Aprender a escuchar de Carlos Lenkersdorf .

Observatorio K.

Por José Fernando Valencia Grajales

El profesor Karl Heinz Herman Lenkersdorf Schmidt, investigador por naturaleza y teólogo, filósofo y lingüista de oficio, nacido en Alemania antes de la segunda guerra mundial y, mexicano por adopción, pero con habla, escucha y espíritu Tojolabal, donde vivió y se auto-descubrió. Chiapas será finalmente su primer hogar y laboratorio de estudios, y la universidad de Autónoma de México su lugar de predica. Dentro de los tantos libros, ensayos y textos dedicados a la comunidad tojolabal, tal vez sea el libro Aprender a escuchar. Enseñanzas Maya-Tojolabales el que mejor compacta dicho conocimiento y enseñanzas ancestrales.

 

Este hace un recorrido que nos invita a caminar el escuchar, desde nuestras percepciones hasta las percepciones Tojolablaes, nos lleva a descubrir lo que es oír que es diferente de escuchar, las consecuencias que trae el oír y no escuchar así como las de escuchar atentamente. Nos acerca a los diferentes niveles de escucha, y las diferentes posiciones del escuchar, sus contextos y significaciones, el escuchar en comunidad y en solitario, la aparente democracia del escuchar, los obstáculos que se encierran al momento de escuchar, lo que queremos o no queremos escuchar. Para finalmente abordar los conceptos clave del escucha, el nosotros, la anatomía del escucha, la complementariedad y como el escuchar implica el uso absoluto del cuerpo, la mente y el habla, así como percibir lo dicho por la tierra misma.

Aprender a escuchar implica hacerse conscientes de la existencia de sí mismo y del otro como sujeto concreto, la idea de Lenkersdorf, (2008) tal vez por ser lingüista se funda en la lengua compuesta por las palabras que se hablan y que se escuchan, observando con cierta desesperanza que la historia occidental ha mantenido la lengua como un elemento unimodal, solo de lo que se habla, pero no menciona la necesidad de escucha. Es posible que ello se deba a su forma propia de crear el mundo, a través del mercantilismo, aquel que todo lo vende, y por ende no requiere el lenguaje para ser escuchado, solo para ser oído, pronunciado, repetido, pero no pensado. Es un volcán de palabras continuas, que no paran y que se emiten, a la distancia, desde lejos, pero cerca de los oídos, pero no espera respuestas de aquellos a quienes se dirigen (Lenkersdorf, 2008, p. 40), el hablar se funda en el discurso que se dirige a quien asiente lo dicho y, que cree de antemano que sabe lo que quiere decirnos el escuchante, pero en el fondo no requiere, ni espera que se le contrapongan o se le contradiga, sólo quiere borregos que no piensen y asientan a lo dicho. Solo se estudia la lengua con el fin de saber de qué manera influenciar al otro, pero no como entenderlo.   

Sin embargo el escuchar pretende según Lenkersdorf, (2008, p. 41) interpretando a los Tojolabales, como aquella que se empareja, que elimina el enemigo, porque al escucharlo buscamos entenderlo, reconocerlo, y respetarlo. Busca según los Tojolabales, escuchar, implica unir el hablar y el escuchar (´ab´al / k´umal). Porque el escuchar abre el corazón y, acalla nuestro yo interior que no se calla y, que impide escuchar al otro, porque nuestros prejuicios que gritan de nuestro interior impiden escuchar, además de que nos aíslan en nuestro propio mundo (Lenkersdorf, 2008, p. 48). Esa lucha contra el exterior y nuestro interior nos lleva al riesgo de escuchar al otro y al hacerlo ponernos en los zapatos del otro, el de desarmarnos, de exponernos como humanos (Lenkersdorf, 2008, p. 53). Implica quitar el objeto de las oraciones, eliminar al que domina al sujeto, es decir, aceptar que es un dialogo donde no hay objetos o sujetos subordinados, inferiores u dominantes y dominados, autoridades versus ignorantes. Se trata de sacar del camino el autoritarismo, la imposición, la manipulación y las palabras verticales. Lo que se busca es una comunicación bidireccional entre sujetos que están dispuestos a hablar y escucharse.

El saber hablar-escuchar implica consensos unánimes y no de mayorías, porque al hablar y escuchar de forma bidireccional, permite llegar a diálogos –escuchados, que admiten la disidencia que debe argumentar las razones de su desacuerdo, para reabrir el debate y finalmente se deben llegar a acuerdos, así los mismos demoren días. Porque al final se logra un coro que canta al unísono la misma palabra que luego de ser escuchada se convierte en un hacer común, y para hacerlo bien todos deben cantar y escuchar el coro al mismo tiempo para integrarse y hacerlo realmente bien. Esto es lo que se aprecia en las comunidades Tojolabales que se “caracterizan por la capacidad, la obligación y el querer escuchar” (Lenkersdorf, 2008, p. 76).  Pero que se manifiesta de forma democrática diferente a la democracia occidental, porque el pueblo nunca pierde su vocería y su mando en manos de su representante, porque el representante siempre es controlado por el pueblo, a diferencia de la democracia occidental donde el representante una vez es elegido se convierte en él mandamás que es dueño de la verdad e impone a su arbitrio.

Esa democracia occidental fundada en las mayorías, solo elimina el escuchar, marginalizando al otro, expulsando aquellos que no piensan como ellos, eliminando la diferencia, expulsando los pobres, marginalizando los vendedores ambulantes, los sin techo, los sin hogar, los sin educación, los sin dinero, los diferentes y todos aquellos que no asientan al orden establecido. Esto imposibilita escuchar plenamente a los miembros de la sociedad incluso a aquellos que aparentemente no quieren hacerlo o, aceptan lo que otros que ellos creen más inteligentes dicen, sin siquiera pensar que conclusión tienen ellos de lo que piensan por sí mismos. Porque cuando se invisibiliza al otro se termina por crear frases Nazis como la de “tú no eres nada, tu pueblo es todo” ” (Lenkersdorf, 2008, p. 88).  Porque cada ser humano sí es importante para el todo. Y es el emparejamiento que va transformando las ideas de todos en una única que todos comparten. Se pasa de ideas contradictoras, a ideas escuchadas que hacen cuestionar, interrogar, interpelar y contradecir. Ello los anima a buscar respuestas, tolerancia, críticas y transformaciones en pro del todos.

El escuchar se funda en el emparejamiento, y no en el espionaje, no se trata de escuchar con el fin de mancillar, obtener el poder o, tener los elementos para aventajarse sobre el otro, tampoco tiene la finalidad de buscar los enemigos para exterminarlos, porque quien escucha es capaz de comprender, se pone al mismo nivel que el otro y procura entenderlo y la hacerlo el enemigo desaparece. Porque el otro al igual que cualquiera, quiere ser escuchado, ser incluido, ser parte, ayudando y auto-ayudándose. Quiere finalmente ser humano en respeto y paz” (Lenkersdorf, 2008, pp 102 a 106).

No sabemos escuchar, porque nunca lo aprendimos en occidente, porque nunca nos callamos en nuestro interior y el exterior, porque no acallamos los ojos que se obnubilan con mensajes visuales, porque no estamos dispuestos a ser generosos con aquello que escuchamos que puede llegar a servir a otro, o porque simplemente no queremos escuchar (porque somos más inteligentes, más ricos, mas estudiados, blancos, de estirpe, son los jefes o solo se creen mensajeros), y para evitarlo matamos, desplazamos, destruimos, imponemos, marginamos, invisibilizamos, o esclavizamos. Y al ser imposible acallar al otro se prohíbe que se le escuche, encarcelándolo o prohibiéndole a los otros acercársele. No escuchamos porque los pocos que tienen el poder no admiten que se escuche, por ello prohíben las reuniones, las manifestaciones, o a quienes estén en oposición.

Por ello la invitación que trae Lenkersdorf  a implementar los cuatro conceptos clave de los Tojolabales (2008, p. 121) en nuestras vidas, ellos son Escuchar, Nosotros, Todo vive y la complementariedad o intersubjetividad. El escuchar implica sentir, de reciprocidad, de escuchar-recibir. El nosotros es el yo integrados a los otros yo, el nosotros integrador, no discriminador y que no elimina. La nosotrificación permite encontrar el camino de cambio en el occidente en la educación, la justicia, la comunidad, la naturaleza y el ser humano. Todo vive, por ello nada está muerto lo que impide la diferencia entre lo animado e inanimado, siendo todo parte del nosotros y donde todo es nuestro hermano. La complementariedad es el emparejamiento, o ponerse a la misma altura con el otro, los animales, las piedras, la naturaleza con todos. (Lenkersdorf, 2008, pp 121 a 141).

Finalmente no es posible decir que las democracias-participativas de hablar-escuchar-consensuar y donde el actuar siempre se mantiene en el todos, en las que se incluyen los Tojolabales, no se pueden considerar como primitivas, ya que su desarrollo es de carácter continuo durante varios miles de años, y por el contrario no se parece a las democracias occidentales imperfectas donde los que cuentan son unos pocos. Esto se debe a que escuchan a todos los seres y principalmente a la tierra. Se debe entender que al ser todos, parte del todo, la existencia de un error es algo que corresponde a todos remediar y no solo al hombre individual que pudo haberlo cometido. Es hacerse consciente de que el racismo, la patriotería o la nación, no encajan en estas miradas, porque al ser todos hermanos y parte de nosotros no se puede hablar entonces de enemigos, extranjeros o diferentes. Además de que no podemos vivir aisladamente ni de los seres humanos, ni de los demás seres del planeta o de la tierra misma.

Bunge, Mario (2006) La ciencia. Su método y su filosofía, ¿Qué es la ciencia? Santafé de Bogotá. Panamericana, 2006. 138 p.

Heisenberg, Werner Karl.  Problemas filosóficos de la física de las partículas elementales

Heisenberg, Werner Karl.  (1949) Los principios físicos de la teoría cuántica. The physical principles of the quantum theory. Estados Unidos: Dover Publications, 1949. 183P

Kuhn, Thomas S. (2004) La estructura de las revoluciones científicas. México. Fondo de Cultura Económica, 2004. 351p.

Lenkersdorf Schmidt, Karl Heinz Herman (2008) Aprender a escuchar. Enseñansas Maya –Tojolabales. Mexico. Plaza y Valdez, S. A. de C.V.

Marshall Alfred. (1926) Principles of Economics. Macmillan. Principios de Economía. Ed. Aguilar. Madrid 1948.

Zemelman, Hugo (2005) Voluntad de conocer. El sujeto y su pensamiento en el paradigma crítico. México: Anthropos Editorial; Centro de Investigaciones Humanísticas. Universidad Autónoma de Chiapas, 2005. pp.29-36

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