Consumo de medios de comunicación al interior de las fuerzas armadas. Afianzando elementos culturales para la institucionalización del Falso Positivo.

Linea Conflicto Social y Paz

Por: Omar Eduardo Rojas Bolaños *

La responsabilidad de Falsos Positivos, ejecuciones extrajudiciales, masacres, asesinatos, desplazamiento, destierro, despojo de tierra, terrorismo y actos de corrupción, además de otros, cometidos durante las últimas seis décadas, no solamente recae en ejércitos regulares e irregulares. Son responsables terceros, quienes, agazapados en corporaciones, diseñan proyectos criminales, dan las órdenes, supervisan, evalúan y se quedan con todos los dividendos. La responsabilidad también recae también sobre medios de comunicación.

 

 

Falsos positivos afiche

La responsabilidad de Falsos Positivos, ejecuciones extrajudiciales, masacres, asesinatos, desplazamiento, destierro, despojo de tierra, terrorismo y actos de corrupción, además de otros, cometidos durante las últimas seis décadas, no solamente recae en ejércitos regulares e irregulares. Son responsables terceros, quienes, agazapados en corporaciones, diseñan proyectos criminales, dan las órdenes, supervisan, evalúan y se quedan con todos los dividendos.

La responsabilidad recae también sobre medios de comunicación, quienes han perdido el horizonte de contribuir en la formación de conciencia social e individual contribuyendo a la deformación de civilidad, armonía, paz, equidad y justicia. Otros son responsables, en menor proporción, al mirar hacia otro lado o desvirtuar la realidad. La responsabilidad social no es proporcional en todos los individuos o corporaciones.

Al momento en que entes estatales, Congreso, Fiscalía, Procuraduría, Fuerzas Armadas, y órganos de control, desarrollan estratagemas de manipulación demarcadas dentro de un contexto de guerra sucia, sicológica, política y criminal, se institucionaliza y socializa el Falso Positivo. La gestión corporativa responde a actividades previamente coordinadas las que pretenden, además de neutralizar al enemigo, confundir y desvirtuar hechos y acontecimientos. Las estrategias se incrustan en la cotidianidad institucional. Todos saben de su existencia, participan de él, pero se dan a la tarea de negarlo. La negación de actividades criminales se ha generalizado encontrando eco en medios de comunicación quienes contribuyen de manera indirecta en el accionar delictivo, al ocultar, desviar y maquillar hechos. Los medios se han especializado en la construcción de cortinas de humo las que difunden en todo momento desvirtuando realidad y verdad.

La institucionalización del Falso Positivo se evidencia en el actuar, pensar, sentir y desear del conjunto social. Son los medios de comunicación e instituciones jerarquizadas, tanto militares como religiosas, el instrumento para la manipulación, el adoctrinamiento y la programación de las personas. A nivel mundial, medios de comunicación e instituciones, culturalmente son responsables de procesos formales e informales de socialización y asimilación de principios y valores. No obstante, en la sociedad colombiana se han encargado de formar individuos insensibles, acríticos, irreflexivos, inconscientes y apresurados peritos en la defensa de causas ajenas fuera de su conocimiento y control. De ello no escapan generales, coroneles, mayores, sargentos, patrulleros o soldados. El alcance de la manipulación conduce a que lectores y oyentes, consciente e inconscientemente, realicen en su cotidianidad apología al crimen y el delito.

En Colombia algunos medios de comunicación son ajenos en la formación del carácter y opiniones de los individuos, dado que comparten aspectos de su cosmovisión con quienes tienen el poder o actúan en contra de los intereses de la mayoría.

Tienen en claro que las personas consumen medios de comunicación de acuerdo a su cosmovisión, prejuicios, perjuicios e intereses, puesto que quieren escuchar y leer noticias políticas, económicas o sociales, entre otras, que eleven supuestamente la dignidad de sus ídolos y amigos, y desacrediten y desvalores a sus enemigos o adversarios.

Estado, instituciones y agencias de seguridad e inteligencia, son conscientes de ello, de ahí que en las dependencias que atienden usuarios se instalen televisores en los que la señal recibida es la de los canales que difunden información a fines con sus intereses, Caracol o RCN. Hasta en el Hospital Militar y el Hospital de la Policía, en las dependencias dotadas con televisores, se tiene la orden de consumir los dos medios, estos tipos de órdenes se dan de manera verbal.

Se está prohibido presentar canales culturales, entre otros, y cuando se atreven a divulgarlos, automáticamente al mediodía, hora de las noticias televisivas, se cambia de canal. Quienes han visitado instalaciones militares y de policía pueden dar fe.

La investigación realizada con la Universidad Santo Tomás, Ejecuciones extrajudiciales en Colombia 2002 – 2010. Obediencia ciega en campos de batalla ficticios, evidencia, además de la estrategia de negar los eventos, el rol de incidencia en la cultura institucional de los medios de comunicación.

El personal se apega al discurso transmitido por sus comandantes en las declaraciones sin colocar en duda los sucesos registrados. De una muestra de 150 militares y policías, integrantes de las fuerzas armadas, a quienes se les quería conocer su percepción acerca de los Falsos Positivos, el 87% consumía, rutinaria y sagradamente, las noticias emitidas por el Canal Caracol y RCN.

De los entrevistados que manifestaron tener tiempo para leer, expresaron que leían noticias en El Tiempo, El Colombiano, y el periódico Q hubo. Solamente siete personas manifestaron leer un libro por lo menos una vez al año, dos de los cuales no lograron acordarse del título y del autor leído durante el último año. En la base del personal, soldados suboficiales y patrulleros de policial, son pocos los que leen, cuando lo realizan abordan El Tiempo o periódicos amarillistas.

El 83% expresaron ser oyentes de noticieros radiales, reconociendo el trabajo profesional de los periodistas de la W, Caracol y RCN radio. De los entrevistados solamente cinco personas manifestaron ver Noticias Uno.

El personal entrevistado negaba los acontecimientos mostrándolos como una estrategia de los enemigos de las fuerzas armadas, quienes reconocían algunos hechos los justificaban señalando a los asesinados como criminales o consumidores de sustancias psicoactivas. Dada la temática del estudio alrededor de ejecuciones extrajudiciales, no se logró una mayor información que permitiera describir a profundidad la relación fuerzas armadas y consumo de medios de comunicación.

No obstante, e independientemente de los alcances del estudio, se evidenció que parte de la cultura asimilada en la cosmovisión de las fuerzas armadas se desprende de los noticieros e informativos mencionados.

No hay ninguna unidad militar o de policía, que no reúna al medio día, o en las horas de la noche, al personal para compartir verdades y mentiras transmitidas en los noticieros. En cortes publicitarios se dan a la tarea de repetir lo que los transmisores desean, ninguno pone en duda la información. Cuando no se encuentran en las instalaciones laborales, en sus hogares, también consumen RCN o Caracol. En las escuelas de formación y especialización de las fuerzas armadas, es extraño encontrar un aula sin televisión.

Los alumnos refuerzan la doctrina impartida a diario con los noticieros de los medios referidos. Últimamente en las redes sociales de militares y policías, activos y de la reserva, no falta la circulación de editoriales de Salud Hernández o Vicky Ávila, periodistas de Semana, sin embargo, durante las últimas semanas la última referida pierde lectores o escuchas, de la familia militar o policial, dado que sus opiniones contra el gobierno Duque la han llevado a ser señalada como castro/chavista. Jocosamente un mayor entrevistado manifestó: “y la señora se veía tan buena persona, ahora dizque difundiendo las mentiras de los terroristas”.

Los reporteros no alineados al gobierno no merecen la lectura y de ellos se habla de acuerdo a los documentos producidos por inteligencia o los comentarios de sus superiores, de sus jerarcas. Todo jerarca militar o policial lo primero que realiza al llegar a la oficina es abordar El Tiempo. En Colombia, a diferencia de otras sociedades, los ciudadanos no están expuestos a decenas de medios de comunicación.

Postdata: El trabajo realizado alrededor de barreras psicosociales para la paz y la continuación de la investigación alrededor del Falso Positivo ha conllevado la construcción de nuevos interrogantes. En esta oportunidad presentamos algunas de las observaciones realizadas con el propósito de lograr respuesta al interrogante ¿qué medios de comunicación se consume al interior de las fuerzas armadas?

 Referencias:

Rojas Bolaños, Omar y Benavides, Fabian. Ejecuciones extrajudiciales en Colombia 2002 – 2010. Obediencia ciega en campos de batalla ficticios. Universidad Santo Tomas, 2017.

* SOCIÓLOGO, INVESITGADOR, CONSEJERO DE PAZ MEDELLIN -CONPAZ- INTEGRANTES DE LA RED INTERUNIVERSITARIA POR LA PAZ REDIPAZ

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