La puerta giratoria entre lo privado y lo público que enriquece a muy pocos y perjudica a la mayoría. Hidroituango.

Linea Territorio y despojo

Por: David Sánchez Calle. Kavilando*

Reflexiones en torno al reciente debate de control político a Hidroituango en Cámara de Representantes

 

 

epm debate

El pasado 26 de septiembre de 2018 se llevo a cabo en la ciudad de Bogotá el debate de control político a Hidroituango, donde se buscaba evaluar la situación de la emergencia de la hidroeléctrica y las dificultades que hoy se están viviendo en el Norte, Occidente y el Bajo Cauca Antioqueño. Se dieron cita todas las bancadas del congreso, las Empresas Publicas de Medellín, autoridades locales y regionales.

En este escenario fue evidente el desbalance en las fuerzas que hay dentro del congreso, donde fue una minoría opositora del gobierno la que promovió dicho debate, mientras la mayoría de congresistas estaba en defensa de los tomadores de decisiones de las EPM a pesar de la emergencia que se está viviendo hoy, y más allá del control político, lo que se hizo indiscutible fue una pugna de poder por imponer un modelo de desarrollo que prioriza los negocios sobre las necesidades de las comunidades.

La oposición se enfrento a una fuerza de gobierno envalentonada, quienes a punta de pupitrazos y aplausos querían distraer la atención de los citantes, intimidar y desvirtuar los argumentos que allí se expusieron por la defensa del carácter público de las EPM y los derechos vulnerados de las poblaciones víctimas de las actuaciones de esta empresa en hidroituango.

En el departamento de Antioquia y la ciudad de Medellin, es conocida la frase que “Aquí los dirigentes roban pero hacen”, pues parafraseando la famosa frase de “la corrupción en sus justas proporciones”, en la “república independiente” desbordaron su voracidad corrupta y clientelar en favor de los negocios, ya ni siquiera sus obras pueden mantenerse lejos de los escándalos públicos por los errores en la construcción, edificios caídos, puentes y carreteras en mal estado, ciudades y pueblos desmoronándose a pedazos en su infraestructura, en la convulsión social por la inseguridad y la falta de garantía de derechos, puesto que siempre se privilegia el dinero, no la vida.

Si bien el congreso es un escenario diseñado para que estos debates de control político de la oposición al gobierno se diluyan en discusiones inocuas y repetitivas, el debate sobre hidroituango tiene algunas victorias:

  1. Es la primera vez en la historia de esta corporación, que las “intocables EPM” tienen que acudir a defenderse con todos sus áulicos partidarios. Observamos en este escenario, cómo se distribuyeron para descalificar los argumentos de los citantes, usando adjetivos despectivos y la doctrina del enemigo interno para atacar a quienes exigían el restablecimiento de derechos. Las fuerzas del gobierno defendieron con ahincó su vinculo con la clase empresarial y el Estado al servicio de los empresarios como modelo de desarrollo para el país; mientras la propuesta de la oposición fue un Estado al servicio de todos los ciudadanos. Entonces, a pesar de ser minoría, se logro que se debatiera, de manera democrática y de cara a la opinión pública, un tema tan importante para el país.
  2. El hecho de escalar a nivel nacional la discusión sobre hidroituango y el manejo de las EPM como una de las más importantes empresas públicas del país, pone el debate frente a, cómo están actuando estas empresas, que en otro momento garantizaban el cumplimiento de los fines esenciales del Estado como el acceso al agua potable y la electricidad, pero que hoy están siendo usadas para llevar el dinero de los contribuyentes a las arcas de las empresas privadas mediante contratos y ejecución de obras, ejemplo de ellos son los convenios de asociación público/privada.
  3. La denuncia realizada frente a las “puertas giratorias” entre lo privado y lo público; el favorecimiento al privado con el capital público; la importancia de retomar las empresas públicas para garantizar los derechos fundamentales; la importancia de retomar la ética en el manejo de los negocios públicos y, por supuesto, la demostración de que existen dos visiones opuestas de país, la de los negociantes y la de la protección de derechos.

Todas estas controversias fueron evidentes en dicho escenario; quedo ante la opinión pública, quiénes proponen con argumentos y quiénes descalifican e intimidan con demagogia defendiendo sus negocios bajo el argumento de que “Antioquia es intocable”. El debate es por la visión de país, y es importante entender que estos hechos coyunturales son estratégicos para demostrarle al pueblo colombiano que el actual modelo genera pobreza.

El representante David Racero en la conclusión al debate afirmo que, este se propicio por la ética de lo público, por un Estado para todos los ciudadanos y ciudadanas, que poco a poco una visión y propuesta diferente se va consolidando y construyendo un pais del tamaño de nuestros sueños, donde garantizar los derechos sea el único interés de nuestras empresa públicas.

*David Sánchez Calle. Politólogo, Especialista en Políticas Públicas para la Igualdad en América Latina; miembro del grupo de investigación Kavilando.

 

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