De la construcción de un Falso Positivo Judicial a la intervención armada. Hacia el desgaste del sistema judicial americano.

Linea Conflicto Social y Paz

Por: Omar Eduardo Rojas Bolaños*

La Central de Inteligencia Americana, a través de la construcción de informes falsos, injuriosos y mentirosos, manipuló países para que respaldaran y acompañaran a los Estados Unidos en la invasión a Iraq. Ahora con mentiras risibles, intenta nuevamente un golpe contra la República Bolivariana de Venezuela con la deshonrrosa y ciega obediencia del gobierno colombiano.

 

 

eeuu vene

Aunque los Estados Unidos no se encuentra entre los diez primeros puestos del ranking de el Rule of Law Index al ubicarse en el puesto 14, sus nacionales consideran su justicia como referente para el mundo, de ahí el interés de Hollywood al llevar la temática continuamente al cine.

Para la gran mayoría de los americanos la calidad del sistema judicial y sus instituciones no se discute puesto que son un Estado de Derecho en el que rige el imperio de la ley. Si bien es cierto que en el colectivo social reina la idea que el sistema judicial es perfecto, a pesar de contradictores, es también cierto que la comunidad internacional se encuentra a la expectativa de la maniobra del gobierno de Donald Trump de vincular judicialmente un presidente latinoamericano como terrorista y narcotraficante.

Teniendo en cuenta antecedentes de invasiones norteamericanas, especialistas de la guerra se cuestionan si el rol del sistema judicial americano para la invasión a la República Bolivariana de Venezuela es el mismo que desarrolló la Central de Inteligencia Americana para la invasión a Iraq. Las declaraciones del Fiscal General William Barr en una video conferencia de prensa ya es un indicador.

Las acciones de intento realizados durante los últimos años para invadir a Venezuela simplemente son producto del temor americano de no lograr un acompañamiento masivo de países que avalen la intervención. Ante el temor de no lograr respaldo en la Organización de las Naciones Unidas para una intervención armada, Estados Unidos, en un nuevo intento para irrumpir en la República Bolivariana de Venezuela, ha optado por el Falso Positivo Judicial.

La Central de Inteligencia Americana, a través de la construcción de informes falsos, injuriosos y mentirosos, manipuló países para que respaldaran y acompañaran a los Estados Unidos en la invasión a Iraq. El mundo, no solamente se percató que Sadam Hussein no contaba con armas de destrucción masiva como lo manifestada la Agencia Central de Inteligencia, sino que además de existir un interés ideológico existió un interés de despojo. Petróleo, oro, piezas arqueológicas, violaciones, medallas y ascensos, se convirtieron en trofeos de guerra para invasores, soldados y mercenarios.

Aunque la artimaña de Falso Positivo Judicial se ejecuta al interior de los Estados para vincular y comprometer en actuaciones criminales a nacionales contradictores del gobierno, Donald Trump recurre a él a fin de convencer al mundo que el mayor exportador de cocaína es Nicolás Maduro. La estratagema se centra en manipular y construir hechos y eventos para hacer creer lo que no es, para convencer que su enemigo es un terrorista peligroso al frente, hasta hoy desconocido, de lo que medios han empezado a llamar el cartel de los soles. El propósito es lograr alcanzar el respaldo internacional que permita ejecutar su plan intervencionista entregando los recursos del país sudamericano a multinacionales norteamericanas. No obstante, el escenario de intervencionismo y guerra tiene un nuevo tinte al conocerse que la República Bolivariana de Venezuela tiene el respaldo de Rusia, China e Irán quienes abiertamente respaldan al país suramericano.

De igual manera como Estados silencian a opositores construyendo expedientes falsos y calumniosos al encarcelar personas inocentes a fin de reprimir pensamientos democráticos, incluyentes y participativos, los Estados Unidos, aludiendo a la transparencia e integridad de su sistema judicial, construye el expediente criminal para legalizar la invasión.

En su intención recurre no solamente a testigos vinculados con el narcotráfico quienes, buscando reducción de condenas, se convierten en informantes quiméricos. Se agregan a la estrategia paramilitares y criminales, no solamente de nacionalidad venezolana sino de pares colombianos, acompañados por políticos de los dos países con fuertes vínculos con carteles de la droga como lo evidencian fotografías de Juan Guaidó con integrantes del grupo paramilitar y narcotraficante colombiano Los Rastrojos, además de declaraciones de generales comprometidos con clanes de la droga. Estados Unidos al no contar con elementos que vinculen al Estado venezolano con el terrorismo apela a la estrategia de presentar el país como foco del negocio de la droga.

La estrategia Trump olvida, de un lado, que su política de bloqueo, impuesta desde la época de Hugo Chávez, le tiene atada las manos al país latinoamericano, de otro lado, que en los informes presentados por la ONU frente al narcotráfico Venezuela no se encuentra mencionada.

Con el propósito de afianzar el Falso Positivo Judicial los Estados Unidos elevaron cargos por lavado de dinero y tráfico de drogas contra el presidente de Venezuela ofreciendo 15 millones de dólares por información que permita al arresto del mandatario y de 10 millones de dólares por Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y uno de los hombres fuertes del chavismo (eldiario.es, 2020). La estrategia del gobierno americano alcanza al vicepresidente económico, Tareck El Aissami; al exgeneral venezolano Hugo Carvajal, y al exjefe militar Cliver Alcalá Cordones, por quienes ofrecen 10 millones de dólares. La política de recompensas logró en menos de setenta y dos horas la entregado a la justicia norteamericana de dos de los mencionados.

El contradictor del gobierno de Maduro, ex general de División Clíver Alcalá, encargado no solamente de realizar operaciones del narcotráfico desde Colombia y de introducir a Venezuela armas para grupos paramilitares y del narcotráfico, al momento de declarar responsabilidad por la incautación de 26 fusiles en territorio colombiano fue el primer beneficiado.

El Falso Positivo Judicial americano cuenta con testimonios de dos contradictores del gobierno venezolano en Colombia. El parlamentario Álvaro Uribe Vélez quien en los años noventa se encontraba en la lista Clinton y el del actual presidente colombiano. En septiembre del 2019 el presidente Iván Duque acusó directamente de terrorismo y narcotraficante al presidente venezolano durante su intervención ante el 74º período ordinario de sesiones de la Asamblea General de Organización de las Naciones Unidas (El Tiempo, 2020) llevando al escenario fotografías de campamentos de grupos armados ilegales colombianos como sí hubieran sido tomados en el vecino país.

Ante fotografías comprometedoras del opositor Juan Guaidó con integrantes de Los Rastrojos, Duque salió a la defensa de su gran aliado a quien le guarda protocolo como jefe de Estado. Las opiniones, versiones y declaraciones de los dos líderes colombianos pondrán a prueba el sistema judicial americano, máximo al conocerse que, en la propiedad del Embajador de Duque en Uruguay, diplomático Fernando Sanclemente Alzate, un operativo policial encontró tres laboratorios de droga (Infobae, 2020).

*sociólogo, investigador, integrante de la Red Interuniversitaria por la Paz REDIPAZ, Consejero de Paz CONPAZ - Medellín

Referencias:

El Tiempo (2020). Coronavirus y la acusación contra Maduro, una mezcla explosiva. 26 de marzo 2020.

Infobae (2020). Encontraron un laboratorio de droga en una finca del embajador de Colombia en Uruguay. 13 de febrero 2020.

Eldiario.es (2020). EEUU acusa a Maduro de narcotráfico y ofrece una recompensa de 15 millones de dólares a quien facilite su arresto. 26 de marzo de 2020.

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