El Virus de la Desigualdad. Informe Oxfam

Linea Formación, Género y luchas populares

Por: Oxfam

EL INCREMENTO de la fortuna de los 10 milmillonarios más ricos del mundo desde el inicio de la crisis BASTARÍA para evitar que nadie cayese en la pobreza a causa de la pandemia y para financiar una vacuna universal contra la COVID-19.

 

 

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Las personas ANHELAN un mundo muy distinto

Las personas exigen un mundo mejor; ya era evidente antes de la crisis, y lo es aún más ahora. En 2019, antes de la pandemia, las protestas contra la desigualdad se habían extendido por todo el mundo. En 2020, las manifestaciones del movimiento Black Lives Matter han puesto de manifiesto el profundo rechazo hacia la desigualdad racial. Encuestas de opinión en todo el mundo revelan un apoyo mayoritario a la adopción de medidas que permitan construir un mundo más justo y sostenible en respuesta a la pandemia.

Tras la crisis económica de 2008, los Gobiernos tomaron decisiones políticas claras: reducir los impuestos a las personas y empresas más ricas; permitir que las empresas priorizasen el pago de dividendos aún mayores a sus ya ricos accionistas, en detrimento de las trabajadoras y trabajadores; aplicar brutales medidas de austeridad, con recortes a servicios públicos como los sistemas de salud; y seguir subvencionando los combustibles fósiles y la destrucción del clima. Estas decisiones han incrementado la desigualdad, y han provocado un enorme sufrimiento. 

Esta vez la historia no puede volver a repetirse.

OXFAM informedavos 2021

ENCUESTAS DE OPINIÓN EN TODO EL MUNDO REVELAN UN APOYO MAYORITARIO A LA ADOPCIÓN DE MEDIDAS QUE PERMITAN CONSTRUIR UN MUNDO MÁS JUSTO Y SOSTENIBLE EN RESPUESTA A LA PANDEMIA.

Esta idea cada vez tiene más aceptación entre las personas y organizaciones más influyentes del mundo, incluyendo aquellas que representan al statu quo. Recientemente, Klaus Schwab, presidente del Foro Económico Mundial, organismo responsable del foro de Davos, ha cuestionado la “ideología neoliberal”, afirmando que “debemos superar el neoliberalismo en la era post-COVID”.

El FMI ha afirmado que no deberíamos volver a la austeridad, y se ha manifestado en favor un sistema tributario progresivo.60 El Financial Times ha instado a poner en marcha “reformas radicales” que permitan revertir “las políticas imperantes en las últimas cuatro décadas”, defendiendo con argumentos la necesidad de redistribuir la riqueza, así como de garantizar rentas básicas y establecer impuestos a la riqueza.61 Sin la pandemia, este tipo de argumentos hubieran sido impensables en los últimos años.

Oxfam ha identificado cinco pasos para conseguir un mundo mejor. 

1. Un mundo mucho más igualitario en el que valoremos lo verdaderamente importante La construcción de nuestro nuevo mundo debe basarse, en primer lugar, en una reducción radical y sostenida de la desigualdad. Los Gobiernos deben establecer metas concretas de reducción de la desigualdad, y sujetas a plazos precisos. El objetivo de los Gobiernos no debe limitarse a volver a los niveles de desigualdad previos a la crisis, sino que deben ir más allá para construir, con carácter de urgencia, un mundo más justo.

Asimismo, los Gobiernos tienen que dejar de anteponer el producto interior bruto (PIB) a todo lo demás y empezar a valorar lo que realmente importa.

La lucha contra la desigualdad, incluyendo la desigualdad racial y de género, debe ser un elemento central del rescate económico y de las iniciativas de recuperación.

Corea del Sur, Sierra Leona y Nueva Zelanda ya se han comprometido con la reducción de la desigualdad como prioridad nacional, demostrando que es un camino posible

El Banco Mundial ha calculado que, si los países adoptan medidas urgentes para reducir la desigualdad, la pobreza volvería a los niveles previos a la crisis de coronavirus en tres años, en lugar de dentro de más de una década. 

2. Un mundo con economías más humanas que cuiden de las personas. Los Gobiernos deben rechazar la desfasada fórmula de la austeridad brutal e insostenible, así como garantizar la prosperidad de todas las personas, y asegurar que su salud y su educación no dependan de su género o de su origen racial. En lugar de eso, tienen que invertir en atención médica gratuita y universal, educación, cuidados y otros servicios públicos.

Los servicios públicos universales constituyen los cimientos de unas sociedades libres y justas, y tienen un poder incomparable para reducir la desigualdad. No solo permiten eliminar la brecha entre ricos y pobres, sino que también  contribuyen a reducir las disparidades entre hombres y mujeres, especialmente en lo que respecta a la redistribución de las responsabilidades del trabajo de cuidados no remunerado. Asimismo, estos servicios contribuyen a equilibrar las oportunidades para los grupos racializados y demás comunidades históricamente excluidas y oprimidas.

Países como Costa Rica y Tailandia han alcanzado la cobertura sanitaria universal en tan solo una década.64 Otros países también pueden hacerlo.

Los Gobiernos deben suministrar con urgencia una vacuna universal contra la COVID-19 a fin de hacer frente a la pandemia.65 Para lograrlo, deben enfrentarse a los intereses de las empresas farmacéuticas e insistir en la necesidad de garantizar un acceso libre a todas las patentes y tecnologías pertinentes, de modo que todas las personas puedan tener acceso a vacunas y tratamientos eficaces de forma segura.

La cancelación de los pagos de deuda permitiría a los países pobres movilizar 3000 millones de dólares al mes, que podrían invertir en garantizar atención médica gratuita para todas las personas.

3. Un mundo libre de toda explotación y en el que haya seguridad de ingresos Las desigualdades deben abordarse de raíz para que no se sigan produciendo. Para ello, las empresas tendrían que reestructurarse, de tal manera que su prioridad sea el conjunto de la sociedad, y no repartir dividendos cada vez más cuantiosos entre sus ya de por sí ricos accionistas. Los ingresos deberían estar garantizados, y los salarios tener un techo máximo. La existencia de milmillonarios es un síntoma de fracaso  económico, y la riqueza extrema debería desaparecer. El virus ha demostrado que es imprescindible que los ingresos estén garantizados, y también que es posible encontrar una salida permanente a la pobreza. Para lograrlo, no solo necesitamos salarios dignos, sino una seguridad laboral mucho más sólida, lo cual incluye garantizar los derechos laborales, las licencias por enfermedad y maternidad y paternidad remuneradas, y las prestaciones por desempleo para aquellas personas que pierdan su trabajo.

Asimismo, los Gobiernos deben reconocer, reducir y redistribuir el volumen de trabajo de cuidados mal remunerado o no remunerado, que recae principalmente sobre las mujeres, y especialmente las mujeres racializadas.

Un estudio del High Pay Centre en el Reino Unido ha revelado que establecer un salario máximo de 100 000 libras (aproximadamente 133 500 dólares) permitiría  redistribuir un volumen de efectivo equivalente al de un millón de empleos. Esto demuestra que, si los muy ricos ganasen un poco menos, sería posible evitar despidos masivos.

4. Un mundo donde los más ricos paguen los impuestos que les corresponden de manera justa La crisis del coronavirus debe suponer un punto de inflexión en la
tributación de las personas más ricas y las grandes empresas. Cuando miremos atrás, debemos ver esta crisis como el punto de inflexión a partir del que volvimos a gravar la riqueza de forma justa y revertimos la carrera a la baja en la tributación. Algunas de las medidas propuestas para lograrlo son el incremento de los tipos de los impuestos a la riqueza, así como el establecimiento de impuestos a las transacciones financieras, y acabar con la evasión y la elusión fiscal. Un sistema tributario progresivo que grave de manera justa a los más ricos de la sociedad debe ser la piedra angular de una recuperación justa de la crisis, ya que permitirá invertir en un futuro justo y verde. Argentina ha abierto el camino, con la adopción de un impuesto solidario a la riqueza, de carácter temporal, que grava la riqueza extrema; este impuesto podría recaudar más de 3000 millones de dólares que permitirían financiar las medidas para luchar contra el coronavirus, por ejemplo invirtiéndolo en suministros médicos y ayudas para las personas en situación de pobreza y las pequeñas empresas.

Un impuesto sobre los beneficios excesivos obtenidos por las grandes empresas durante la pandemia de coronavirus podría generar 104 000 millones de dólares,70 una cantidad suficiente para financiar prestaciones por desempleo para todos los trabajadores y trabajadoras, así como para proporcionar apoyo económico a todos los niños, niñas y personas mayores de los países más pobres.

5. Un mundo con seguridad climática La crisis climática es la mayor amenaza existencial a la que el ser humano se haya enfrentado jamás. Ya está destruyendo medios de vida y arrebatando vidas en las comunidades en mayor situación de pobreza e históricamente oprimidas. Las mujeres de estas comunidades son las principales afectadas.

Para evitarlo, debemos construir una economía verde que evite una mayor degradación del planeta y lo preserve para las futuras generaciones. Es imprescindible acabar con las subvenciones a los combustibles fósiles, y dejar de permitir que las empresas de combustibles fósiles y sus ricos accionistas se beneficien de los rescates de los Gobiernos. La lucha contra la desigualdad y la lucha por la justicia climática son, en realidad, la misma lucha. La pandemia nos ha demostrado que los Gobiernos pueden actuar a gran escala para hacer frente a las crisis. Por lo tanto, debemos exigir la misma intensidad en la lucha para evitar la crisis climática. 

El futuro depende de las decisiones que tomemos ahora Estamos en un momento crucial para la humanidad que pasará a los anales de la historia. No podemos volver al mundo brutal, injusto e insostenible en el que vivíamos antes de la irrupción del virus. La humanidad dispone de un talento increíble, una enorme riqueza y una imaginación infinita. Debemos sacar partido a estos recursos para construir una economía más humana y justa al servicio de todas las personas.

LEER INFORME COMPLETO.

Tomado de: https://www.oxfam.org/es/menos-milmillonarios-y-mas-enfermeras-cinco-pasos-para-reconstruir-un-mundo-mas-igualitario-tras-la

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