Falsos Positivos y la prolongación de la guerra en Colombia. Construyendo una tipología sociológica de Falso Positivo*.

Linea Conflicto Social y Paz

Por: Omar Eduardo Rojas Bolaños**

A nivel institucional el Falso Positivo se manifiesta a través de acciones criminales llevadas a cabo por integrantes de entidades oficiales quienes cuentan con el apoyo incondicional de personal activo de las fuerzas militares, organismos seguridad, centrales de inteligencia, policía nacional, departamental o regional, agentes del ministerio público y encargados de la investigación criminal, entre otros.

 

 

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Relacionamos la presentación de la ponencia del Sociólogo Omar Eduardo Rojas, en un evento académico realizado en Bruselas el pasado 7 de mayo de 2019, espacio que tenía como propósito el de contextualizar al público alrededor de acontecimientos sociales, políticos y militares registrados en la Republica de Colombia. En éste escenari ose abordaron temas sobre los acuerdos de paz entre Estado y Farc como esperanza de paz; el Falso Positivo Militar como indicador de guerra, su origen y prolongación, además presentaremos su categorización con el propósito de aportar a la teoría de las ciencias sociales elementos para su análisis.

Se trata de un espacio académico liderado por la Masión de L´Amérique Latine en Bruselas, con el apoyo de la Universidad Autónoma Latinoamericana, Universidad de San Buenavaventura, la Red Interuniversitaria por la Paz -REDIPAZ- y Kavilando. 

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Debido al corto tiempo con que contamos, no profundizaremos sobre lo que hemos encontrado durante la investigación, pero si presentaremos una tipología de Falso Positivo.

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Acuerdo y esperanza de Paz

En Colombia con la firma del Acuerdo de Paz entre el Estado y las FARC-EP se habló de un gobierno de transición, supuestamente entre un periodo de guerra de más de medio siglo y un anhelado periodo de paz permanente y duradero para las futuras generaciones (Acuerdo Final para la terminación del conflicto. La construcción de una paz estable y duradera. Mesa de conversaciones, 2016).

Cronológicamente el tiempo de ruptura entre esos dos momentos sería el 7 de agosto de 2018, momento de posesión del gobierno que antecedería al mandatario responsable del Acuerdo y de la firma de Paz. Durante los dos últimos años del mandato del Nobel de Paz colombiano, el país, y las fuerzas armadas, sintieron tranquilidad al no oír chasquear el sonido de la metralla. Solamente se presentaron pequeñas y aisladas escamaruzas.

El conflicto armado, entre militares y la guerrilla más vieja del continente, se silenció siendo invitación para que el Ejército de Liberación Nacional, el segundo grupo guerrillo, diera inició a conversaciones.

Las cifras de muertos y heridos de las fuerzas armadas, indicador de guerra, bajaron considerablemente en el Hospital Militar y el de la Policía Nacional (En seis años bajo un 97% la cifra de soldados heridos: Hospital Militar. El Espectador, 12 de julio 2017). A la luz de la Justicia Especial para la Paz, la fecha de la ruptura entre el periodo de paz y el periodo de guerra es el 1 de diciembre de 2016, fecha en la que se estableció fijar el límite para investigar delitos relacionados con el conflicto (Cinco claves sobre cómo funcionará la Jurisdicción Especial de Paz. El tiempo, 19 de junio de 2018). Este componente de la justicia colombiana hace parte del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición, creado por el Acuerdo de Paz con la finalidad de administrar justicia transicional y conocer de los delitos cometidos en el marco del conflicto armado que se hubieran cometido antes del 1 de diciembre de 2016

El nuevo presidente tomó juramento y durante el tiempo de gobierno no ha mostrado gesto para cumplir los acuerdos olvidando que es un compromiso de Estado y no de gobierno. Frente a la paz maneja dos discursos diferentes. Ante escenarios internacionales, a fin de cautivar Estados y organizaciones, refleja interés por el Acuerdo y la Paz (Palabras del presidente Iván Duque en la clase magistral del foro de Paris sobre la Paz. Presidencia de la República 11 de noviembre de 2018).

A nivel interno la postura es totalmente contraria. El mandatario se dedicó a presentar objeciones contra la Justicia Especializada para la Paz recortándole presupuesto (Objeciones a la JEP en la Cámara: ¿Primer paso al vacío? Semana,8 de abril de 2019), y mirando hacia otro lado, cuando se asesina a los integrantes del nuevo partido político o sus familias. La obsesión por derrumbar el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela (Crisis en Venezuela: ¿qué riesgo corre Colombia al ser el “centro de operaciones” de la cruzada contra Nicolas Maduro? BBC News Mundo, 26 de febrero de 2019) ha sido la cortina de humo para negarse a continuar la transición hacia la Paz, además de desviar la atención frente al tema de la corrupción, uno de los gérmenes del conflicto. No solamente su ministro de Hacienda o el Fiscal General de la Nación, órgano aparentemente independiente del gobierno, se encuentran salpicados por actos de corrupción (Duque cierra filas con el ministro de Hacienda, señalado por corrupción. El País 12 de septiembre de 2018; El mayor escándalo de corrupción en Colombia se complica: The Economist, 16 de noviembre de 2018). La cortina de humo levantada para que se conozca la verdad del conflicto, le ha permitido alejarse de las promesas realizadas durante la campaña electoral en materia de planes sociales, impuestos y de medio ambiente, entre otros.

Diferentes eventos y confrontaciones evidencian que durante el actual gobierno se agudizó el conflicto social (¡Alerta roja! Semana, 12 de abril de 2019). No solamente la plaza pública es la expresión de la agudización del conflicto; la vía pública se ha convertido en el espacio para que indígenas, campesinos o estudiantes, entre otros, manifiesten el descontento. El asesinato de líderes y lideresas sociales, ex combatientes e indígenas, entre otros, acompañan el devenir del país. Desde la firma del Acuerdo de Paz se han asesinado 139 exguerrilleros, 31 familiares, 596 líderes y lideresas sociales y 119 indígenas asesinados (Paola Fernandez@Paola_teleSUR). Solamente durante los primeros cinco meses del presente año, bajo mandato del gobierno de transición, se han registrado el asesinato de 75 líderes y lideresas sociales (Indepaz: van 75 líderes sociales asesinados en 2019. KIEN Y KE Noticias, 19 de mayo del 2019).

Falso Positivo y prolongación de la guerra

Los denominados Falsos Positivos, estrategia de guerra sucia, guerra psicológica y guerra política, registrados durante el periodo de la seguridad democrática a través del conteo de cuerpos, nuevamente se registran, con nuevas configuraciones (Colombia regresa a los incentivos que propiciaron ejecuciones extrajudiciales, según ‘The New York Times’. El País, 18 de mayo 2019). La preocupación internacional acerca del regreso de los Falsos Positivos tiene sólido sustento. Idéntica alarma prendieron soldados rasos y suboficiales durante la administración del Ministerio de Defensa Nacional de Marta Lucía Ramírez. Durante los años 2002 y 2003, al frente de la cartera de defensa de la hoy vicepresidente de la República, se registraron 3.888 muertos en combate de los cuales la Fiscalía General de la Nación, en el año 2015, investigaba 387 casos de Falsos Positivos (OHCHR, diciembre 2014). Las revelaciones ante la Jurisdicción Especial para la Paz por parte de los militares que se acogieron darán cuenta de otros casos.

Los Falsos Positivos no han regresado al contexto bélico del país, han estado ahí con ciertas transformaciones en su desarrollo. Aunque el Ministerio de Defensa intenta mostrar que quienes se encuentran realizando la guerra sucia son las autodenominadas Águilas Negras, existen eventos donde se responsabiliza directamente a las fuerzas armadas. Defensores de derechos humanos, entre otros, han señalado en la región directamente a militares y policías responsables de panfletos amenazantes por esa organización. En otras zonas han denunciado alianzas entre grupos paramilitares e integrantes de la fuerza pública. No obstante, las declaraciones del ministro de defensa Guillermo Botero frente a que los líderes sociales son criminales es un mensaje para quienes hacen la guerra sucia en el país (El error de un tuit del Ministerio de Defensa que calificó de criminales a líderes sociales. RCN Radio, 19 de mayo de 2019). Desde el ministerio de defensa se le coloca una cruz en la frente a líderes sociales, defensores de los derechos humanos, maestros, escritores y sindicalistas, entre otros.

El eufemismo Falso Positivo es el producto de un trabajo de expertos construido en una sala de guerra. Se cimenta con el propósito de desviar la atención frente a los asesinatos de Estado, ejecuciones extrajudiciales o “errores militares” y como constructo psicológico para que los victimarios se laven manos y conciencia. Es muy diferente que se diga asesino a quien recluta, secuestra o aprende a una víctima en calidad de servidor público, la mate a sangre fría, la uniforme, le manipule los dedos de las manos disparando, y le plante armas y otros elementos para que la justicia y la sociedad los perciban como terroristas, a que se le diga usted cometió un Falso Positivo. La estrategia para que los delitos fueran investigados por la Justicia Penal Militar se fraccionó, al perder confianza y credibilidad en la población. Después de que los militares sintieran largas condenas con la justicia ordinaria y expresaran su rechazo porque los investigaran a la par con sus enemigos, hoy en día claman como juez natural a la Justicia Especial para la Paz (General (r) Montoya solamente cumplió con la Constitución y la ley: Defensa. El excomandante del Ejército no reconoció a las víctimas de los "falsos positivos". RCN Radio, 14 de septiembre de 2018). Con ella la cárcel intramural desaparece y las condenas se reducen al momento de revelar la verdad y comprometerse con la no repetición. No obstante, el compromiso de no repetición debe ir más allá de quienes dispararon fusiles puesto que no eran ruedas sueltas o manzanas podridas los criminales. El Falso Positivo Militar respondió a una estrategia de Estado donde el gobierno denominado de la seguridad democrática exigía resultados efectivos para reflejar ante la sociedad que se estaba ganando la guerra (Ejecuciones extrajudiciales en Colombia 2002 – 2010. Obediencia ciega en campos de batalla ficticios. Universidad Santo Tomas, 2017).

Conceptualizando el Falso Positivo

Antes de evidenciarse el Falso Positivo Militar en Colombia este ya se había manifestado en escenarios internacionales. El Falso Positivo tiene su génesis en la guerra de Vietnam cuando la sociedad norteamericana cuestiona la presencia militar en la Península Indochina, al sureste de Asia. El ejército necesitaba convencer a su país que se encontraba ganando la guerra, de ahí que a través del conteo de cuerpos intentaba mostrar resultados contundentes. Asesinaban campesinos, les acomodaban armas de fuego y llamaban a los medios de comunicación. A falta de insumos, por la táctica del Viet Cong de repliegue, trasladaban los mismos cuerpos a otros escenarios y los volvían a presentar, en diferentes posiciones, a los medios de comunicación. El público quedaba con la percepción de que si se hallaban ganando la guerra. Posteriormente a Vietnam el Falso Positivo de Estado se ha venido presentando. Para invadir Irak los norteamericanos recurrieron al Falso Positivo de Estado en la que convencieron a la comunidad internacional, mediante engaños y mentiras, que Sadam Hussein contaba con armas nucleares.

El Falso Positivo es la pantomima al que recurre Estados, instituciones y corporaciones para engañar, fingir, confundir, presionar, adecuar y ocultar procedimientos y acontecimientos sociales y oficiales. Tiene como finalidad la de instaurar imaginarios engañosos e inexistentes para lograr la simpatía de la población y alcanzar la cohesión social y el posicionamiento de marcas mediante acciones físicas y psicológicas que generen afecto hacia el Estado, el sistema, colectividades o productos.

Entre algunas finalidades del Falso Positivo se tiene:

  • Desprestigiar y debilitar la moral del adversario político y social a través de maniobras físicas y psicológicas.
  • Generar caos para mostrar solidaridad y eficiencia en la lucha contra el autoritarismo, el terrorismo o el crimen.
  • Difundir noticias tendenciosas y falsas acciones del enemigo que afecte su prestigio e imagen.
  • Cerrar puertas y escenarios a movimientos ideológicos opositores al régimen impidiendo su desarrollo y promoción.
  • Adecuar escenarios para la ocupación militar y la instauración de gobiernos leales al régimen.
  • Legalizar procedimientos oficiales realizados de manera criminal e ilegal.
  • Estigmatizar a defensores de derechos humanos, juristas y víctimas.
  • Blindar jurídicamente a agentes del Estado que realizan actividades criminales en beneficio del sistema.

A nivel institucional el Falso Positivo se manifiesta a través de acciones criminales llevadas a cabo por integrantes de entidades oficiales quienes cuentan con el apoyo incondicional de personal activo de las fuerzas militares, organismos seguridad, centrales de inteligencia, policía nacional, departamental o regional, agentes del ministerio público y encargados de la investigación criminal, entre otros. A través de acciones psicológicas, se compromete e involucra a los agentes que participan en las operaciones adoctrinándolos frente a la necesidad de eliminar física y psicológica a supuestos enemigos, reforzando la lealtad hacia el régimen a través de recompensas y privilegios.

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* Conferencia 7 de mayo de 2019. Masión de L´Amérique Latine, Bruselas - Bélgica.

**Sociólogo, investigador Grupo Kavilando-Redipaz, actual consejero de Paz CONPAZ, Medellín.

 

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