Razones para ser Anticapitalista. (Libro)

Linea Formación, Género y luchas populares

Por: David Harvey

Este texto es la transcripción en español de la exposición de David Harvey en la conferencia internacional “The Future is Public” –Ámsterdam, diciembre de 2019–organizada por el Transnational Institute (TNI) y una red de entidades locales e internacionales de diversos países.

 

 

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Presentación.
Por: Thomas Marois

Recuerdo la primera vez que escuché a David Harvey. Recién me había instalado en Toronto como estudiante de postgrado en la Universidad de York. La ocasión era el lanzamiento de la edición 2004 del Socialist Register (una publicación anual que reúne a los pensadores marxistas más influyentes de nuestra época sobre temas contemporáneos), centrada ese año en la temática del “nuevo desafío imperial”.

Harvey había sido invitado a discutir su capítulo, titulado “El nuevo imperialismo: acumulación por desposesión”. Como luego llegaría a acostumbrarme y apreciar en muchas de sus charlas, Harvey habló sobre el tema con plena fluidez y hasta sin esfuerzo. En ese momento yo no tenía forma de saberlo, pero podría haber supuesto que sus ideas sobre la “acumulación por desposesión” serían ampliamente debatidas y adoptadas por toda una nueva generación de activistas y académicos de izquierda.

Pero no es por eso que menciono ahora ese evento. En realidad, lo que más me llamó la atención esa noche ocurrió durante la sesión de preguntas y respuestas que siguió. En algún momento, un miembro muy joven del público levantó la mano y le hizo una pregunta a Harvey. El joven expresó su agradecimiento por el análisis y las ideas que había aportado durante su conferencia y terminó preguntándole a Harvey si alguna vez había considerado “leer algo en el campo de la geografía crítica”, sugiriéndole que “tal vez podría serle de utilidad”.

Después de la pregunta y de la sugerencia, el único sonido que perturbó el silencio que descendió sobre el auditorio fue el zumbido de las cabezas girando. La pregunta había venido de la parte trasera de la sala.

A continuación, la respuesta de Harvey demostró no solo su erudición, sino también su calidad humana.

Harvey agradeció gentilmente la pregunta y, según recuerdo, dijo que “había leído alguna cosa de geografía” y que ciertamente el joven tenía razón al argumentar que podría serle útil para refinar sus ideas.

Nadie debería tener vergüenza al preguntar. Nadie sabe todo sobre el mundo y ninguno de nosotros está familiarizado con todo lo que los grandes pensadores han escrito sobre los temas que nos interesan (aunque a muchos nos complace pensar que sí lo estamos). Por esa época, yo recién me enteraba de la existencia de Harvey y empezaba a conocer su obra, gracias a los excelentes profesores de la Universidad de York que me alentaron a leerlo y profundizar mi interés sobre sus aportes teóricos. Por supuesto, yo al menos ya sabía que Harvey era geógrafo y que era uno de los autores más importantes en esa rama de las ciencias sociales. Y para ser sincero, en ese momento hasta me gustó que otra gente en la sala se burlara en silencio de la pregunta aparentemente fuera de lugar: ¿Cómo podría alguien no saber quién era David Harvey y su trayectoria académica? Algunos hasta se rieron de la pregunta. Pero en ese momento empecé a darme cuenta de que yo tampoco sabía mucho sobre esos temas y que aún tenía mucho que aprender.

David Harvey, como ya lo he insinuado, es uno de los teóricos marxistas más influyentes de nuestra época. Ya tiene más de 80 años, pero sigue tan activo como siempre. Es británico de nacimiento. Completó su formación doctoral en la Universidad de Cambridge en el año 1961. Desarrolló gran parte de su carrera académica entre la Universidad Johns Hopkins en Estados Unidos y la Universidad de Oxford en Inglaterra y, durante las últimas dos décadas, en el Centro de Estudios Avanzados de la CUNY (Universidad de la Ciudad de Nueva York). Su trabajo académico ha sido fundamentalmente un matrimonio de la geografía económica crítica con los estudios urbanos, forjado por un profundo compromiso con la justicia social.

La perspectiva Teórica y política de Harvey quedó clara por primera vez en su libro de 1973, La justicia social y la ciudad, al que le siguieron durante los años ochenta y noventa muchas otras publicaciones focalizadas en el capitalismo y la economía política urbana. Nunca ha abandonado su interés por la ciudad y las posibilidades que esta modalidad de organización territorial ofrece para la transformación social y la política anticapitalista. Casi 40 años después de su contribución inicial, su libro Ciudades rebeldes: del derecho de la ciudad a la revolución urbana, del año 2012, reconstruye los espacios radicales del paisaje urbano.

Al mismo tiempo, David Harvey ha remodelado nuestra comprensión del capitalismo global a través de la lente del “espacio”. Su libro de 1982, Los límites del capitalismo y la teoría marxista, es nada menos que esencial para la evolución posterior de las interpretaciones marxistas del capitalismo, particularmente para aquellos interesados en las teorías del dinero, las finanzas, las crisis y las contradicciones del capitalismo.

Reflexionando sobre las interpretaciones de la competencia capitalista y el mercado mundial en el mismo Socialist Register del año 2004 antes citado, otro teórico marxista, Gregory Albo, destaca los aportes de Harvey aludiendo a cómo, al rastrear el pensamiento de Marx sobre la tendencia del capital al expansionismo, Harvey “resaltó una importante contradicción real: la reproducción extendida del capital, la que debe alcanzar una cierta ‘coherencia’ y ‘materialización’ en el tiempo y el espacio para que el capital se valorice y cumule”. Albo también aludía a la relevancia de las consideraciones de Harvey para entender “la contradicción ineludible en las relaciones sociales capitalistas entre la inmovilidad necesaria para la producción de valor y la fluidez de la circulación de mercancías y capital monetario en procura de la maximización del valor de cambio”.

En resumen, lo que Albo destaca en el trabajo de Harvey ha influido en el trabajo de muchos Investigadores marxistas de nuestra época, al aportar herramientas teóricas fundamentales para entender desde la globalización y la financiarización hasta las estrategias de los movimientos sociales para enfrentar la crisis e impulsar alternativas emancipatorias más allá del modelo de relaciones sociales impuesto por el sistema capitalista.

Los aportes de Harvey son múltiples y variados. Sus libros más citados son La condición de la posmodernidad: Investigación sobre los orígenes del cambio cultural (del año 1989) y Breve historia del neoliberalismo (del año 2005). El primero fue un libro muy vendido y muy aclamado que dejó su huella al diseccionar sistemáticamente la cultura posmoderna, situándola, como los marxistas tendemos a hacer, en el marco de relaciones sociales y económicas históricas.

El segundo analiza el origen y la expansión de la revolución neoliberal global posterior a la década de los ochenta, de una manera que ha moldeado las perspectivas y las estrategias de acción política de muchas personas y organizaciones que luchan por otro mundo, mejor, más allá del capitalismo neoliberal. En total, la obra académica combinada de Harvey ha merecido más de 243.000 citas, a las seguramente deberíamos sumar miles de nuevas referencias producidas desde el momento de redacción de este texto. Millones de estudiantes y activistas han leído y digerido las ideas de Harvey en muy diversos países del mundo.

Volver a ver y escuchar a David Harvey en la conferencia internacional The Future is Public (El futuro es público), organizada por el Transnational Institute (TNI) en diciembre de 2019 en Ámsterdam, me hizo rememorar las décadas de trabajo que él nos ha aportado no solo para comprender el funcionamiento del capitalismo contemporáneo, sino también y fundamentalmente la necesidad de trascenderlo. Una vez más, como la primera vez que lo escuché en Toronto, habló con fluidez y sin esfuerzo sobre las contradicciones del capital, el mercado mundial, la expansión geográfica y todos los problemas asociados con un sistema de reproducción humana basado en la acumulación interminable de capital y la explotación incesante de las y los trabajadores. Nos recordó que hay un camino hacia la emancipación individual, y que ese camino es necesariamente la acción colectiva.

Advirtió también que la emancipación colectiva debe enfrentar lo que el capitalismo ha hecho y sigue haciendo, que es construir y concentrar una masa de riqueza sin precedentes en las manos de unos pocos individuos que intentan saquear la tierra de sus recursos y la futura humanidad de su potencial. Detener este proceso es razón suficiente para ser anticapitalistas, y ser anticapitalista es informarnos sobre el capitalismo y luchar contra él. 

Para esto debemos hacer nuevas preguntas y buscar distintas respuestas. No podemos presumir saberlo todo o asumir que otros ya deben saberlo. En el año 2004, allá lejos y hace tiempo, un miembro del público lanzó una pregunta que muchos pensaron que tenía una respuesta evidente. Harvey no lo pensó así. Él respondió de manera muy amable y ofreciendo una respuesta similar en su coherencia y su profundidad a las que ha seguido brindando a académicos y activistas por igual en todos estos años. Siguiendo su ejemplo, todos y todas deberíamos seguir esforzándonos por explicar cuanto se nos solicite y militar por un futuro mejor. Sin lucha social no hay justicia social, como Harvey continúa enseñándonos.

* Este texto es la transcripción en español de la exposición de David Harvey en la conferencia internacional “The Future is Public” –Ámsterdam, diciembre de 2019– organizada por el Transnational Institute (TNI) y una red de entidades locales e internacionales de diversos países.


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