Crímenes, corrupción y falsedad. El legado de los gestores de la política de seguridad en los Falsos Positivos.

Linea Conflicto Social y Paz

Por: Omar Eduardo Rojas Bolaños

Marta Lucía Ramírez, tanto por su actuación como ministra de defensa nacional como de vicepresidente, frente a los eventos de los Falsos Positivos, le debe explicaciones sobre su actuar a la sociedad colombiana, máxime después de revelarse por parte del New York Times la reactivación de la estratagema, sumado ello a los asesinatos de líderes sociales durante el gobierno Duque. 

 

 

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Los Falsos Positivos Militares se dinamizan, tomando dimensiones de sistematicidad y generalidad, bajo la dirección del Ministerio de Defensa Nacional de Marta Lucía Ramírez, en la génesis del gobierno de la seguridad democrática. De 634 casos detectados en un periodo de siete años, 1994 - 2002 (Coeuropa, 2015) con un promedio anual de 90.57, durante los dos primeros años del primer mandato de Álvaro Uribe Vélez se transitó a 387 crímenes de Falsos Positivos investigados por la Fiscalía General de la Nación en el año 2015 (Alto Comisionado de las Naciones Unidas, 23 de enero de 2015), 193.5 casos por año.

La cifra, tanto de eventos como del número de asesinados, bajo la dirección de la primera mujer ministra de defensa es mucho mayor puesto que en ese periodo las Fuerzas Militares reportaron 3.888 muertos en combate, de los cuales, oficiales comprometidos en los hechos vienen declarando ante la Jurisdicción Especial para la Paz, casos no conocidos por la justicia ordinaria, la justicia penal militar y la sociedad (Operación silencio: Amedrentamiento, dignidad y verdad. Kakilando, 25 de junio de 2019).

En el contexto nacional el Falso Positivo Militar anteriormente ya se registraba, no en esas proporciones como tampoco con esas características. El Falso Positivo es una estratagema de guerra sucia, psicológica y política de manipulación social en la que Estados y Corporaciones crean imaginarios engañosos e inexistentes con la intención de alcanzar prebendas políticas y económicas, generar cohesión social, prolongar regímenes y posicionar marcas mediante acciones criminales y violentas.

Busca, mediante la manipulación, lealtad incondicional hacia el régimen, las fuerzas armadas, la institucionalidad, corporaciones o productos, instaurando en el colectivo percepciones falsas y engañosas de la realidad social a fin de perpetuar élites gobernantes, quienes se benefician de la estrategia, no solamente en aspectos políticos sino económicos.

El Falso Positivo se construye en oficinas estatales, salas de guerra, despachos judiciales y gerencias de corporaciones. Soldados, policías, operadores de justicia y funcionarios son los encargados de ejecutar la estratagema.

El primer encargo de Marta Lucía Ramírez al frente de la cartera de Defensa Nacional fue la de desarrollar las bases de la Seguridad Democrática recogiendo, tanto el marco conceptual como las políticas de seguridad del Gobierno. La tarea la desarrolló al pie de la letra proyectando, antes de la reelección presidencial 2006 y el intento de un tercer gobierno, la continuidad presidencial de Uribe Vélez hasta el año 2012.

Con el liderazgo del Presidente Uribe y con una política de seguridad de Estado y apoyada por los ciudadanos, lograremos el objetivo de la seguridad individual, el fortalecimiento del Estado de Derecho, la protección de la democracia, y con ello la prosperidad y el bienestar de todos los colombianos. Que no es nada menos, como lo ha señalado el señor Presidente, que la realización de los principios y fines que encabezan nuestro escudo nacional: libertad y orden.

Las diferentes personas del sector académico y empresarial que examinaron este documento insistieron en la necesidad de que ésta, como una Política de Estado, tenga continuidad a largo plazo en sus objetivos fundamentales. Por ello hemos propuesto su permanencia del 2002 al 2012 (República de Colombia, Política de Defensa y Seguridad Democrática, 2003).

Aunque la política diseñada desde el Ministerio de Defensa Nacional establecía lineamientos para proteger la población - la que no podía ser blanco de agresiones - y desvincular a los jóvenes de las armas, además de otros postulados, el balance de los ocho años del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, reportado por la presidencia de la República y las Fuerzas Militares, fue el de 19.405 combatientes abatidos, la mayoría jóvenes entre los dieciséis y los veinticuatro años de edad, de los cuales la justicia ordinaria investiga 3.259 casos de ejecuciones extrajudiciales.

Proyecciones elaboradas a partir de documentos del Ministerio de Defensa, del análisis del plan estratégico del sector defensa y de los planes de acción de la Fuerza Pública, en la que se contemplaba dar de baja un número determinado de terroristas cada año, sumado a versiones de comprometidos en los eventos, determinan que los Falsos Positivos giran alrededor de 10.000 casos (Ejecuciones extrajudiciales en Colombia 2002 – 2010. Obediencia ciega en campos de batalla ficticios, 2017).

A los dos meses de asumir el Ministerio de Defensa Marta Lucía Ramírez se ejecutó el primer Falso Positivo de alto impacto. En el mes de octubre del año 2002, durante la Operación Tormenta II personal del batallón La Popa de la ciudad de Valledupar, grupo Zarpazo, en coordinación con grupos paramilitares, bajo el mando del coronel Plubio Hernán Mejía, se asesinaron 18 supuestos guerrilleros algunos de los cuales eran paramilitares indisciplinados entregados para ser ejecutados. (Juzgado Sexto Penal del Circuito Especializado de Bogotá, Radicado:006-2009-00071, 2013).

Tanto el silencio del Ministerio de Defensa como de la presidencia de la República ambientaron el escenario para que militares y policías de 180 unidades de las fuerzas armadas, con la complicidad de otros sectores institucionales, sumado a grupos paramilitares, ejecutaran a lo largo y ancho del país Falsos Positivos. Hoy en día, después de volver al poder el partido generador de la política de seguridad democrática, los Falsos Positivos se desarrollan bajo otras condiciones. Líderes sociales, líderes campesinos, y defensores del medio ambiente, entre otros, se encuentran siendo asesinados.

No es gratuito que, la vicepresidenta del tercer gobierno de la Política de la Seguridad Democrática, desvíe la atención de la realidad colombiana sonriendo la alianza criminal del paramilitarismo y el narcotráfico colombiano con el autoproclamado presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Diecisiete años después de impulsar la política de seguridad democrática, caracterizada por la ejecución en campos de batalla ficticios, de personas no combatientes siendo presentadas como integrantes de grupos terroristas, la hoy vicepresidente apela a la protección de la vida e integridad de jóvenes de la República Bolivariana de Venezuela. Durante el II Congreso Empresarial Colombiano, la exministra de Defensa Nacional manifestó: “hay que alzar la voz cuando matan a los jóvenes en Venezuela”, no obstante, su voz se calló tanto en los Falsos Positivos presentados en su administración como en la de sus sucesores: Jorge Alberto Uribe, Camilo Ospina Bernal, Juan Manuel Santos, Gabriel Silva Luján y General Freddy Padilla de León.

Marta Lucía Ramírez, tanto por su actuación como ministra de defensa nacional como de vicepresidente, frente a los eventos de los Falsos Positivos, le debe explicaciones sobre su actuar a la sociedad colombiana, máxime después de revelarse por parte del New York Times la reactivación de la estratagema, sumado ello a los asesinatos de líderes sociales durante el gobierno Duque. Sin embargo, como representante del gobierno debe explicaciones alrededor del ocultamiento de información sobre las relaciones con el paramilitarismo colombiano del autoproclamado presidente del país vecino como de las acusaciones de Miguel Nule por corrupción.

Ante las evidencias, los colombianos manipulados no centran la atención del guiño de ojo, tanto de la Presidencia de la República como de la Vicepresidencia, hacia la relación del autoproclamado con el grupo paramilitar Los Rastrojos. Los colombianos no pueden hacer de lado la denuncia de uno de los últimos condenados por corrupción alrededor de Marta Lucía Ramírez.

“Yo tengo pruebas concretas para demostrar que ella es una persona totalmente corrupta, porque mentir es corromper […] bueno, se lo digo de una vez: ella recibía dinero de Liliana Pardo, que era la que manejaba los auxilios parlamentarios, pero para mí eso no era lo grave” (Miguel Nule lanza “acusaciones graves” a Marta L. Ramírez: ´Es corrupta y mentirosa¨, Pulzo, 11 de septiembre de 2019)

 

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Ejecuciones extrajudiciales en Colombia, 2002-2010. (Libro completo)

 

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