respectivamente, como un complejo a la vez paralelo e interdependiente de una sociedad en tránsito y formando lo que algunos autores denominan una economía plural, merece un apartado especial y una discusión más amplia. No es ajeno a este aspecto la necesidad de avanzar desde la conformación de redes socioeconómicas hacia la aplicación complementaria del enfoque basado en circuitos de producción y circulación, procesando y prefigurando en ellos los aspectos contradictorios y conflictivos de dicha vinculación.

Una discusión tal vez previa –y necesaria para estimular la conformación de tales redes y circuitos– es la que refiere a la cultura del trabajo que debería sostenerlos. La distinción entre “trabajo genuino”, asimilable a las ocupaciones en relación de dependencia (independientemente de su formalidad) y al imaginario de la sociedad salarial, versus el “trabajo autogestivo” expresivo de las actividades que se realizan en el marco de emprendimientos productivos de la economía social, amerita un análisis profundo acerca de formas complejas y combinadas de concebir el trabajo y la reproducción. Discusión que debería incluir el género como dimensión analítica relevante, tanto por el papel preponderante de las mujeres en la reproducción de la unidad doméstica, como en los emprendimientos solidarios y las políticas sociales.

Se incluye en este libro un artículo de muy buena factura sobre las llamadas empresas ciudadanas, en otros ámbitos conocidas como empresas comunitarias y entre nosotros como empresas de responsabilidad social o bien filantrópicas, confundidas gran parte de las veces con simple caridad extendida5 . Pero no se aborda el tema del partenariado de reinserción de doble propósito (autogestionario y/o de promoción salarial) que puede resultar una institución ineludible en algunas experiencias regionales e importante, además y en particular, para la provisión de bienes públicos de calidad y precio adecuados.

En materia de desarrollo local integral, es dable avanzar en el análisis de los emprendimientos de proximidad o relacionales, así como su contribución a la densificación social del territorio para mejorar la sinapsis y generar amplios efectos sinérgicos, incluso para la instalación de soluciones pensadas desde estrategias neoschumpeterianas y del evolucionismo microeconómico tecnológico industrial, apoyadas en constelaciones enracimadas de pymes y destinadas a alcanzar un medio innovador. En este aspecto, resultará interesante no quedar fuera de la polémica que se refiere a que las empresas de la economía social y solidaria son capaces de generar mayores innovaciones que las empresas de otro tipo. Pero también ensayos que permitan visualizar la constitución del espacio público de proximidad no estatal o mixto, como componente central en el desarrollo de una política viable y con sentido participativo popular para el ámbito local. Con lo que se espera transferir a los nexos del poder y la esfera pública, valores y actitudes existentes en otras organizaciones de la formación social.

En estrecha vinculación con lo anterior, cabe ampliar y fertilizar la comprensión sobre el denominado “capital social” derivado directo de enfoques anglófonos y tomar en cuenta para ello, en cambio, otras versiones más coherentes y apegadas a la lógica de la economía social que provienen de elaboraciones críticas latinoamericanas y continentales europeas.

No escapa a nadie que una parte muy importante de las naciones latinoamericanas tienen un fuerte componente de carácter étnico-cultural, una enraizada herencia histórica pre-colombina aún viva, consolidada en su matriz semántica. En algunos países andinos, por ejemplo, dichos componentes étnicos son predominantes en vastas regiones de base campesina y se extienden en las ciudades con sus cholos y mestizos en el comercio, la producción artesanal y su cancha. Pero es en el ámbito agrario, en los valles profundos y el altiplano, donde todavía están presentes con fuerza la minga y el mingaco, el ayni y la ruani. Y en los países y áreas guaraní parlantes, el yopoi y la oñandivega. Y en México el tequio, la guelaguetza y la guetza, entre otros componentes sembrados por la cultura. Reflejan modalidades de cooperación basadas en el servicio comunitario y la ayuda mutua, en ocasiones expresa y ridículamente aculturadas; pero en otras con formas recíprocas de contraprestación aún aplicadas, la mayor parte de las veces articuladas a formas asociativas importadas, aspectos básicos para el desarrollo de la economía social y solidaria, que no debemos dejar de estudiar para alcanzar una visión más compleja y completa.

Nos resulta claro que los hechos a los que nos referimos y su posible sentido, así como la prefiguración de su futuro, no pueden estar resueltos en un libro, si bien el aquí presentado significa un aporte importante a la reflexión profunda en este campo, a su contención y a un mejor direccionamiento para una estrategia de organización de economía social, solidaria o del trabajo. La instalación del tema en el nivel universitario de grado y postgrado es un hecho innegable en América Latina, y el interés de una gran cantidad de profesionales oriundos de todas las disciplinas por lograr una adecuada formación en economía alternativa, otro. Por ende, esta compilación resulta sustancial para la realización de las actividades de formación, estudios e investigaciones que la economía social requiere, así como para acompañar el sendero de las acciones proyectivas en materia de construcción de instituciones, organizaciones, valores, principios y efectos deseados. Esperamos que el formato de los textos y su carácter sintético, que semeja una enciclopedia temática, y en general su sencillez expositiva, lo vuelva atractivo para estos niveles de docencia, pero a la vez, para la capacitación de agentes involucrados en emprendimientos productivos y sociales.

En esa línea consideramos que los trabajos aquí incluidos aportarán un instrumento clave a todas estas actividades. Por ello nos ha preocupado, en contacto directo con el organizador de la versión brasileña, que esta edición no constituya una traducción mecánica, lineal, sino que hemos intentado introducir las mejoras y adaptaciones en usos y giros terminológicos necesarias para su mejor comprensión en español. En ello ha sido una aliada eficiente e informada Lucimeire Vergilio Leite, responsable de la traducción del portugués.

En la actualidad la economía social se manifiesta en posición activa, pero no cómoda, en un orden socio-político donde lo viejo no acaba de morir y lo nuevo por nacer enfrenta múltiples dificultades.

Alcanzar una visión más compleja y completa de la economía social nos permitirá a los iberoamericanos alcanzar derroteros comunes, intercambiar nuevas experiencias enriquecedoras y forjar alianzas con miras a mejorar la situación de nuestros pueblos. Confiamos que esta publicación, más allá de su función pedagógica, contribuya a este camino tanto por lo que propone como por lo que deja abierto en tanto espacio de producción de conocimiento y prácticas colectivas.

LA OTRA ECONOMÍA: LOS CONCEPTOS ESENCIALES

LEER Y DESCARGAR LIBRO COMPLETO

Déjanos tus comentarios


Código de seguridad
Refescar

Revista Kavilando

PORTADA Kav V10 Jul 18

Publicaciones

Slider

Afiliados a

clacso

cc

Visitas