Por: Manuel Humberto Restrepo Domínguez
Dejar de ser punto de mira y pasar a estar en la mira puede depender una palabra divina o mundana. Es la situación en la que está el grupo político MIRA, equivalente al partido de dios criollo y poseedor de un extenso electorado que escucha a sus pastores invocar la palabra de dios en templos decorados o salas de sillas rimax y favorece con sus votos a los predestinados por dios -según ellos- para cumplir esa misión terrenal. Bastó que la pastora del grupo MIRA con status papal dijera espontáneamente lo que la sociedad ya sabia: que los limitados físicos no podrían igualarse con los pastores en su iglesia y eso es discriminación a secas.














