Operación Bastón y adoctrinamiento militar. Héroes de la patria, chivos expiatorios y criminales.

Linea Conflicto Social y Paz

Por: Omar Eduardo Rojas Bolaños

La lealtad Militar que esgrime, no es hacia los postulados constitucionales sino hacia el dinero, hacia quienes se benefician del conflicto, de la guerra.

 

 

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Algunos chivos expiatorios tienen las manos limpias, son inocentes. Sin embargo, al conocer y no denunciar hechos criminales de superiores, compañeros y subordinados los convierte en cómplices.

El calificativo de chivo expiatorio se le aplica a una persona, o grupo de personas, a quienes se quiere hacer culpables de algo, independiente de su inocencia, con el propósito de desvirtuar la responsabilidad de quien o quienes los inculpan. Durante la formación militar se les adoctrinó en el arte de la guerra sucia, psicológica y política. Algunos recibieron formación en el arte de la manipulación, del engaño, la mentira. Se les adoctrinó a fin de ser leales a personas y grupos que se sienten por encima de la constitución nacional.

El silencio de militares ante el actuar criminal de compañeros obedece a prebendas pecuniarias y honoríficas, de igual manera que el llegar a contar con votos favorables de superiores para continuar la carrera militar.

La lealtad que esgrimen no es hacia los postulados constitucionales sino hacia el dinero, hacia quienes se benefician del conflicto, de la guerra. Los 16 generales, 128 oficiales, entre coroneles, tenientes coroneles, mayores y capitanes, además de 122 suboficiales y cerca de 35 civiles al servicio del ejército, salpicados por la Operación Bastón, aparentemente salen con la frente baja.

Las pistolas en la nuca provocan terror, miedo, angustia, pero profesionales expertos en el arte de la guerra deben saber sortear circunstancias para impedir que los actos se sigan cometiendo. A lo largo de la historia institucional centenares de integrantes de la fuerza pública han sido asesinados por fuego amigo, al manifestar descontento por actuaciones delictivas realizadas por quienes deben ser ejemplo social de transparencia e integridad. Otros por revelar los hechos, pero con la mala suerte de contarlos ante operadores de justicia leales a los corruptos y criminales. El ajuste de cuentas no es solamente en organizaciones criminales. Algunos informantes, y “sapos” como son señalados, serán perseguidos al interior de la institución militar por quienes no fueron salpicados.

La Operación Bastón no solamente se trata de actos criminales donde la información privilegiada, conocida por las funciones realizadas, era vendida a grupos delictivos y disidencias de las Farc. Se trata de actos no transparentes realizados no por uno, ni dos, ni tres, militares. Las órdenes para los actos delictivos eran ordenadas por generales siguiendo estrictamente el conducto regular.

Desde sus despachos se asignaban a dedo contratos para repartirse los dineros de la unidad militar. Otros se especializaron en brindar protección a grupos de minería ilegal, agrupaciones del narcotráfico y grupos paramilitares como el Clan del Golfo. Otros se especializaron en armar paramilitares y organizaciones criminales vendiendo armas y salvoconductos para portarlas.

Las estructuras criminales al interior del ejército contaban con el apoyo de fiscales y otros operadores judiciales quienes no solamente engavetaban las investigaciones, sino que informaban que inteligencia militar los estaba investigando.

En algunas oportunidades todos los integrantes de la unidad militar se encuentran comprometidos. Los Falsos Positivos Militares es ejemplo de ello. Ante la Jurisdicción Especial para la Paz, algunos militares victimarios, vienen revelando el modus operandi de las “ejecuciones extrajudiciales” realizadas durante el mal llamado periodo de seguridad democrática, en ellas mencionan no solamente que algunos soldados fueron asesinados por la propia tropa, sino que la estrategia era dirigida por altos jerarcas militares. Algunos victimarios, militares, y testigos, paramilitares, también señalan a autoridades administrativas.

Los uniformes de los implicados continuaran luciendo preseas otorgadas por su papel en la guerra. El Estado lavará sus culpas y les asignará una asignación de retiro de igual manera como se la asignan a aquellos militares que con transparencia e integridad han prestado el servicio a la institución y a la sociedad. Las redes humanas construidas al interior de la institución, les permitirá en los próximos años convertirse en asesores del Ministerio de Defensa Nacional. La guerra necesita de corruptos, de criminales, de mercenarios, y quienes viven de ella no perderán la experiencia de quienes han sido adoctrinados.

La Operación Bastón desarrollada al interior del ejército con la participación de la Unidad de Información y Análisis Financiero (Uiaf) y la Fiscalía General, no puede considerarse como “el resultado de una profunda reforma que incluyó los sistemas de inteligencia y contrainteligencia del Ejército, y que duró varios años” (Semana, 2020).

El grito en el cielo por parte de jerarcas del gobierno y militares no salpicados, de que los comprometidos son ruedas sueltas y manzanas podridas, ya se escucha en varios escenarios. La operación no obedece al deseo institucional de depurar las filas y reestructurar el ente, sino a la exigencia de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, para convertir el país en socio de la organización militar. Medios desconocen que es estructura de ahí que desconozcan que es reestructura, que es doctrina, que es adoctrinamiento. La ingenuidad no puede llevar a un falso triunfalismo por aquellos que buscan justicia, reparación y compromiso de no repetición.

La Operación Bastón tiene mucho que contar. Todavía no sale a la luz pública información acerca de la protección dada a transnacionales, la presión a comunidades indígenas y líderes sociales para no ejercer derechos sobre sus tierras. Tampoco se han atrevido a mostrar como con cédulas que colombianos han perdido se cobran recompensas. Falta información acerca del préstamo de vehículos a empresarios y la asignación de soldados como escoltas. Tanto ahora como en otrora la noticia sólo llenará titulares en medios. Aliviar la fiebre no significa acabar el virus.

*Sociólogo, investigador, integrante de la Red Interuniversitaria por la Paz Redipaz, Coronel (R) de la Policía Colombia. Consejero de Paz (Conpaz) Medellín.

Referencias

Semana (2020). Operación Bastón. 17 de mayo de 2020.

 

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