Elecciones Colombia 2022. Lo que está en juego

Linea Formación, Género y luchas populares

Por: Ricardo Ferrer Espinosa, periodista.

La principal amenaza contra la vida, honra y bienes de los colombianos es el Estado.

 

 

elecciones col

Tres hechos son centrales para entender quien preside a Colombia hasta 2022:

1. La campaña electoral de Iván Duque a la presidencia se basó en la promesa de destruir el proceso de paz firmado con las FARC.

2. El “triunfo” electoral de Iván Duque tiene visos de fraude porque superó los topes de financiación y recibió dineros del narcotráfico. Las grabaciones que quiere ocultar  la fiscalía no dejan margen para la duda.

3. Por “mera casualidad” los ex guerrilleros desmovilizados, luego del acuerdo de paz, vienen siendo asesinados sin pausa. Los asesinatos selectivos se combinan con  cientos de masacres, entre 2021 y 2022, en todo el territorio nacional. 

Las movilizaciones sociales escalaron en Colombia desde el 21 de noviembre de 2019, cuando el gobierno de Iván Duque Márquez anunció una nueva reforma tributaria, con impacto directo sobre la población más pobre y vulnerable.

El “paquetazo” tributario se originó en el enorme déficit fiscal tras las absurdas exenciones tributarias a empresas multinacionales, pulpos financieros de Colombia e industrias del sector minero energético. Los recortes apuntaban igualmente a la seguridad social, especialmente a las pensiones ya precarias, que serían sometidas a impuestos y la exclusión de todos los derechos para viudas y huérfanos. 

En ese contexto, de protesta social, en el 2020 llegó la pandemia del Covid 19 y el gobierno negó toda ayuda a los pequeños y medianos empresarios, que quebraron y debieron despedir a miles de trabajadores. Por contraste, los bancos y los grupos económicos y sus medios de comunicación, cercanos al gobierno, recibieron billones de pesos, dinero que se imprimió de urgencia. Sin control político, docenas de decretos contra los trabajadores se sucedieron sin tregua.

Las masacres y el asesinato selectivo de líderes sociales se incrementaron.

El 28 de abril de 2021 revivieron las protestas y el mundo vio la brutalidad policial contra los manifestantes desarmados. Cientos de videos registraron el asesinato de civiles, la captura de jóvenes estudiantes cuyos cuerpos aparecían en los ríos, otros aparecían descuartizados en bolsas plásticas en los barrios de Cali. La rutina policial incluyó detenciones arbitrarias, acción conjunta de uniformados con escuadrones de “civiles” armados disparando contra la población.

Capítulo aparte es la frecuente desfiguración de rostros y daños oculares que produce intencionalmente el grupo policial del ESMAD (Escuadrón Móvil Anti Disturbios).

Una característica de la acción desplegada por las fuerzas Armadas, la policía, la prensa y los escuadrones paramilitares fue la agresión directa contra todos los  efensores de derechos humanos, periodistas, líderes estudiantiles, obreros, campesinos e indígenas.

Todo opositor político es tratado como terrorista.

Al mismo tiempo, Iván Duque secunda las agresiones de Estados Unidos contra Venezuela y un grupo de soldados colombianos termina claramente involucrado en el asesinato del presidente de Haití. Con ese marco de tensión inició la campaña para las elecciones de 2022. 

En tres años de mandato, Iván Duque alcanzó el rechazo más alto de la población. Por diferentes motivos, sindicalistas, obreros, campesinos, estudiantes e indígenas se unieron en la resistencia contra las políticas del partido “Centro Democrático”, dirigido por Álvaro Uribe Vélez, expresidente identificado exactamente en las redes sociales como “El Matarife”.

Por fin, la percepción pública es que se necesita un nuevo modelo de país, de economía y de convivencia. 

Aun cuando crece el rechazo a las políticas neoliberales, la alternativa de izquierda enfrenta un camino pedregoso:

1. La oposición en Colombia sigue fragmentada.

2. La agresión a toda expresión de la oposición continúa por parte del Estado. Eso incluye desconocer legalmente a partidos con gran volumen de adherentes, rechazar la presencia de observadores internacionales y, sobre todo, impedir que se auditen los algoritmos de la Registraduría durante el proceso electoral. Hay opacidad en las empresas contratadas para gestionar el software electoral.

3. Los viejos partidos de la derecha ahora quieren aparentar ser el “centro” del espectro político. La tarea será difícil para estas coaliciones cuando sus cuadros políticos tienen inocultables trayectorias de corrupción, usurpación de tierras y alianzas con los escuadrones de la muerte.

4. Continúa el asesinato selectivo de opositores. 

La vieja tradición de los gobernantes colombianos, de ejecutar a quienes inspiran ideas de cambio. 

En esta lista faltan muchos nombres valiosos, pero es un inicio. 

1914: asesinado el dirigente Rafael Uribe Uribe.
1948: Jorge Eliecer Gaitán.
1987: Jaime pardo Leal.
1989: Luis Carlos Galán.
1990, marzo: Bernardo Jaramillo Ossa.
1990, abril: Carlos Pizarro Leongómez.

Esa sombría tradición acecha al candidato más aceptado en las encuestas, Gustavo Petro Orrego. 

El político de la oposición, sufrió un atentado en 2018, cuando visitaba la ciudad de Cúcuta, pero la fiscalía no se molestó en investigar y la prensa oficial simplemente ridiculizó el hecho al decir que había sido alguna piedra lanzada contra los cristales del vehículo.

La grabación del video muestra claramente que el vehículo recibió 12 impactos. Ese hecho, por sí mismo, es un indicador del temor al cambio que tiene la élite  colombiana. 

Gustavo Petro, lidera las últimas encuestas sobre intención de voto, mientras su seguidor inmediato está muy por debajo. Por primera vez, nuestra generación puede ver una rotación en el grupo de poder y eso asusta a los parásitos que devoran toda la riqueza de la nación.

Queda por ver si el proceso será un simple parche de reformas o acometerá cambios estructurales en el modelo de país.

Los actuales gobernantes de Colombia, tienen tres vías por las cuales pretenden impedir el ascenso de Petro y están trabajando las tres opciones al mismo tiempo:


 Fraude electoral. 

 neutralización política (por acoso judicial).

 Asesinato del candidato.

Lo que sigue, luego de las elecciones:

 Si el proyecto reformista electoral es derrotado (con la maquinaria estatal de fraude y compra de votos), el proyecto fascista que rige a Colombia se consolidará y aumentará su agresividad contra la población. Todos los organismos de control, ya cooptados por el narco gobierno, harán su tarea, harán la vista gorda ante lo que viene: Los liderazgos que osen cuestionar el poder, serán sistemáticamente eliminados. 

En el caso de un triunfo electoral del Pacto Histórico, el reto monumental y central será enfrentar la cadena de la motosierra: políticos - narco empresarios -  multinacionales - paramilitares – medios masivos de alienación.

La multitud de tareas para conseguir la restauración moral de la patria, como soñaba Jorge Eliecer Gaitán, tiene los siguientes obstáculos: 

 El apoyo incondicional de los Estados Unidos al modelo de gobierno sanguinario en Colombia. La situación empeora, porque en la nueva guerra contra Rusia, Colombia, siguiendo las órdenes del amo, jugará un papel importante en el acoso contra Venezuela. Es previsible que se incremente el degradado conflicto regional y de todas maneras la frontera oriental (Santander y Arauca) ya está ardiendo.

 Cualquier propuesta de cambiar el modelo económico en Colombia alertará a los Estados Unidos y Europa, acostumbrados al saqueo impune de los recursos naturales.

 Todas las Fuerzas Armadas de Colombia se han formado bajo la doctrina militar de los Estados Unidos. El concepto de enemigo interno sigue vivo en cada neurona del estado mayor. El fantasma de Chile 1973, será un elemento de chantaje contra el nuevo mandatario.

 Colombia es un país sin memoria. Urge recuperar la memoria histórica para garantizar la no repetición. El modelo cultural que nos rige ha llevado a gran parte de la población a justificar a los amos y atacar a los insumisos, entre ellos a los líderes culturales.

 Los grandes recursos de Colombia están en manos del empresariado narco paramilitar.

Los hechos recientes en el panorama mundial presionan para que cada ciudadano se posicione entre Estados Unidos (OTAN) vs Rusia. Es una guerra entre potencias que pone en riesgo la vida en todo el planeta. 

Por contrapelo, la tarea central de hoy es conocer y desentrañar el fascismo que ha renacido con fuerza y es necesario enfrentar en cada rincón de la tierra. 

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NOTAS:

 

 

 

 

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