Por: Omar Eduardo Rojas Bolaños*
Mientras para cientos de ciudadanos el actuar del patrullero Ángel Zuñiga Valencia es un acto de honor al defender los derechos humanos de los campesinos, para un puñado de personas es un débil y traidor.

“…yo soy policía, soy patrullero, … me metí a esta profesión, a ejercer este ejercicio, es para proteger a los ciudadanos no para ser abusivo contra ellos”.
Mientras para cientos de ciudadanos el actuar del patrullero Ángel Zuñiga Valencia es un acto de honor al defender los derechos humanos de los campesinos, para un puñado de personas es un débil y traidor.
Su accionar responde a los sentimientos de policías que se niegan golpear a marchantes durante las protestas; ponerse capuchas para realizar actos vándalos para inculpar a manifestante y desprestigiar movilizaciones; volcar los alimentos que se preparan en concentraciones; cargar a personas con armas, o sustancias psicoactivas; o imputar actuaciones no realizadas a quienes consideran sus enemigos.
Al momento de encontrarse junto a otros compañeros en un procedimiento de lanzamiento de campesinos en el sector La Viga, corregimiento de Pance, en el departamento del Valle del Cauca, respaldados tanto por la ley como por el Escuadrón Móvil Antidisturbios, el patrullero Zuñiga decidió entregar arma y placa apelando injusticia en medio de la cuarentena. Al expresar coherencia entre el sentir, el pensar, el actuar y el desear, manifiesta:
“Yo sé que me van a trasladar o hacer cualquier cosa. Van a dejar a esta gente desamparada en medio de la cuarentena. Yo soy policía y me metí a esta profesión para defender a los ciudadanos, no para atropellarlos". Su raciocinio lo lleva a adelantarse a los acontecimientos, de ahí que se encuentre detenido en la Estación de Jamundí, privado de la libertad e incomunicado en espera de un proceso disciplinario que puede arrojar la destitución del cargo (Semana, 2020).
No tardaran en señalarlo de cobarde, olvidando que todos los funcionarios de policía son los primeros que deben defender los derechos humanos de los ciudadanos. Algunos de sus compañeros lo señalaran de comunista, socialista, de izquierda, castro chavista, de infiltrado de la guerrilla, de bandolero y de criminal.
Otros se prestarán para construir acciones no realizadas por él para desprestigiarlo y mostrarlo ante los investigadores disciplinarios y operadores de la justicia como un ser sin ética, sin moral, corrupto. Juraran decir la verdad convenciendo a operadores de mentiras, engaños e injurias toda vez que no se puede aceptar un traidor dentro de las filas. Intentaran convencer a su compañera, familiares y conocidos para que declaren hechos en su contra.
El proceder del patrullero, a quien no le pueden acuñar sus compañeros por su “torpeza” el término “chucaro” dado que lleva diez años en la institución policial, responde al deber ser, al juramento y a la ética policial. Tiene clara la razón de ser de la institución policial, los ciudadanos y que su obligación constitucional es servir a la sociedad no a determinados colectivos o grupos sociales. Conoce, a ciencia cierta, que la protección de la vida transciende la protección de la propiedad, de igual manera que el deber es defender a los inocentes del engaño, a los débiles de la opresión y la intimidación.
El actuar del patrullero llevó al comandante de la Policía Metropolitana Santiago de Cali, general Manuel Vásquez Prada, a manifestar: "Los policías, en cumplimiento del deber, nunca perdemos nuestra condición humana; sin embargo, frente a orden legítima solo tenemos un camino: el de garantizar el cumplimiento. Ni el policía ni ningún funcionario público podrá incurrir en omisión o extralimitación" (NotiCentro CM&, 2020).
La declaración conduce a revisar el Código de Buen Gobierno del ente policial (Policía Nacional, 2008) el que se fundamenta en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los principios consagrados en la Constitución Política de la República de Colombia, la legitimidad ética del ejercicio de la autoridad, el liderazgo ético del servidor público y los lineamientos del Departamento Administrativo de la Función Pública para los servidores públicos.
Mientras que la policía no se manifestó al momento que el policial director del INPEC se negara a obedecer la orden de un juez de la República en recluir a Andrés Felipe Arias en la Cárcel La Picota siendo recluido en la Escuela de Caballería (Noticias Caracol, 2019), se manifiesta ante el comportamiento del patrullero.
CÓDIGO DE ÉTICA POLICIAL
Como policía tengo la obligación fundamental de servir a la sociedad, proteger vidas y bienes; defender al inocente del engaño, a los débiles de la opresión y la intimidación; emplear la paz contra la violencia y el desorden y respetar los derechos constitucionales de libertad, igualdad y justicia de todos los hombres.
Llevare una vida irreprochable como ejemplo para todos; mostrare valor y calma frente al peligro, al desprecio, al abuso o al oprobio; practicaré la moderación en todo y tendré constantemente presente el bienestar de los demás. Seré honesto en mi pensamiento y en mis acciones; tanto en mi vida personal como profesional, seré un ejemplo en el cumplimiento de las leyes y de los reglamentos de mi institución. Todo lo que observe de naturaleza confidencial o que se me confíe en el ejercicio de mis funciones oficiales, lo guardare en secreto a menos que su revelación sea necesaria en cumplimiento de mi deber.
Nunca actuaré ilegalmente ni permitiré que los sentimientos, prejuicios, animosidades o amistades personales lleguen a influir sobre mis decisiones. Seré inflexible pero justo con los delincuentes y haré observar las leyes en forma cortés y adecuada, sin temores ni favores, sin malicia o mala voluntad, sin emplear violencia o fuerza innecesaria y sin aceptar jamás recompensas.
Reconozco que el lema Dios y Patria, simboliza la fe del público y que lo acepto en representación de la confianza de mis conciudadanos y que lo conservaré mientras que siga fiel a los principios de la ética policial. Lucharé constantemente para lograr estos objetivos e ideales, dedicándome ante Dios a la profesión escogida: LA POLICÍA.
Referencias:
NotiCentro CM& (2020). General de la Policía habló del patrullero que se negó a desalojar campesinos. 9 de junio de 2020.
Noticias Caracol (2019). Juez lo envió a prisión pero Inpec lo dejó en Escuela de Caballería: polémica por reclusión de Arias. 15 de julio de 2019.
Semana (2020). Policía que se negó a desalojo está detenido en estación de Jamundí. 9 de junio de 2020.
Ministerio de Defensa Nacional. Dirección General Policía Nacional. Resolución número 05726 del 26122008. “Por la cual se adopta el Código de Buen Gobierno de la Policía Nacional y se crea el Comité Veedor del Buen GobiernoMinisterio de Defensa Nacional. Policía Nacional de Colombia. Código de Ética policial.
*Sociólogo, investigador, integrante de la Red Interuniversitaria por la Paz REDIPAZ, Consejero de Paz de Medellin (Conpaz) Coronel (r) de la Policía Colombia.
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