Los movimientos sociales ante la coyuntura política

Linea Formación, Género y luchas populares

Por: Mayda Soraya Marín Galeano (2), José Fernando Valencia Grajales (3)

Reflexiones críticas en torno a lo que son y el papel que jueguan los movimientos sociales hoy, ante los sucedos recientes en América Latina.

 

 

movilizaicones

Los movimientos sociales frente a los más relevantes hechos acaecidos con las protestas en Chile y el golpe de la derecha militar en Bolivia permiten establecer un foco comparativo que evidencia claramente las dificultades existentes para lograr identificar los movimientos sociales, tales y como los explicaría las diferentes ciencias sociales, desde la teoría política, sociología, economía, historia, antropología, filosofía o la psicología, o aquellas trasversales a estas. Desde la teoría se ha dicho que los movimientos sociales tienen un orden social, una estructura social, movimiento y sistema sociales. Todo ello porque se cree que está estructurada, ordenada, sujeta a leyes y, por lo tanto, es susceptible de ser abordada de manera objetiva. Sin embargo, si lo anterior fuera cierto, tanto Weber (2002), Tönnies (1942), Tilly (1995) y Tarrow (1997) entre otros tendrían una explicación validad para los actuales momentos que se viven, sin embargo, no explican el surgimiento a manera de chispa el no pago del servicio de Metro.

Desde lo político el movimiento social se ha entendido como el estudio desde la ideología, o como movimiento antiautoritario, y principalmente como un movimiento obrero. Pero al intentar aplicar dicha concepción a los golpes dados por la derecha organizada que no está identificada precisamente por una ideología, al ser una suma de intereses económicos o por movimientos que no son identitarios o que inicialmente no propenden por realizar de forma organizada una oposición en contra del Estado. Entonces las explicaciones no son tan claras.

Ahora bien, la sociología también busca dar una explicación conforma al creer que se da por la coexistencia que deriva en relaciones sociales que devienen en amalgamas sociales desde las autoritarias-comunitarias hasta las igualitarias–societarias, por un acto de voluntad, de constitución, coordinación, dependencia y fines comunes. Y aunque en principio podríamos decir que, el movimiento de derecha se ve aparentemente ordenado los intereses son dispares, unos en Bolivia quieren el poder, otros pretenden los recursos económicos, y otros simplemente están en desacuerdo con Evo, es decir no se puede hablar de un fin común, a pesar de que el aparente blanco sea Evo, ya que el presidente solo es el punto de iceberg y su salida no facilita las cosas para la derecha. Ahora bien, aunque el anterior solo en apariencia pareciera algún tipo de coordinación, en el caso chileno las cosas no son fáciles porque el movimiento inicialmente es espontaneo, pero luego muta a fines comunes, sin embargo, todos parecen ver cosas distintas, el costo de vida, las pensiones, los sindicatos, los servicios y un sinfín de cosas que podrían generar unidad pero que posiblemente a futuro puedan generar división o se logre la construcción coyuntural de un movimiento social.

Desde lo económico, los movimientos sociales no son mas que indicadores que se pueden medir y clasificar por tipos de grupos, trabajadores, empresarios, comerciantes, ocupados, desocupados, entre otros. Pero a esta ciencia no le importa en mayor medida la organización como asunto ético – político sino mas como formas de comprender las posibles crisis del mercado cuando se dan los cambios sociales, pero realmente no le interesa el hombre o el grupo mas que para ser medido.

Ella podría explicar fácilmente el problema en términos de descontento de la población frente a las condiciones económicas ante falta de la seguridad social, o el costo de vida en el caso chileno, e incluso explicaría el caso boliviano bajo el seudónimo de cansancio en el modelo socialista, que por cierto nunca se ha aplicado en ningún país del mundo. Pero ello no explica la espontaneidad del movimiento, ni el porque los pueblos aguantaron mandatos tan amplios.

Desde la historia se podría creer que al ser una rama supuestamente más objetiva porque estudia los grupos sociales, sus interrelaciones y sus funciones en las estructuras y procesos económicos y culturales. Principalmente desde el pasado, sin embargo, su estudio desde esta ciencia debería esperar unos 100 años cuando todo ya esta consumado y los ánimos ya están calmos. Sin embargo, ella no podrá explicar en el pasado, que fue lo que paso durante el momento en que el primer estudiante que se rehusó a pagar se trepo los torniquetes, ni el porque los militares tomaron la decisión de apuntarle a los ojos a los manifestantes, y porque estos continuaron a pesar de su daño. Y tampoco podrá explicar porque el comandante de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) de Bolivia, el coronel Heybert Yamil Antelo muere en un accidente incomprensible. Sin embargo, tendrá muchas versiones de la historia oficial y pocas conocibles del bando perdedor. Pero igualmente no logra hilvanar el porque se unieron los que se unieron y porque dicha unida no garantizo la victoria.

Si tratáramos de explicarlo desde la antropología deberíamos realizar un estudio etnográfico que nos permita acercarnos al hombre mismo involucrado en cualquiera de los dos hechos sociales. pero entraríamos perdiendo porque se intentaría desde lo evolutivo dar cuenta del como evoluciono el movimiento, cuando se comenzaron a gestar las organizaciones que tanto de Bolivia o Chile organizaron el golpe u organizaron las marchas. Cuando surgió. Y ¿cómo saber esto cuando muchos de los actuales manifestantes nunca se reunieron o nunca planearon lo que paso?

Desde la Filosofía se entiende que la sociedad es real y a su vez es producto de la experiencia humana, es decir, se exige que su estudio se haga de forma ordenada en sus diversas vertientes especialmente cultural. Pero dicho planteamiento propuesto por Fritz Heider implica una atribución interna, es decir, el movimiento social se debería a la fuerza de una persona, siendo medio weberiano a una persona denominada líder, ello explicaría la entrada de Evo pero no su salida, pero no explicaría el movimiento chileno, o queda la atribución externa que implicaría creer que las respuestas están en el exterior y que las mismas se deben a la casualidad. Pero este ultimo de ser cierto no explicaría los problemas surgidos del hambre, la necesidad, la incapacidad de pago que motivan claramente a los posibles miembros de un grupo.

Y finalmente encontramos a la psicología como posible ciencia que explique los movimiento sociales, la cual desde la teoría considera que este se puede estudiar desde la pertenencia o identificación como individuo que hace parte como miembro de un linaje, de un pueblo, de una casta, de un estamento, de una institución, o como integrante de una multitud organizada en forma de masa durante cierto lapso y para determinado fin. Pero aunque es posible pensar que esto explica la momentaneidad de los movimientos sociales ello no explica la perennidad de los mismos, o para ser precisos esa explicación cabria en los casos del movimiento de masas surgidas por sucesos momentáneos, como la colaboración ante un incendio, o la huida ante un peligro. Porque en ellos estaría incluido el corto tiempo y un fin común. Sin embargo, la misma no explica lo que pasa en chile donde todos se juntaron por razones diversas, sin sentirse parte o miembros y aunque el fin aparentemente existe no es común, y tampoco se puede imaginar que sea momentáneo.

Pero si las ciencias no han explicado, el momento actual de movimiento de masas, de ordenamiento de ideas, tiempos y fines, entonces, podríamos estar frente al hecho por todos imaginados y pocos confrontados y es que las ciencias sociales no han dado aún explicaciones verosímiles de lo que pasa en Latinoamérica. No sabe lo que significa un movimiento social y parece que los existentes no son comparables con los modelos europeos, asunto que puede jugar en nuestra conta o sea una ventaja que permita preservar nuestra liberta frente a las constantes colonizaciones venidas de fuera.

¿Entonces que son los movimientos sociales?

Lo claro es que las explicaciones no están en respuestas universalistas (Gohn M. , 2006) ni en la interacción (Herbert Blumer) ni en lo irracional (Eric Fromme) ni en su comportamiento electoral (Lipset y Haberle) ni en la acción colectiva (Parson) o en la burocracia y las elites (Gusfield y Selsinick) o en la movilidad por asignación de recursos (Parra, Tilly, Tarrow, Melucci, Touraine) o por el comportamiento centralizado y la influencia política (Jenkins) o el beneficio como deuda en la cultura y la historia (Arnaut,) y menos en un asunto de aglutinación. Esta en un lugar, y forma que nos rebasan.

Especialmente porque tratamos de explicarlos para explicarnos y a su vez para tener algo seguro o por lo menos definible, para la derecha implica saber distinguir a los de izquierda, pero para la izquierda no es claro que son los de la derecha cuando son ellos quienes marchan, o cuando ellos utilizan las mismas herramientas que se creían que distinguían a la izquierda o por lo menos a quienes lo hacían por necesidad, o porque solicitaban que se les protegiera, o se les concediera un derecho. Sin embargo, las marchas hoy también la encabezan la derecha, las iglesias, los movimientos nazis, e incluso aquellos que antes no se creía que marcharían.

¿Qué me hace y nos hace pensar que los movimientos sociales son la explicación para confrontar el mundo que me oprime o creo que me oprime?

Es posible que la respuesta este allí, pero hay que preguntarse, si ¿esas formas comunitarias en realidad lo son? es decir, ¿cuántos movimientos realmente podríamos encontrar en el mundo diferentes del conglomerado familiar, o el conglomerado indígena o incluso el conglomerado afro, que tenga un carácter identitario? O para pensar aun mas ¿cuántos de esos movimientos que parecen ser representativos e identitarios como los sindicatos o movimientos obreros realmente tiene identidad? o será que son unos meros aglutinadores de personas con intereses diversos.

Esas mismas preguntas se podrían imponer a la izquierda socialista ¿realmente se juntan en torno a una ideología identitaria con unos fines comunes solidarios o de clase? Porque si la respuesta fuera afirmativa, no existirían luchas de poder tanto ideológicas como economías, no se enfrascarían en las mismas lógicas capitalistas de jerarquía y no surgirían divisiones en torno a formas de entender un mismo autor o varios. Aclarando que no se cree en la homogenización, o en el orden o incluso en el fascismo unificador de ideas y comportamientos. Pero si es claro que durante los últimos 300 años de luchas revolucionarias nacidas en América no se ha logrado construir nación o estado sólido en razón al desconocimiento constante del otro que es mayoría como lo son los indígenas, negros y mestizos. Pero que en caso alguno se podría resolver pensando en claro y oscuro, o en lo que de alguna manera venden en la izquierda la clase social trabajadora en contra de los ricos o lo que aun vende la derecha el derecho de sangre o alcurnia versus los igualados.

El no comprender los nuevos cambios sociales, que no son mas que reacomodaciones de la historia con contextos diversos y ayudas tecnológicas, terminará por llevarnos nuevamente a una serie de guerras intestinas nacidas de explicaciones superfluas como que eres judío, gay, negro, blanco, cristiano, católico, protestante, inglés, francés, Pachuca, cholo, inteligente, bruto, mujer, en una palabra, eres diferente en un pequeño espacio de territorio, y ese diferente a su vez, podría ser mayoría en otro espacio de territorio. Y ello sin mencionar que ese espacio de territorio puede estar al interior de un mismo estado, como ocurre en Colombia donde los del sur en nada se parecen a los del norte.

¿Pero entonces para que queremos saber sobre las organizaciones sociales?

Podríamos creer que tiene una finalidad, y es que las organizaciones sociales mas haya del hecho que nacen de una movilización temporal o una movilización grande o pequeña como un hecho social. Pueden ser movilizadores de un pensamiento perenne pasando a convertirse en un a coyuntura que genere capacidades a futuro de mundos posibles. Pero solo es posible en la medida que se presente un sentimiento común compartido y solidario que genere emancipación de las fuerzas existentes. Es decir, los movimientos sociales han explicado cambios en el pasado, pero no parecen explicar el futuro, pero que paso que hoy no parecen tener dicha validez.

Sobre ello se podría creer que es porque ya no explican las fuerzas sociales organizadas, solo aglutinan, pero no explican, son descorazonadas. Porque ya no generan innovación sociocultural, como creación y memoria resignificada en el presente.

Esto último podría explicar en parte, lo que acaece en Chile, como fuerza creativa, reivindicadora y constante, que permite el reencuentro entre tres generaciones, las del golpe, la de la transición y las del futuro, con visiones distintas, pero con fines comunes.

Es posible pensar en una coyuntura de cambio, que trascienda el hecho de la marcha y que conlleve respuestas, que sea capaz de explicar las nuevas realidades sociales, atendiendo que se somos un mestizaje, no necesariamente étnico, que estamos en pro de sobrevivir, que permita la autonomía no solo personal sino grupal, étnica, cultural, el respecto a la diferencia, en una palabra tolerante, en y dentro del territorio del que nos apropiamos y apropio, que permita comprender las nuevas reivindicaciones, sin desconocer la construcción de intelectualidades propias, huyendo de la jerarquía, entendiendo que lo importante no es el debate ideológico, que es posible que los grandes movimientos se den solo por la suma microfísicas del poder y del cuerpo, tomando conciencia de nuevas realidades

Referencias bibliográficas

Arnaut, A. (1 de marzo de 2010). Movimientos sociales e identidad: el caso de los. (U. I. Sociales, Ed.) Cultura y representaciones sociales, 4(8), 158-185.

Berger, P., & Luckmann, T. (2003). La construcción social de la realidad (18 ed.). (A. editores, Ed., & S. Zuleta, Trad.) Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina: Amorrortu editores.

Borja Sebastiá, J. (2009). Luces y sombras del urbanismo de Barcelona. Barcelona: editorial UOC.

Buttel, F., & Lemkow, l. (1983). Los movimientos ecologistas. Madrid: Mezquita.

Casanova, J. (2003). la historia social y los historiadores, ¿cenicienta o princesa? . Barcelona: Crítica.

Castells, M. (2008). La cuestión urbana. (S. XXI, Ed., & I. C. Oliván, Trad.) México: Siglo XXI.

Colmenares, G. (1997). Ensayos sobre historiografía. Bogotá: Tercer Mundo.

Corvalán M. , L. (30 de Octubre 2015,, ISSN 0718-5049, pp. de 2015). Identidad, ideología y política en el Movimiento Nacional Socialista de Chile, 1932-1938. (I. U. Instituto de Estudios Avanzados, Ed.) Revista Izquierdas(25), 76 - 119.

Escobar, A., Álvarez, S., & Dagnino, E. (2001). Política Cultural y Cultura Política. Una nueva mirada sobre los movimientos sociales latinoamericanos. Caracas: Ed. Taurus – ICANH.

Fals Borda, O. (2015). Ciencia, compromiso y cambio social (1 ed.). (N. A. Guzmán, Ed.) Caracas, Venezuela: El Colectivo, Fundación Editorial El perro y la rana.

Freud, S. (1992). Obras completas de Sigmund Freud, Más allá del principio de placer, Psicología de la masas y análisis del yo, y otras obras (1920-1922), Psicología de las masas y análisis del yo (1921) (cuarta reimpresion ed., Vol. Volumen XVIII). (A. e. S.A., Ed., & J. L. Etcheverry, Trad.) Argentina , Argentina : Amorrortu editores S.A.

Friede, J. (1976). El indio en lucha por la tierra (3 ed.). (P. d. lanza, Ed.) Bogotá, Bogotá, Colombia : Punta de lanza.

García Villegas, M. (1993). La eficacia simbólica del derecho. Examen de. Bogotá: Uniandes.

Garcia Villegas, M. (2005). Socioloíia Jurídica (3 ed.). (M. Garcia Villegas, Ed.) Bogotá, Cundinamarca, Colombia: Universidad Nacional de Colombia.

Gohn, M. (2006). Teorias dos movimentos sociais: paradigmas clássicos e contemporâneos (5 ed.). (E. Loyola, Ed.) Sao Paulo: Edições Loyola.

Gohn, M. (maio-ago de 2011). Movimentos sociais na contemporaneidade. (R. B. Educação, Ed.) Revista Brasileira de Educação, 16(47), 333-361.

Gusfield, J., & Laraña Rodríguez-Cabello, E. (2002). Los nuevos movimientos sociales: de la ideología a la identidad. (C. d. (CIS), Ed.) madrid, madrid, España: Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Harvey, D. (2013). Ciudades rebeldes Del derecho de la ciudad a la revoluci6n urbana. (S. A. Aka!, Ed., & J. Madariaga, Trad.) Madrid, Madrid, España: Aka!, S. A.

Heider, F. (1958). The psychology of interpersonal relations. New York,: Wiley.

Hölldobler, B., & Wilson, E. (1990). The ants. Cambridge: The Belknap Press of Harvard University Press.

Horton Cooley, C. (1910). Social organization a study of the lakger mind. New York: Charles Scribner's Sons.

Ibáñez, A., & Aguirre Ledezma, N. (2015). El Buen vivir, Vivir bien, una utopia en proceso de construcción (1 ed.). (D. Abajo, Ed.) Boogotá: Desde Abajo.

Insuasty Rodríguez, A., Valencia Grajales, J. F., & Agudelo Galeano, J. J. (2016). Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Medellín Historia y contexto de la rupturay continuidad del fenómeno (II) (1 ed.). Medellín, Antioquia, Colombia: Grupo de Investigación y Editorial Kavilando (958-59647).

Insuasty Rodríguez, A., Valencia Grajales, J. F., & Restrepo Marín, J. (2017). Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I) (1 ed.). Medellín, Antioquia, Colombia: Grupo de Investigación y Editorial Kavilando (958-59647).

Jenkins, J. C. (septiembre de 1994). La teoría de la movilización de recursos y el estudio de los movimientos sociales. (F. P. Iglesias, Ed.) Zona abierta(69), 5-49.

Kodric, A., & Graña, J. (enero de 2011). El capital bajo su forma latinoamericana, crítica a la economía estructuralista. (C. C. Gorini, Ed.) La revista del CCC Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, 4(11), 1-16.

Le Bon, G. (1895). Psychologie des foules. Paris: Ancienne Librairie Germer Bailliere Et, Felix Alcan Editeur.

Lemkow, L. (1984). La Protesta Antinuclear. Madrid: Mezquita.

Lepore, J. (1998). The name of war: King Philip's War and the origins of American identity. (U. d. Michigan, Ed.) Michigan: Knopf, Universidad de Michigan.

Malinowski, B. K. (1929). The Sexual Life of Savages in North-Western Melanesia. An Ethnographic Account of Courtship, Marriage, and Family Life Among the Natives of the Trobriand Islands, British

New Guinea. New York, New York: Eugenics Pub. Co.

Malinowski, B. K. (1970). Una teoría científica de la cultura y otros ensayos. (A. Cortazar, Trad.) Argentina editorial suramericana.

Mansilla, H. C. (Julio de 2015). El marxismo tercermundista y la ideología de la modernización acelerada El aporte de René Zavaleta Mercado a la formación de un marxismo autónomo. RIPS. Revista de

Investigaciones Políticas y Sociológicas, 14(2), 193-214.

McDougall, W. (1927). The group mind, a sketch of the principles of collective psychology, with some attempt to apply them to the interpretation of national life and character (segunda ed.). Cambridge,

Cambridgeshire, United Kindong : The University Press.

Mead, G. H. (1964). On Social Psi/chology: Selected Papers, Anselm Strauss. Chicago: The University of Chicago Press.

Mèlich, J.-C. (2015). Ética de la memoria (Un ensayo a partir de textos de Proust, Joyce y Semprún). curso de posgrado sobre la filosofia de la educación, la memoria y el mal (pág. 22). Medellín:

Universidad Autonoma Latinoamericana, Universidad de Antioquia, Universidad de San Buenaventura, UCCO, Catolica del Norte, CINDE, Universidad Pedagogica Nacional y Universidad de Manizales.

Melucci, A. (1985). las teorias de los movimientos sociales. Estudios poíticos , 92-101.

Mesa Duque, N., Londoño Díaz, D., Insuasty Rodríguez, A., Sanchez Calle, D., Borja Bedoya, E., Valencia Grajales, J. F., . . . Alejandra, P. F. (2018). Víctimas del desarrollo en Medellín: progreso y moradores en disputa. Medellín: Kavilando. doi:10.13140 / RG.2.2.31398.57929

Moradiellos, E. (2005). El oficio de historiador. España: Siglo XXI Editores.

Morgan, L. H. (1962). League of the Iroquois. Secaucus, Nueva Jersey: The Citadel Press.

Morgan, L. H. (1980). La sociedad primitiva. Madrid, Bogotá: Editorial Ayuso, Editorial Pluma.

Mörner, M. (1970). La corona española y los foráneos en los pueblos de indios de América. (A. &. WIKSELL, Ed.) Estocolmo, Estocolmo: ALMQVIST & WIKSELL.

Parra, M. A. (2005). La construcción de los movimientos sociales como sujetos de estudio en América Latina. (U. A. Barcelona, Ed.) Athenea Digital Revista de pensamiento e investigación social, 2(8), 72-94.

Peirce, E. (1878). Indian History, Biography and Genealogy: Pertaining to the Good Sachem Massasoit of the Wampanoag Tribe, and His Descendants. Cambridge, Massachusetts, Estados Unidos : Z.G.

Mitchell, Universidad de Harvard.

Pont Vidal, J. (1998). La investigación de los movimientos sociales desde la sociología y la ciencia política. Una propuesta de aproximación teórica. (U. A. Barcelona, Ed.) Papers, 56, 257-272.

Radcliffe-Brown, A. R. (1931). The Social Organisation of Australian Tribes. Melbourne: Macmillan.

Radcliffe-Brown, A. R. (1965). Structureand Function in Primitive Society. New York: The Free Press.

Ribera, R. (2014). Marx no era marxista-leninista. (U. C. Cañas, Ed.) Revista Realidad Revista de Ciencias Sociales y Humanidades(142), 185-211.

Rincón Patiño, A. d. (2005). Espacios urbanos no con-sentidos. Legalidad e ilegalidad en la producción de ciudad. Colombia y Brasil. Medellín: Escuela de Planeación Urbano-Regional, Universidad

Nacional de Colombia-Área Metropolitana del Valle de Aburrá-Alcaldía de Medellín.

Rincón Patiño, A. d. (2009). El uso de la norma y la apropiación territorial en la disputa por la ciudad. La Ciudad Latinoamericana En El Siglo XXI.Globalización, Neoliberalismo, Planeación. Medellín:

Universidad Nacional de Colombia sede Medellín.

Rivers, W. H. (1914). Kinship and Social Organisation . London: Constable.

Santos, B. d. (2001). Los nuevos movimientos sociales. (P. d. Latina, Ed.) OSAL (5), 177-184.

Sunkel, O. (1970). El subdesarrollo latínoamericano y la teoría del desarrollo. Mexíco: Siglo XXI edictores.

Tarde, G. (1897). Las leyes sociales. Barcelona: Casa Editorial Sopena.

Tarrow, S. (1997). El poder en movimiento, los movimientos sociales, la acción colectiva y la política. (A. Editorial, Ed.) Madrid, Madrid, españa: Alianza Editorial.

Tilly, C. (1995). Los movimientos sociales como agrupaciones históricamente específicas de actuaciones políticas. (U. A. Metropolitana, Ed.) Revista de Sociología, 10(28).

Tönnies, F. (1942). Principios de sociología. (V. Lloréns, Trad.) México, México, México: Fondo de Cultura Económica.

Touraine, A. (1984). Les mouvements sociaux: objet particulier ou problème central de l'analyse sociologique ? Revue française de sociologie, 25(1), 3-19.

Uricoechea, F. (2002). División del trabajo y organización social: una perspectiva sociológica. Bogotá, DC, Colombia: Norma.

Valencia Grajales, J. ( 02 de 03 de 2014 a). Binomio informalidad-formalidad entre el incumplimiento de la norma y la indefinición. (/kavilando.org, Ed.) Kavilando web, 1.

Valencia Grajales, J. F. (10 de 01 de 2011). Evolución de las estrategias de guerra en Colombia. el Ágora USB, 11(1), 67-88.

Valencia Grajales, J. F. (Julio de 2014). GUSTAVO ROJAS PINILLA: DICTADURA O PRESIDENCIA: LA HEGEMONÍA CONSERVADORA EN CONTRAVÍA DE LA LUCHA POPULAr. (E. Á. U.S.B, Ed.) El Ágora U.S.B., 14(2), 537-550.

Valencia Grajales, J. F. (2014). La eficacia material y simbólica de la norma y el crecimiento urbano de las laderas nororiental y suroriental de Medellín 1950-2010. Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín, Escuela de estudios urbano regionales facultad de arquitectura. Medellín: Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín.

Valencia Grajales, J. F., & Marín Galeano, M. S. (Enero de 2008). Derechos fundamentales violados por el desplazamiento forzado y su posterior violación al momento de atención. (A. Insuasty, Ed.) El Ágora Usb, 8(1), 161 - 195.

Valencia Grajales, J. F., & Marín Galeano, M. S. (2016). Elementos que describen una dictadura en América Latina, Elements that describe a dictatorship in Latin America. Kavilando 2027-2391, 43-56.

Valencia Grajales, J. F., & Marin Galeano, M. S. (2018). El panóptico más allá de vigilar y castigar . Kavilando, 50-62.

Weber, M. (2002). Economía y sociedad, esbozo de sociología comprensiva. (F. d. Económica, Ed.) México, México, México: Fondo de Cultura Económica.

Zemelman, H. (2006). El conocimiento como desafío posible (3 ed.). (I. P. INSTITUTO POLITÉCNICO NACIONAL, Ed.) MÉXICO, MÉXICO, MÉXICO: INSTITUTO POLITÉCNICO NACIONAL, INSTITUTO PENSAMIENTO Y CULTURA EN AMÉRICA LATINA, A.C.

Zibechi, R. (2003). Los movimientos sociales latinoamericanos:tendencias y desafíos. (R. d. CLACSO, Ed.) OSAL Observatorio Social de América Latina, 185-188.

Zibechi, R. (2014). Liberar el mundo nuevo que late en el Corazón de los movimientos. Kavilando, 6(6), 7-14.

Notas.

[1] El presente texto es resultado del proyecto de investigación “Programa REDIPAZ – Universidad Autónoma Latinoamericana 28-000032 Red Interuniversitaria por la Paz La Red Interuniversitaria por la Paz REDIPAZ, promoción y convergencia por la paz entre grupos de investigación”, y dentro del acuerdo específico, se realiza la presente y funciona como insumo de futuras investigaciones.

[2] Docente investigadora Kavilando, Abogada y Socióloga de la Universidad de Antioquia, Magister y Candidata a Doctora en Derecho Procesal de la Universidad de Medellín. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

[3] Docente investigador UNAULA Universidad Autónoma Latinoamericana, abogado Universidad de Antioquia, politólogo Universidad Nacional de Colombia sede Medellín, especialista en Cultura Política: pedagogía de los derechos humanos UNAULA Universidad Autónoma Latinoamericana, Magister en Estudios Urbano Regionales de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín, estudiante del doctorado en conocimiento y cultura en américa latina Ipecal (Instituto Pensamiento y Cultura en América Latina, A.C.) editor de la revista Kavilando y Ratio Juris Medellin, Colombia. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Déjanos tus comentarios


Código de seguridad
Refescar

Revista Kavilando

PORTADA Kav V10 Jul 18

Publicaciones

Slider

Afiliados a

clacso

cc

Visitas