La Verdad de los Falsos Positivos en la Jurisdicción Especial para la Paz. El para qué se investiga.

Linea Conflicto Social y Paz

Por: Omar Eduardo Rojas Bolaños*

La traición militar es medida, no por el asesinato de personas, acción que mancha el uniforme y el honor militar, sino por el hecho de que los victimarios revelan la planeación de los eventos.

 

 

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Desde Esopo hasta Félix María Samaniego, pasando por Félix Lope de Vega, Odo de Cheriton, y Jean de La Fontaine, entre otros, amantes de la fábula, se han preguntado acerca de quién se atreve ponerle el cascabel al gato. El problema de la fábula no es tan sencillo. El mundo de los ratones estaba preocupado porque un gato los estaba acabando, de ahí la decisión de realizar una asamblea para liberarse del gato. Durante largas sesiones, disputas y opiniones, concluyeron que la solución era la de ponerle un cascabel al gato para que, al momento de acercarse a comerse los ratones, el cascabel sonara dándoles tiempo para correr, para resguardarse. Todos celebraron y aplaudieron. Después de tanto deliberar, habían encontrado la solución ¡el cascabel! Sin embargo, un viejo ratón vino a dañar la felicidad al momento de preguntar de quién se atrevería a colocarle el cascabel al gato.

Atragantada, con lágrimas en los ojos, una madre a quien los militares le ejecutaron al menor de sus hijos en un campo de guerra ficticio, manifiesta que su interés no es el de ver a los homicidas pudriéndose en la cárcel. La cárcel no le devolverá a su hijo, repite desconsoladamente. Su hijo, con deficiencia mental, ocho días después de desaparecer de la casa, fue exhibido en una rueda de prensa como terrorista muerto en un combate con el ejército. Lo presentaron vestido de camuflado con una larga camisa que tapaba la palma de la mano, un largo y ancho pantalón, botas militares nuevas dos tallas mayores a los que calzaban sus pies, una granada en sus manos y una mochila con panfletos alusivos a las Fuerzas Armadas Revolucionarias – Ejército del Pueblo. Con un gran gesto en su rostro, justifica sus palabras precisando que no cree en la justicia de las autoridades colombianas.

Durante los dos últimos años del gobierno de la política de seguridad democrática, la progenitora del supuesto guerrillero luchó para que el caso no quedara en manos de la justicia penal militar por temor a la impunidad que rodea la investigación de delitos cometidos por militares. México, Colombia, Filipinas, Turquía y la Federación de Rusia, se encuentren entre los cinco países con los índices más altos de impunidad estudiados por el Índice Global de Impunidad sobrepasando el 95% (Índice Global de Impunidad IGI 2015. Centro de Estudios sobre impunidad y justicia CESIJ. Universidad de las Américas Puebla). Estudios en Colombia han evidenciado que la tasa corriente de impunidad en los asesinatos atribuidos a las fuerzas de seguridad del Estado es del 98.5% (Centro de Investigación y Educación Popular, CINEP, 2011).

La madre logró arrebatarle al ente militar el expediente, pero de nada le sirvió. Diez años después de que la investigación pasara a manos de la Fiscalía General de la Nación tampoco alcanzó justicia, ni mucho menos verdad, reparación y compromiso de no repetición. Su caso es uno más de los homicidios presuntamente cometidos por agentes del Estado investigados por la Fiscalía General de la Nación la cual para el año 2013 indagaba 4.716 denuncias de las cuales 3.925 corresponden a Falsos Positivos cometidos durante el periodo 2002 – 2010 (Ejecuciones extrajudiciales en Colombia 2002 – 2010- Obediencia ciega en campos de batalla ficticios).

La madre, consciente de no conseguir justicia total, se consuela con conocer que la Jurisdicción Especial para la Paz se encuentra comprometida con la verdad. Añora que la verdad florezca en una sala de la JEP, componente de justicia del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición, creado por el Acuerdo de Paz entre el Gobierno Nacional y las Farc-EP. Tiene la función la de administrar justicia transicional y conocer de los delitos cometidos en el marco del conflicto armado que se hubieran cometido antes del 1 de diciembre de 2016. (JEP, Jurisdicción Especial para la Paz, República de Colombia). Su alma como la de su ser amado, como ella lo expresa, quedará en paz al saber la verdad. Desea, con todas sus fuerzas, que el victimario, mirándola a los ojos le cuente los últimos días de su hijo. Sólo así puede perdonarlo, y de pronto también perdonar a quien dio la orden para que lo asesinaran.

La JEP, esperanza por la verdad negada de cerca de diez mil familiares ejecutados en campos de batalla ficticios, registrados en el periodo 2002 - 2010, únicamente investiga la cuarta parte de los Falsos Positivos. Los demás expedientes se encuentran engavetados y dormidos en despachos de la justicia ordinaria y la justicia penal militar sentenciados al olvido judicial. La debilidad de la justicia llevará a que los eventos se borren de la memoria institucional.

En los Falsos Positivos Militares, soldados, policías y funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario, con la complicidad de numerarios del Cuerpo Técnico de Investigaciones, Medicina Legal, particulares - desmovilizados, cooperantes y paramilitares - y en épocas anteriores antiguos servidores públicos del Departamento Administrativo de Seguridad DAS, reclutan, secuestran, asesinan, visten con prendas militares y plantan armas de fuego y otros elementos a personas, no combatientes, para ser percibidos por autoridades y la opinión pública como terroristas.

Durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, a pesar de no ser constitucional, se les aplicaba la pena capital a integrantes de grupos subversivos y paramilitares, práctica esta que se sigue reproduciendo con los asesinatos de líderes sociales y ex integrantes de las Farc que entregaron las armas. La articulación de la política de seguridad democrática, la política de recompensas, la doctrina militar, la evaluación del desempeño militar y la exigencia de resultados, entre otros, ambientaron y favorecieron los Falsos Positivos.

Días después de que un coronel se presentara ante la JEP con una carpeta en la que relataba, no solamente los veinte eventos de Falsos Positivos por los que se encuentra investigado sino con cuarenta más (Operación silencio: Amedrentamiento, dignidad y verdad. Kakilando, 25 de junio de 2019), con cierta euforia melancólica, un familiar de una de las víctimas expresaba satisfacción al ver que, por primera vez, la verdad se encuentra llegando a una sala judicial. Los familiares de las víctimas del grupo Zarpazo, creado por el coronel Publio Hernán Mejía Gutiérrez en el batallón La Popa de la Décima Brigada del Ejército en la ciudad de Valledupar, a pesar del dolor que todavía los embarga, sonríen al ver que la verdad se encuentra brotando.

Bajo órdenes del mejor coronel que ha pisado las filas militares, de acuerdo con quienes lo patrocinan, no solamente se consolidó la alianza ejército – grupos paramilitares como lo deja en claro en el año 2013 el Juzgado Sexto Penal del Circuito Especializado de Bogotá, Radicado:006-2009-00071 al condenar a Mejía. Compañeros, subalternos, conductor y escolta, sumado a la versión de paramilitares, involucran al oficial en más de 170 casos llevados a cabo por el cuerpo élite del batallón la Popa. El Congreso de Colombia, a pesar de los antecedentes, ha llevado al máximo escalafón militar, el de general, a militares comprometidos con los Falsos Positivos de la época de Uribe.

Aunque algunas víctimas de los Falsos Positivos Militares no comparten la idea de eliminar la condena intramural de largo tiempo, sienten satisfacción con la verdad revelada. Declaraciones como la del mayor (r) Gustavo Soto Bracamonte, ex comandante del Gaula de Casanare, quien no solamente aporta evidencias de 26 Falsos Positivos sino de 40 más, genera confianza y credibilidad en la jurisdicción especial, no solamente para las víctimas sino para la sociedad (Falsos Positivos: el revelador testimonio que dejó un ex jefe del Gaula en la JEP. El Espectador, 27 de junio de 2019).

Los militares declarantes, conociendo los riesgos que corren frente al accionar de sus antiguos compañeros e inteligencia militar, han decidido contar la verdad. Años atrás, los victimarios derrocharon la gloria que gozaban con su accionar criminal, perdieron el honor militar. Sin embargo, la verdad les otorga cierto grado de tranquilidad al intentar liberarse del pasado al abandonar el juramento constitucional para entregárselo a una causa mortal. Con su actitud logran cierto grado de expiación. Michael Foucault contribuye, con su premisa de la parresia, dignidad a los verdugos al ultimar. “Después de todo, en efecto, la persona a quien uno se dirige siempre tiene la posibilidad de no hacer oídos a lo que se le dice. Puede [sentirse] ofendida, puede rechazarlo y, en definitiva, puede castigar o vengarse de quien le ha dicho la verdad”

Para las víctimas la verdad en la JEP es un tipo de justicia. Quienes quieren prolongar la guerra, en contra de los derechos de las víctimas a la justicia y de los derechos de la población de construir una paz estable y duradera, intentan que 2.126 militares y policías vinculados a los Falsos Positivos se abstengan de contar la verdad (El ´trueque´ que la JEP le propone al general retirado Torres Escalante. Semana, 4 de julio de 2019). Se coacciona a generales, coroneles, mayores, capitanes, suboficiales y soldados, para no revelar ante la justicia transicional, circunstancias y acontecimientos relacionados con las supuestas muertes en combate. A pesar que el primer mandatario del país, respaldado por el partido político que lo llevó al poder, presentó objeciones por la JEP (¿Se salvaron o se hundieron las objeciones de Duque a la JEP? Pacifista, 2 de mayo de 2019), y que la comunidad internacional aboca por lo pactado en la Habana (Consejo de Seguridad de ONU pide pronta aprobación de la Ley Estatutaria para la JEP. República de Colombia, Jurisdicción Especial para la Paz, 12 de abril de 2019), entes del Estado intentan colocar barreras entre victimarios y verdad. Como reacción se ha direccionado la inteligencia militar, además de otros organismos, para amenazar a los supuestos traidores de las fuerzas armadas.

La traición militar es medida, no por el asesinato de personas, acción que mancha el uniforme y el honor militar, sino por el hecho de que los victimarios revelan la planeación de los eventos. Los Falsos Positivos Militares se dan a conocer, durante la implementación y ejecución de la política de seguridad democrática a través del conteo de cuerpos, como una práctica generalizada y sistemática de manipulación. Se busca la verdad para que se reconozca, tanto a las víctimas como los hechos. Ella debe conducir a ideólogos y asesores, sumado a quienes diseñan las estrategias de guerra sucia, psicológica y política, como a quienes se encargan de hacer el trabajo sucio, pidan perdón y se comprometan con la no repetición. El coronel que reveló más casos por los que se encuentra investigado fue perseguido y amedrentado por inteligencia militar. Igual suerte han corrido otros militares, ni los generales se han salvado ante la Operación Silencio (¿Por qué los quieren callar? Semana, 23 de junio de 2019).

De igual manera como los estudiosos de las ciencias sociales se cuestionan el del para qué se investiga, concentrándose algunos en la idea simple de que la esencia es la de describir, interpretar y contribuir al conocimiento científico, surge el mismo interrogante para la justicia. El paradigma viene siendo resuelto en la medida de asimilar de que se investiga para contribuir en la solución de conflictos. El para qué investiga la Jurisdicción Especial para la Paz los Falsos Positivos no es solamente para conocer la verdad puesto que se trata de un fenómeno sistemático, generalizado, producto de la doctrina militar, en especial con lo relacionado al del “enemigo” interno donde el adversario no es únicamente el que se alza en armas.

Declaraciones en las que se evidencia de que anualmente se planeaba, de manera estratégica, un número de terroristas a dar de baja durante la gestión anual de divisiones, brigadas y batallones, entre otras, a fin de erradicar los Falsos Positivos de raíz, conduce a preguntar acerca de quién se atreverá a colocarle el cascabel al gato.

*Sociólogo, investigador grupo Kavilando, actual Consejero de Paz CONPAZ Medellín.

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