De instituciones militares a organizaciones criminales. Zetas y paramilitares.

Linea Conflicto Social y Paz

Por: Omar Eduardo Rojas Bolaños

Organizaciones, legales e ilegales, hace mucho no se preocupan por la capacitación de su personal pues, este “invaluable servicio” lo suplen los Estados, quienes, dedican gran porcentaje su del presupuesto público, para tal fin.

 

 

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De igual manera como compañías militares privadas de EEUU, Reino Unido, Rusia, Israel, Rumania, Bulgaria y Alemania, entre otras, brindan a Estados diversas gamas de servicios bélicos (Azzellini, 2007), organizaciones criminales estructuradas recurren a expertos en seguridad con formación militar o policial.

Dicho personal especializado, por lo general, proviene de las fuerzas armadas, se encuentran en servicio activo, en la reserva o, simplemente han prestado el servicio militar obligatorio donde adquieren conocimientos básicos en manejo de armas, tácticas de guerra y planeación del servicio.

No solamente reclutan por ser diestros en armas de fuego, sino por conocimientos, información privilegiada, experiencia en la lucha criminal, contactos y pericia adquiridos durante su paso por la institucionalidad.

Es así que hoy, las organizaciones legales e ilegales, ya no se preocupan por la capacitación de su personal pues, este “invaluable servicio” lo suplen los Estados, quienes, dedican gran porcentaje su del presupuesto público, para tal fin.

Algunos de los reclutados se dedican, además de asesorar a la organización delictiva y participar en sus operaciones delictivas, a capacitar al personal de base, teniendo en cuenta que éstos, como ellos mismos manifiestan, saben dónde salta la liebre.

Organizaciones criminales, tanto de México como de Colombia, dan cuenta de ello.

En Colombia existe certeza, gracias a la información resultante de los múltiples procesos judiciales sustentadas en declaraciones, pruebas y testimonios, de la participación de militares en grupos paramilitares, organizaciones criminales al servicio de estructuras dedicadas, por lo general, al narcotráfico.

La sentencia judicial contra el coronel Publio Hernán Mejía al mando de la agrupación Zarpazo comprometida en más de 170 casos de Falsos Positivos Militares, evidencia la relación entre el ente militar y la organización criminal (Juzgado Sexto Penal del Circuito Especializado de Bogotá, 2019).

El ex capitán Adolfo Enrique Guevara Castillo, alias 101, reveló que, tanto como jefe de inteligencia del ejército en el departamento del Magdalena y luego como jefe del frente Mártires de Valledupar de las Autodefensas de Colombia, desarrollaba acciones coordinadas entre la organización criminal y la institucionalidad (EFE, 2014).

Mejía y Guevara, simplemente son una mínima muestra del reclutamiento de oficiales militares y de policía por parte del crimen organizado.

El Estado colombiano los formó durante cuatro años en la escuela militar sumándose a ello los cursos de formación para teniente, capitán, mayor y teniente coronel, ello sin desconocer los cursos militares especializados realizados.

De igual manera, como existe un “guiño de ojo” entre paramilitares y militares, en la medida que su accionar “anticomunista y antisocialista”, contribuye a menguar pensamientos democráticos, de avanzada e incluyentes, existe dicho “guiño” entre personal de la policía con estructuras delictivas domésticas, locales o regionales.
No obstante, el guiño no es solamente con integrantes de las fuerzas armadas sino con políticos regionales y nacionales.

Tanto en Colombia como en México, paramilitares y Zetas, desarrollan, mediante el amedrentamiento, acciones proselitistas en época de elecciones locales, financian partidos políticos, pues, se ha convertido en un negocio rentable para las organizaciones criminales en la medida que su candidato, al ganar las elecciones, queda comprometido.

En una entrevista a un sicario de 26 años de edad, quien fue reclutado a los 16 años de edad, afirma que, ingresó al cártel motivado por un amigo con quien fumaba marihuana, lo motivó el dinero y el poder. Su actividad en el grupo criminal consistió en vender droga y luego se convirtió en sicario. Fue entrenado durante seis meses donde le enseñaron a asesinar y a torturar;

“cuando veíamos que una de las personas no tenía los requisitos para ser un sicario lo asesinábamos y con él mismo entrenábamos, nos hacían comer carne humana”. Esto hacía para parte del entrenamiento para demostrar que no se tenía miedo alguno. Afirma que, “matar es más fácil que comer sinceramente”.

Habló de las relaciones entre el grupo criminal al que pertenece y los políticos, de quienes afirma que “ellos fueron los principales objetivos para controlar las plazas” con ellos realizaron pactos que consistieron en que los políticos otorgaban el control local a los grupos criminales a cambio de grandes sumas de dinero, el grupo criminal también financiaba las campañas políticas municipales con el propósito de que “nos dejaran trabajar a nuestras anchas”.

El dinero con que financiaron las campañas eran préstamos que luego debían ser devueltos a la banda criminal, más la participación del 30% en las obras públicas y decidían a qué empresas se debían contratar “porque había empresas que también nos ayudaban a cubrir nuestras fechorías”. También tuvieron apoyo de la policía local, en principio a través de amenazas y luego les pagaban un salario semanal o quincenal de acuerdo a la protección e información que brindaran. Afirma haber asesinado a cientos de personas, no recuerda la cifra (Los Reporteros, 2018).

A nivel local, organizaciones criminales, como los combos del área metropolitana del Valle de Aburrá dedicadas al microtráfico, ajuste de cuentas, máquinas de juego, vacunas, transporte de armas y trata sexual, entre otros, reclutan para sus tareas personal activo o de la reserva.

En una reciente investigación “Coerción extorsiva en Medellín. Estudio en las comunas La Candelaria y Guayabal”, realizada por el Instituto Popular de Capacitación (IPC) en alianza con la Secretaría de Seguridad y Convivencia de la Alcaldía de Medellín, se evidencia con mucha claridad éste fenómeno, se afirma que, detrás de la supuesta “oferta de seguridad” de los grupos criminales, se presionan a comerciantes y venteros ambulantes de Guayabal y el centro de Medellín a pagar cuotas por servicios de “vigilancia”, por el uso del espacio público o por créditos paga diario llamados “gota a gota”, se erige un circuito económico ilegal que le deja al crimen organizado un recaudo de 28 mil 727 millones de pesos anuales (Kavilando, 2019)

    Nota Relacionada: Radio Kavilando: La Coerción Extorsiva en Medellín un flagelo ¿naturalizado?.

En una reciente entrevista realizada por Análisis Urbano a un exintegrante de la temida banda la Terraza de Medellín, da cuenta de esa “confederación del crimen”, esa relación estrecha entre la criminalidad y la institucionalidad (fuerza pública y sectores políticos).

Ver:

La confederación del crimen. Medellín (Parte I)

La confederación del crímen. Medellín (parte 2)

Así, en los barrios populares de las comunas, el personal militar acantonado, les proporciona seguridad de igual manera que personal de la policía (Rojas, 2011). Aunque la institucionalidad no se pronuncie, grandes capos de la mafia y líderes de los carteles de la droga, buscados por la DEA, han pasado por las filas militares y de policía como es el caso de Wilber Alirio Varela Fajardo conocido también como alias de 'José García', 'el viejo' o 'el Negro.

En México, aunque sectores oficiales hablen de la desintegración de los Zetas, al ser capturados y dados de baja sus líderes, hoy en día existen organizaciones delictivas con ex integrantes de las fuerzas armadas.

Los Zetas, es producto de la legalidad al crearse dentro de las fuerzas especiales del ejército mexicano, “Fueron entrenadas para combatir la insurgencia de los zapatistas, grupo militantes de izquierda. Pero estas fuerzas no fueron utilizadas en ese momento, y en su lugar fueron enviadas al norte de México para llevar a cabo operaciones contra el narco. Poco después que Osiel Cárdenas Guillen —fundador de Los Zetas— tomara el control del Cártel del Golfo a finales de los noventa, se reunió con un grupo de miembros de las fuerzas especiales del Ejército mexicano. Éstos militares conformarían luego el ala armada del Cártel del Golfo, para más tarde convertirse en Los Zetas” (El Diario, 2019).

En la ciudad de Monterrey, con el propósito de controlar la ciudad y extenderse por el territorio norte del país, La tropa del infierno, perteneciente al cartel del noreste de México, y el grupo los Zetas vieja escuela, disidencias de los antiguos Zetas, son responsables durante los últimos meses del 2019 de balaceras, cuerpos humanos descuartizados y amenazas, entre otros.

En la ciudad de Xalapa, capital del Estado de Veracruz, del mismo modo que en la ciudad de Medellín, los combos vacunan a los habitantes, el grupo de los Zetas extorsiona a la población a cambio de protección.

Se extorsiona tanto a grandes como medianos comerciantes, vendedores ambulantes, industriales, músicos, cantantes, profesores y otros profesionales. Quien no accede al pago de la extorsión es asesinado.

Entre los crímenes cometidos se encuentra el de Rodolfo Vásquez, comerciante de reparación y venta de celulares, quien no accedió a la extorsión. “El crimen del comerciante xalapeño, se suma a 21 denuncias por el delito de extorsión registradas en la Fiscalía General del Estado (FGE), en la capital de Veracruz, durante el primer semestre de la administración de Miguel Ángel Yunes Linares (León, 2017).

Aunque las autoridades desarrollan estrategias para conocer las extorsiones a través de las denuncias, la cifra oscura de criminalidad, delitos registrados, pero no denunciados por las víctimas, se alimenta por el miedo a repercusiones, porque se considera inútil denunciar, o por errores policiales o judiciales.

Es paradójico en una sociedad donde abiertamente se conoce las exigencias de los grupos criminales a cambio de protección, que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Público, frente al delito de extorsión, conociera simplemente de 253 casos entre enero y julio de 2017, lo que posicionó a la entidad del Golfo de México en cuarto lugar a nivel nacional solo por debajo de Jalisco, Nuevo León y el Estado de México” (León, 2017).

El grupo criminal denominado Sangre Nueva Zeta opera en Veracruz y es liderado por Roberto de los Santos de Jesús alias Bukanas, quien fue comandante de la Policía municipal de Acultzingo, Veracruz.

Operaciones militares reflejan un vínculo criminal entre los Zetas y las fuerzas policíacas. Actualmente este grupo criminal libera una batalla con el Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) por el control territorial. Estas estructuras criminales se dedican principalmente al “huachicoleo”, pero su baja actividad los llevó a incursionar en otras modalidades delictivas como el secuestro, la extorsión y el saqueo a vehículos de carga, entre otros (Concepción).

El adoctrinamiento militar y policial se evidencia en el discurso de los Zetas en la medida, que ha pesar de desarrollar actividades criminales, se encuentran convencidos que su accionar responde a lo que la institucionalidad, abiertamente no puede realizar.

Integrantes del cartel los Zetas enviaron durante el 2019, a través de un video, un mensaje a los pobladores de Poza Rica, ciudad ubicada en el norte del Estado de Veracruz: “A todo los que estén asaltando y extorsionando, déjense de mamadas porque Poza Rica se escribe con Z”. “Todo aquel que no responda a nuestra llamada, se convertirá en uno de nuestros objetivos y será eliminado”. En el video también advierten a sus pobladores que “dejen de apoyar a su contra”, refiriéndose al cartel de Jalisco Nueva Generación con quien tiene una disputa territorial. (El Diario, 2019). En el caso colombiano, el grupo criminal de paramilitares, también recurre a un discurso igual.

El gobierno de México revela que en el mes de noviembre de 2019 se registraron 2370 víctimas de homicidio, con un promedio de 79 víctimas al día.

El primero de diciembre esta cifra de aumentó considerablemente con 127 víctimas, ubicándolo como el día con registro de violencia más alto y se reporta, por parte de Secretariado Ejecutivo el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), un aumento entre el 20 y el 25 por ciento. El presiente AMLO afirma que, “la violencia ocurre donde los gobernadores no acuden a las reuniones de seguridad” (El Universal, 2019).

El grupo criminal Sangre nueva Zeta, amenaza al gobernador y a su secretario de gobierno del Estado de Puebla a través de los denominados narcomantas, se trata de una manta colgada en un puente donde escriben un mensaje amenazando a los funcionarios y acusándolos de ayudar a dos supuestos delincuentes en el penal de San Miguel en Puebla. “venimos por tu cabeza” advierte la manta (Infobae, 2019). En el caso colombiano, los datos reportados por la revista de criminalidad, la cifra negra de criminalidad supera las denuncias. 

Referencias:

Azzellini, Dario (2007). La privatización de la guerra: Paramilitarismo y las empresas militares privadas. https://www.azzellini.net/node/2176 

Despierta con Loret. Entrevista con un sicario (2018). Los reporteros.  https://www.youtube.com/watch?time_continue=73&v= 7lhuqrXT6gM&feature=emb_title   

El Diario (2019). “Pura guardia vieja” de Los Zetas sigue viva en Veracruz y amenaza en video a aliados del CJNG de “El Mencho”. https://eldiariony.com/2019/05/30/la-pura-guardia-vieja-de-los-zetas-sigue-viva-en-veracruz-y-amenaza-en-video-al-cjng-de-el-mencho/ 

El Diario (2019). Tropa del Infierno vs. Zetas Vieja Escuela: la guerra que tiene bajo fuego a Nuevo León. https://eldiariony.com/2019/05/30/la-pura-guardia-vieja-de-los-zetas-sigue-viva-en-veracruz-y-amenaza-en-video-al-cjng-de-el-mencho/ 

El Universal (2019). El 1 de diciembre de 2019, el día con el registro de violencia más alto: 127 homicidios. https://www.eluniversal.com.mx/nacion/el-1-de-diciembre-de-2019-el-dia-mas-violento-de-que-se-tenga-registro-con-127-homicidios?fbclid=IwAR3V4ztOW6J9AROxdppQFji9Nt5EQ7NnPGu5uLoA9RKlWqQI5dBrk1-SuHQ 

EFE, (2014). Un excapitán del Ejército colombiano acusa a Uribe de ordenar asesinatos. El Confidencial, 24 de febrero.

Infobae (2019). “Venimos por tu cabeza”: la temible amenaza del grupo criminal “Sangre Nueva Zeta" al gobernador de Puebla. https://www.infobae.com/america/mexico/2019/10/19/venimos-por-tu-cabeza-la-temible-amenaza-del-grupo-criminal-sangre-nueva-zeta-al-gobernador-de-puebla/ 

Insuasty Rodríguez, A. (2017). ¿De qué hablamos cuando nos referimos al paramilitarismo? El Ágora USB, 17(2), 338-352. Obtenido de http://www.scielo.org.co/pdf/agor/v17n2/1657-8031-agor-17-02-00338.pdf

Kavilando. (14 de julio de 2019). Radio Kavilando: La Coerción Extorsiva en Medellín un flagelo ¿naturalizado? Obtenido de Radio Kavilando: https://kavilando.org/lineas-kavilando/territorio-y-despojo/7070-radio-kavilando-la-coercion-extorsiva-en-medellin-un-flagelo-naturalizado 

León C., Miguel A. (2017). Rodolfo fue asesinado en la puerta de su casa, se negó a pagar 'cuota. http://www.e-veracruz.mx/nota/2017-08-12/seguridad/rodolfo-murio-asesinado-en-la-puerta-de-su-casa-se-nego-pagar-cuota 

Pacheco, Concepción (2019). Bukanas: el temible líder de Sangre Nueva Zeta en disputa con el CJNG. https://www.lanetanoticias.com/estados/375885/el-bukanas-el-temible-lider-de-sangre-nueva-zeta-en-disputa-con-el-cjng 

República de Colombia (2013). Juzgado Sexto Penal del Circuito Especializado de Bogotá, Radicado:006-2009-00071.

Rojas Bolaños, Omar (2011). Criminalidad y combos en Medellín: una experiencia policial de prevención social, 2010 - 2012.

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