En 1968, Isabel Restrepo de Torres escribió al papa Paulo VI para exigir la devolución del cuerpo de su hijo, el sacerdote Camilo Torres. Más que una súplica materna, la carta es un alegato ético, espiritual y político por justicia, memoria y dignidad.

Bogotá, junio 30 de 1968
SANTO PADRE PAULO VI
EL VATICANO
Me presento ante Vuestra Santidad como la madre del sacerdote CAMILO TORRES RESTREPO.
El caso CAMILO TORRES RESTREPO es tan conocido que reviste los caracteres de un hecho universal, es la resultante de la exigencia de cambio, de reajuste entre normas conceptuales de una época pastoril y las nuevas concepaiones filosóficas de un mundo convulsionado por los modernos descubrimientos científicos; es el despertar de las nasas anestesiadas por su milenaria condición de servidumbre; es la esen - cia de la ENCICLICA POPULORUM PROGRESSIO que ha conmovido al mundo por su profundo con tenido social.
Por la predicación valerosa y constante de estos principios fué sacrificado mi hijo CANTLO TORRES RESTREPO en algún lugar de las selvas colombianas. Como todos los precursores y sembradores de la semilla reformista de la Iglesia, mi hijo hubo de sufrir los rigores de la incomprensión, los vejámenes y la calumnia.
No abrigo la vana pretención de hacer la defensa de mi hijo ante Vuestra Santidad Eninentisima y profundamente humana, cuya sabiduría ha penetrado y señalado el desequilibrio en que subsisten los diversos sectores de la cristiandad. Comprendo la imposibilidad de que mi voz de MADRE llegue hasta las inaccesibles cumbres de Vuestra Altísima dignidad, pero es significativo el hecho de que haya sido precisamente Co-lombia, la patria de CAMILO TORRES RESTREPO, 8i sacerdote mártir por la defensa de los humildes, de su pueblo, que padecen hambre y sed de justicia, la escogida para un acto tan trascendental y grandioso como el CONGRESO EUCARISTICO INTERNACIONAL.
He sufrido silenciosamente este rudo golpe sin pedir más consuelo que el de que me sea entregado el cadáver de mi hijo para rendirle el piadoso tributo que la misma Iglesia prescribe para sus muertos. Quiero que sus despojos mortales reposen en el futuro con los mios en un lugar sagrado.
Por qué se me niega este derecho elemental que he solicitado insistentemente al gobierno colombiano ?, no lo se, pero es cierto que el cuerpo de mi hijo yace ignorado en un incógnito sitio de Colombia, con lo cual se acrecienta mi dolor ante la crueldan de tamaña injusticia.
Santísimo Padre: perdonad que turbe la paz de Vuestra visita a Colombia con mi dolorida queja, pero estoy cierta de que con Vuestra intercesión obtendré el supremo y último consuelo de recuperar los restos de mi hijo sacrificado en aras del más puro ideal de restauración de la doctrina de Cristo.
En espera de Vuestra benevolencia quedo hija en Cristo.
ISABEL RESTREPO DE TORRES
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