Del conteo de cuerpos a la Teoría Social del Falso Positivo

Linea Conflicto Social y Paz

Por: Omar Eduardo Rojas Bolaños

A lo largo del siglo XX el Falso Positivo se instauró como estratagema de manipulación social al que recurren Estados, Corporaciones y Organizaciones para encauzar guerras; intervenir Estados; usurpar gobiernos; asesinar líderes, saquear naciones; prolongar regímenes; posicionar transnacionales; y promocionar productos.

 

 

En el fondo, toda investigación social es un grito que emite el investigador producto de su compromiso, del compromiso de otros, y de la lectura e interpretación que realiza de la realidad; los alcances del trabajo tienen como propósito el de impactar el entorno social. Orlando Fals-Borda es consciente de ello al concluir que [no se puede desconocer el impacto social, político y económico del trabajo del investigador, de ahí la urgencia de saber escoger aquello que sea armónico con la visión que se tiene de “responsabilidad social” (Fals Borda, 1985). Para nosotros, la referencia de lo armónico en Fals-Borda al abordar el problema de cómo investigar se encuentra relacionado con el compromiso de los miembros de la sociedad frente a aspectos éticos, legales y de convivencia, que persigue el colectivo y los individuos, no solamente a través de la Investigación Acción Participativa. En este sentido el científico social tiene una responsabilidad con la humanidad que va más allá de interpretar fenómenos sociales. Se investiga no solamente para ampliar el conocimiento, se investiga para transformar. Quienes investigan sobre la guerra, la violencia, anhelan un mundo armónico, un mundo en paz. 

En la obra El problema de cómo investigar la realidad para transformarla, Fals-Borda expresa: 

Son relativamente pocas las ocasiones de confrontar directamente, en el curso de la vida, procesos fundamentales de transformación social. Es nuestro privilegio, como generación, la de vivir este proceso hoy día, y hacerlo con las ventajas y desventajas que ofrece el desarrollo contemporáneo. Es también nuestra responsabilidad, como pertenecientes a una comunidad de científicos, saber interpretar esta transformación y derivar datos adecuados para entenderla con el objeto de ayudar a construir el futuro (1985).

Formalmente, desde el año 2008, meses antes de que se conociera el término de Falso Positivo, iniciamos, por un evento azaroso, su estudio. No existía condiciones para desarrollar un proyecto a la luz de la Investigación Acción Participativa puesto que no se contaba con ningún aval institucional ni se tenía, en ese momento, contacto con comunidades o madres que perdieran sus hijos en operaciones militares.

Éramos un puñado de servidores públicos que rechazábamos que se impusiera, desde el plan estratégico del sector defensa, el asesinato de “terroristas” como medida de resultados operacionales. Nos guiaba, no solamente la pasión por el estudio de fenómenos sociales, sino el hecho de ser conscientes de que los primeros en defender los derechos humanos deben ser los integrantes de las fuerzas armadas, y estos eran los que se encontraban vulnerándolos; la lucha por la verdad y la justicia a que tienen derecho las víctimas; y contribuir en la construcción de la memoria a fin de que no se repitieran los acontecimientos. Teníamos la intención de esclarecer un hecho, para nosotros macabro y aterrador, cometido por soldados y policías en servicio activo, y otros funcionarios públicos, propósito en el que todavía se trabaja a pesar de amenazas, presión y destierro.

El proyecto se fue alimentando, poco a poco, de información proveniente de informes periodísticos, sentencias judiciales, estudios académicos y de organizaciones de derechos humanos. Con el tiempo se llevaron a cabo otras estrategias para lograr captar más información entre las que sobresalen entrevistas semiestructuradas, entrevistas a profundidad, conversaciones informales y aplicación de instrumentos de percepción. Todo este conjunto de herramientas se ha aplicado a víctimas de lo que algunos llaman ejecuciones extrajudiciales, a sus victimarios, y a ciudadanos sin conexión alguna con victimarios ni víctimas. 

El proyecto investigativo se ha desarrollado en cuatro Fases:

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Los alcances del estudio, en especial durante las Fases de Aproximación al problema y Descripción del fenómeno descritos en la obra Ejecuciones extrajudiciales en Colombia 2002 – 2010. Obediencia ciega en campos de batalla ficticios, no hubieran alcanzado profundidad si no se hubiera recurrido, como paradigma de investigación, a los lineamientos de la investigación cualitativa, naturalista. Durante el estudio, el proceso vivencial racional, como lo denomina Fals-Borda, permitió conocer de cerca aspectos del pensar, sentir, actuar y desear de militares y policías llevando ello a conocer la percepción que se tiene dentro de las filas de las fuerzas armadas de los Falsos Positivos. Pero no fue únicamente la percepción del personal activo o de la reserva, sino la de sus familiares quienes, conocedores de los asesinatos cometidos por sus familiares, manifiestan que estos son los mejores hijos, esposos, padres de familia, hermanos y ciudadanos. Para las fuerzas armadas son los mejores soldados, las condecoraciones recibidas por los operativos militares lo comprueban.

Nuestra principal herramienta de trabajo, el marco referencial, nos guío para intentar construir una interpretación de la realidad. En este sentido, los trabajos de Hannah Arendt, en especial Eichmann en Jerusalén: un estudio sobre la banalidad del mal (1963), La condición humana (1958) y Los orígenes del totalitarismo (1951), fueron soporte referencial para el estudio. No se puede desconocer la influencia de teóricos de la sociedad líquida como Bauman y Donskys (2015) alrededor de la insensibilidad humana y la adiáfora, como tampoco la de Coser sobre la lealtad (1978) y de Michel Foucault acerca de la parresía (1982).

Dado que no se puede hacer de lado las especulaciones en ciencias sociales, podemos suponer que si la Jurisdicción Especial para la Paz, órgano judicial que busca la verdad alrededor de cincuenta años de guerra en Colombia entre Estado y FARC - desconociendo otros actores y otros periodos -, destinara un psicólogo para estudiar el proceder, tanto del mayor Julio César Parga, autor de 48 casos de Falsos Positivos, como la de otros oficiales, no sorprendería el hecho de que al igual que Eichmann, quien se justificó al alegar que simplemente se encontraba “haciendo su trabajo”, Parga no muestre ninguna culpa por su proceder declarando: “Yo hice mi trabajo”. A pesar de la condena, y de la ilicitud de su proceder, el mayor declaró que jamás pedirá perdón a las familias de los 48 inocentes que mató (Las2Orillas, 2018).

Fase I Aproximación al problema

La Fase I Aproximación al problema, se inicia meses antes de que la opinión pública conociera de asesinatos cometidos por militares de no combatientes en campos de batalla ficticios, al momento de que uno de los investigadores tuviera conocimiento de la entrega voluntaria de un reservista a la policía judicial con información privilegiada. El ex militar declaraba tener información acerca de actos criminales cometidos por militares, además de manifestar tener temor por su vida al negarse a trabajar bajo cubierta para los militares en la costa atlántica del país. Con el tiempo, el estudio determinó que militares de la región lo querían convertir en reclutador para los Falsos Positivos.

El estudio parte de notas de campo y un seguimiento exhaustivo a informes de organismos de derechos humanos e informes periodísticos, al mismo tiempo que se lleva a cabo un rastreo a expedientes judiciales adelantados por la justicia penal militar y la justicia ordinaria sobre violaciones de los derechos humanos durante operativos militares desarrollados en el periodo 2002 – 2010. Se suma a ello registros de informantes privilegiados quienes, consciente e inconscientemente, y en diferentes escenarios, daban a conocer actividades no transparentes llevados a cabo durante los combates militares, actividades ilícitas imposibles de investigar. En ese momento se tenía plena conciencia de que al interior de la institucionalidad las investigaciones no prosperaban aspecto fácilmente medible al observar que no existía sentencia condenatoria alguna por las ejecuciones realizadas, además de que la impunidad en las fuerzas armadas en Colombia es el 95% (Universidad de las Américas Puebla, 2015).

Lo que para las fuerzas militares era considerado como Falso Positivo, para defensores de derechos humanos y abogados de víctimas, eran “ejecuciones extrajudiciales”, de ahí que al momento de construir el proyecto se determinara esta como categoría de investigación. 

La Fase I llevó a explicar las muertes como producto de ejecuciones extrajudiciales, asesinatos cometidos, por lo general, en personas contradictoras del gobierno a las que los Estados investigan o sindican de la comisión de delitos generalmente de orden político. Los militares aplicaron la pena capital sin que los supuestos “terroristas” fueran sometidos a un juicio con los protocolos judiciales existentes. No obstante, la explanación alrededor de ejecución extrajudicial no permitía explicar de manera general el fenómeno puesto que en Colombia constitucionalmente la pena de muerte no se encuentra contemplada.

Al revisar, tanto el concepto de ejecución extrajudicial como las denuncias, el Falso Positivo no se adecuaba totalmente a sus características toda vez que quedaba faltando un elemento determinador: el estar investigado por algún delito o estar señalado de ser integrante de un grupo subversivo. De igual manera no se ajustaba el hecho de que los muertos se encontraran en campos de batalla, vestidos con prendas militares, con uniformes nuevos y tallas desproporcionadas a sus cuerpos, si bien los pudieran ejecutar en otros escenarios sin la necesidad de un desgaste operativo. Un joven residente en el departamento de Cundinamarca amanecía asesinado dos días después de su desaparición a más de 600 kilómetros del lugar de su vivienda y una víctima que calzara talla 38 en botas fácilmente aparecía calzando botas talla 42.

En esa etapa del estudio se evidenció que los eventos se llevaban a cabo en todo el territorio nacional presentando características de sistematicidad; de igual manera se demostró que anteriormente al conocimiento público del fenómeno, este se presentaba al interior de las fuerzas armadas no en esa magnitud ni complejidad (CCEEU, 2014). A pesar del hermetismo oficial y de las pocas evidencias con que se contaban, y gracias al estar dentro de la institucionalidad teniendo la posibilidad de acceder a fuentes primarias, se logró evidenciar que los asesinatos de no combatientes se encontraban proyectados en los planes de acción de las fuerzas militares y de la policía. Las autoridades judiciales no se han pronunciado frente a este hecho a pesar de que en el mes de mayo de 2019 el New York Times publicó información acerca de la exigencia del conteo de cuerpos y de su implementación a través de planes de acción de unidades adscritas al ejército nacional validando, de esta manera, los alcances de nuestra investigación (Casey, Nicholas. 2019).

Fase II Descripción del problema

Después de que algunos investigadores desistieran de seguir indagando acerca de los Falsos Positivos por no encontrar garantías, el Instituto de Estudios Socio-históricos Fray Alonso de Zamora, de la Universidad Santo Tomas, continuó el estudio. En esta fase se describe los asesinatos cometidos por las fuerzas militares en campos de batalla ficticios:

… soldados colombianos condujeron cerca de diez mil obreros, campesinos, habitantes de la calle e indígenas, sin ideologías que afectaran el régimen constitucional, a campos de batallas simulados donde eran asesinados a sangre fría. En los campos de batalla ficticios, las víctimas eran desvestidas y uniformadas desde los pies hasta la cabeza con prendas militares para que la sociedad los percibiera como integrantes de grupos armados ilegales. Los cuerpos eran arrojados a lo largo y ancho del país, y sobre las manos de las víctimas depositadas armas de fuego siendo accionadas por los militares, con el propósito de que los investigadores dictaminaran que los muertos se habían enfrentado, con fuego y metralla, a sus victimarios (Rojas, Benavides, 2018).

Además de describir el fenómeno la Fase II determinó, que de igual manera como se planea una orden de trabajo de servicio militar o de policía, el Falso Positivo se desarrolla en tres etapas: El Antes, El Durante y El Después. Las actividades de cada una de las etapas fueron deslumbrando aspectos de cooperación entre unidades militares, interinstitucionales e inter/agenciales donde no solamente se comprometía unidades operativas sino a administrativas. El Batallón de Ingenieros Pedro Nel Ospina, fue la unidad que más presentó bajas de Falsos Positivos durante el año 2006 (Arenas, 2014). De igual manera se estableció la ejecución de los actos en más de 180 unidades militares y de policía ubicadas en 31 de los 32 departamentos de los que se encuentra dividido administrativamente el territorio colombiano.

El estudio en la Fase II Descripción del problema evidenció que más allá de la política de recompensas instaurada por el gobierno de la seguridad democrática para motivar a servidores públicos y particulares, los eventos se encontraban relacionados con la articulación de políticas y lineamientos del gobierno; la exigencia de resultados operativos; la evaluación de militares y policías; y la doctrina militar. 
Los alcances de la Fase II de investigación generaron reacciones institucionales de ahí que el proyecto fuera asumido por la Red Interuniversitaria por la Paz REDIPAZ, el grupo de Investigación Editorial Kavilando y el Grupo de Investigación Constitucionalismo Crítico y Género UNAULA.

Fase III Conceptualización y tipología

La relación de los Falsos Positivos con la doctrina militar y el hecho de que estos, antes del periodo de la seguridad democrática y después de éste, se registren, con características similares, generó inquietudes e interrogantes. Aunque el Observatorio Colombia, Europa, Estados Unidos no encontró evidencias de asesoramiento americano en la estrategia de los Falsos Positivos, evidenció la asistencia de oficiales comprometidos en los asesinatos a cursos en sus escuelas militares, gracias a la ayuda técnica (2014). Estados Unidos ha contribuido en la formación de oficiales, suboficiales, miembros del nivel ejecutivo y soldados, no solamente de Colombia sino de sus aliados. En el Instituto del hemisferio occidental para la Cooperación en Seguridad, en Fort Benning – Georgia, antes llamada Escuela de las Américas, se forman no solamente militares y policías sino operadores de la justicia quienes reafirman la doctrina militar del hemisferio.

En el claustro académico militar se han formado alrededor de 61.000 militares, policías y asesores, en doctrina militar y en seguridad, de 23 naciones latinoamericanas. La doctrina militar, conjunto de conceptos, principios, procesos y normas de comportamiento que sistematizan y coordinan las actividades de los entes castrenses, es producto de las experiencias propias y ajenas de las naciones, de ahí que esta se imparta a los alumnos en el instituto de cooperación norteamericano. La instrucción se centra en la combinación de estrategias convencionales y no convencionales de combate y en temas alrededor de la cibernética, la población civil, la política, la propaganda, la guerra de guerrillas, la guerra asimétrica, la guerra de baja intensidad, la guerra sucia, la guerra psicológica, la guerra en medios de comunicación, el terrorismo de Estado u operaciones similares encubiertas, la guerra popular, la guerra civil y el contraterrorismo (Rojas, B. Texto inédito, 2019).

A partir del análisis frente a la asistencia técnica y la formación de cuadros de mandos militar y policía en escuelas americanas se formuló un nuevo interrogante ¿qué tipo de relación existe entre los Falsos Positivos y la doctrina militar? El cuestionamiento condujo a centrar atención en el “enemigo interno”.

No existen documentos públicos, pero sí reservados, acerca de quién es considerado como “enemigo interno”. En observaciones realizadas a escuelas de formación, se evidencia que, a pesar de la procedencia obrera y campesina de quienes ingresan a la base de la institucionalidad militar y de policía, no se requiere más de veinte días para que los reclutas tengan en claro quién es el enemigo (Rojas B, Notas de campo). En las fuerzas armadas se contempla como “enemigo interno” no solamente al que se alza en armas, o se declara contradictor del régimen. En la cosmovisión de militares y policías, en la de sus familiares y en un sector de la población, el “enemigo interno” se encuentra conformado por integrantes del partido político comunista, socialista y de izquierda, sumándose a ellos líderes sociales, líderes indígenas, defensores del medio ambiente, sindicalistas, docentes, estudiantes, colectivos de abogados y escritores, entre otros. 

Establecida la relación entre doctrina militar y Falsos Positivos se emprendió la Fase III de investigación. Uno de los primeros pasos fue la de indagar acerca de la presencia de casos similares en otros ejércitos del mundo y el de buscar sus raíces de origen. La búsqueda de casos en otros ejércitos no ha terminado, pero si permitió evidenciar casos similares en Filipinas, Israel, Chile, Argentina, inclusive en el ejército norteamericano, entre otros. Con los antecedentes y las características conocidas se concretó el tipo de Falso Positivo Militar, sin embargo, las indagas reflejaban más casos que se adecuaban a nuestra definición: 

Estrategia de manipulación masiva no convencionales de la guerra sucia, la guerra psicológica, la guerra política y la guerra de mercados al que apelan Estados, Corporaciones, Organizaciones o personas. Crea en el colectivo social, mediante engaños y mentiras, distorsiones de la realidad para alcanzar beneficios de poder social, económicos o militares. Es la pantomima al que acuden países, instituciones y corporaciones para engañar, fingir, confundir, presionar, adecuar y ocultar procedimientos y acontecimientos sociales y oficiales. Tiene como finalidad la de instaurar imaginarios engañosos e inexistentes para obtener la simpatía de la población y alcanzar la cohesión social y el posicionamiento de marcas mediante acciones físicas y psicológicas que generen afecto hacia el Estado, el sistema, colectividades o productos. Busca, además de desviar la atención de la realidad e instaurar escenarios para su beneficio, construir lealtad incondicional hacia regímenes, las fuerzas armadas, organismos de defensa y seguridad, corporaciones y productos. Atribuye al adversario acciones terroristas, criminales y características defectuosas del competidor de alto, mediano y bajo impacto, que este no realiza o posee. 

La búsqueda de la raíz del Falso Positivo Militar transportó el estudio a la década de los noventa del siglo inmediatamente anterior. Documentos diplomáticos desclasificados por la organización National Security Archive de Washington, D. C., evidencian que en 1994 un reporte de inteligencia de la CIA llamaba la atención por el empleo de escuadrones de la muerte, por parte de militares colombianos, en su campaña contrainsurgente. De igual manera describía un Falso Positivo desarrollado en 1990 en El Ramal – Santander, donde el ejército asesinó a nueve personas y los vistió con traje de fatiga para presentarlos como guerrilleros (Evans, Michael, 2009). Al continuar con la búsqueda de las raíces del Falso Positivo el equipo investigador centró atención en eventos registrados durante la guerra de Vietnam y en la Segunda Guerra Mundial la que se inició a través de una serie de Falsos Positivos por parte de Alemania. 

Frente a la guerra de Vietnam se evidenció:

Los militares norteamericanos, cuestionados por el desgaste de la guerra y la presión de la sociedad para terminar el conflicto, recurrieron al body count, conteo de cuerpos, como estrategia. Al no tener contacto físico con el Vietcong se asesinaba campesinos acomodándoles elementos para que figuraran como integrantes del Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur. A falta de cuerpos, los mismos cuerpos, eran trasladados a otros espacios presentándolos ante los medios de comunicación como rebeldes caídos en el conflicto. Ante los eventos sectores de la sociedad norteamericana se ilusionaron con que sí se encontraban ganando la guerra. 

La exploración condujo a las dos primeras décadas del siglo XX determinando la incidencia de la United Fruit Company con el Falso Positivo. La multinacional a través del engaño y la manipulación le mintió al Congreso de los Estados Unidos convenciéndolo que los sindicatos de trabajadores de las llamadas repúblicas bananeras eran comunistas y que su pretensión era la toma del poder. Su propósito era la de ampliar su cobertura y monopolizar el mercado del banano orquestando para ello una estrategia de guerra sucia para despojar a los campesinos de sus tierras y negarles derechos laborales. La estrategia llevó, en el año 1928, al asesinato de cientos de trabajadores por parte del ejército colombiano conocida como la masacre de las bananeras (Play Ground, 2018) donde el ministro de Guerra de ese entonces salió en defensa de los militares y la transnacional manifestando que detrás se encontraba Stalin.

Este hecho hubiera pasado desapercibido como Falso Positivo si no fuera por la declaración del general Smedley Darlington Butler quien reveló que se recurría al Ejército y el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos para realizar actividades, a lo largo y ancho del mundo, para favorecer los intereses de transnacionales, banqueros, especuladores y fabricantes de armas e insumos militares, entre otros. El general Smedley, conocedor de primera mano de las estrategias de las transnacionales en las repúblicas bananeras, y de la manipulación de estas sobre el ejército, denunció en su obra La guerra es un latrocinio, el uso de las fuerzas armadas de los Estados Unidos para beneficio de Wall Street.

Nos ha ido bastante bien con Luisiana, Florida, Texas, Hawái y California y el Tío Sam puede tragarse a México y Centroamérica, con Cuba y las islas de las Indias Occidentales como postres y sin intoxicarse. He servido durante 30 años y cuatro meses en las unidades más combativas de las Fuerzas Armadas estadounidenses: en la Infantería de Marina. Tengo el sentimiento de haber actuado durante todo ese tiempo de bandido altamente calificado al servicio de las grandes empresas de Wall Street y sus banqueros. En una palabra, he sido un pandillero al servicio del capitalismo. De tal manera, en 1914 afirmé la seguridad de los intereses petrolero en México. Tampico en particular. Contribuí a transformar Cuba en un país donde la gente del National City Bank podía burlar tranquilamente los beneficios. Participé en la “limpieza” de Nicaragua, de 1902 a 1912, por cuenta de la firma bancaria internacional Brown Brothers Harriman. En 1916, por cuenta de los grandes azucareros norteamericanos, aporté a la República Dominicana la “civilización”. En 1923 “enderecé” los asuntos en Honduras en interés de las compañías fruteras norteamericanas. En 1927, en China, afiancé los intereses de la Standard Oil. Fui premiado con honores, medallas y ascensos. Pero cuando miro hacia atrás considero que podría haber dado algunas sugerencias a Al Alcapone. Él, como gánster, operó en tres distritos de una ciudad. Yo, como Marine, operé en tres continentes. El problema es que cuando el dólar estadounidense gana apenas el seis por ciento, aquí se ponen impacientes y van al extranjero para ganarse el ciento por ciento. La bandera sigue al dólar y los soldados siguen a la bandera (Butler, 1935).


El hallazgo, además de afianzar el Falso Positivo Militar permitió determinar el Falso Positivo Corporativo y abordar el Falso Positivo De Estado. La estrategia del Falso Positivo de Estado lo describe el exdirector de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, Mike Pompeo, Secretario de Estado de la administración Donald Trump. Pompeo declaró que en la agencia de inteligencia se miente, se engaña y se roba y que para ello cuentan con cursos de entrenamiento. A nivel internacional la actividad de la CIA se complementa con el trabajo realizado por las escuelas militares norteamericanas.

Superada la descripción del Falso Positivo Militar y del Falso Positivo Corporativo se indagó por el Falso Positivo Judicial: acciones ilegales de Estado donde se construye expedientes judiciales, con testigos falsos y falsas evidencias, involucrando opositores del sistema. En Colombia, Brasil, Argentina, Chile, Ecuador, Centro América y Estados Unidos, entre otros, el Falso Positivo Judicial es una herramienta de coacción social a la que se recurre para opacar contradictorios del régimen.


Las indagaciones alrededor del Falso Positivo Militar, Judicial y Corporativo llevó a la construcción de la tipología del Falso Positivo identificándose: Falso Positivo De Estado, Falso Positivo De Policía, Falso Positivo Corporativo, Falso Positivo Territorial, Falso Positivo de Intereses Compartido, Falso Positivo Militar y Falso Positivo Judicial. La estratagema revelada no se da únicamente para encubrir actos ilícitos sino para convencer a la población de que estos se cometen porque sus actores proceden guiados por principios altruistas beneficiando con ellos a todo el colectivo social.

Tipos de Falsos Positivos

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A manera de conclusión

La investigación sobre el fenómeno ha conducido a encontrar evidencias de la manipulación de Estados y Corporaciones, y del engaño colectivo, tanto en la expansión de transnacionales como en la doctrina militar, siendo un fenómeno que no afecta solamente a un Estado, sino que se desarrolla en cualquier tipo de sociedad.

A lo largo del siglo XX el Falso Positivo se instauró como estratagema de manipulación social al que recurren Estados, Corporaciones y Organizaciones para encauzar guerras; intervenir Estados; usurpar gobiernos; asesinar líderes, saquear naciones; prolongar regímenes; posicionar transnacionales; y promocionar productos. Aunque se referencia el término Falso Positivo desde la primera década del presente siglo, en un contexto regional, su génesis es dos siglos atrás, en un escenario de globalización.

El Falso Positivo se posiciona a la par de la expansión de las corporaciones transnacionales, durante la década del setenta del siglo XIX, al momento de ampliar el mercado, buscar reducir costes generados por el transporte y evitar aranceles en las importaciones de sus productos. Su origen obedece a la esencia del sistema capitalista como sistema social y económico, donde el usufructo de la propiedad privada sobre el capital como herramienta de producción, no solamente se caracteriza por las relaciones empresariales y laborales para fines mercantiles, sino por el desarrollo de estrategias para desarrollar y fortalecer las relaciones Estado – Empresa, donde el Estado queda subordinado a las Corporaciones y sus intereses de inversión y usufructo. La expansión de los consorcios internacionales se dinamiza gracias a la estrategia de articular los poderes económico, político y militar (Rojas y otros, texto inédito, 2019).

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Referencias:

Arenas, N. (2014). El Batallón que ganó el concurso de falsos positivos. La Silla Vacía.
Arent, H. (2003). Eichmann en Jerusalén: un estudio sobre la banalidad del mal. Barcelona, España: Lumen, S. A.
Arent, H. (2015). La condición humana. Barcelona, España: Paidós.
Arent, H. (1998). Los orígenes del totalitarismo. Buenos Aires: Taurus. 
Bauman, Z. y Donskis, L. (2015). Ceguera moral, la pérdida de la sensibilidad en la sociedad líquida. Barcelona, España: Paidós. 
Benavides, F. y Rojas O. (2016). “Percepción frente a los falsos positivos desarrollados durante el periodo 2002 – 2010”. Universidad Santo Tomas. (Texto inédito). Bogotá, Colombia.
Butler, S. (1935). La guerra es un latrocinio. http://en wikipedia.org/wiki/Smedley.Butler.
Casey, N. (2019). Las órdenes de letalidad del ejército colombiano ponen en riesgo a los civiles, según oficiales. The New York Times.
Coser, L. (1978). Las instituciones voraces. México: Fondo de Cultura Económica.
Evans, M. (2009). “Mentalidad de recuento de cuerpos”. Escándalo de “falsos Positivos” de Colombia, desclasificado. National Security Archive Electronic Briefing Book No. 266. https://nsarchive2.gwu.edu//NSAEBB/NSAEBB266/index.htm 
Fals-Borda, O. (2009). El problema de cómo investigar la realidad para transformarla. CLACSO. 
Foucault, M. (2017). La parrêsía. Madrid. Editorial: Editorial Biblioteca Nueva, S.L
La maldición del plátano. (2018). Play Ground.
Las2orillas. El comandante del Gaula, autor de 48 falsos positivos, no se arrepiente de nada. 20 de marzo de 2018.
Movimiento de Reconciliación (FOR). Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos CCEEU. (2014). “Falsos positivos” en Colombia y el papel de asistencia militar de Estados Unidos, 2000 – 2010. Bogotá.
Rojas B., Benavides, F. (2017). Ejecuciones extrajudiciales en Colombia 2002 – 2010. Obediencia ciega en campos de batalla ficticios. Bogotá, Colombia: Ediciones USTA.
Rojas B. (2019). Falsos Positivos y la prolongación de la guerra en Colombia. Construyendo una tipología sociológica de Falso Positivo. Colombia: Kavilando.
Rojas, B. (2019). De los falsos atentados terroristas a Falsos Positivos Militares. Colombia: Kavilando.
Rojas B. y otros. Teoría Social del Falso Positivo. Manipulación y guerra (2019). En producción. UNAULA
Universidad de las Américas Puebla (2015). Índice Global de impunidad IGI 2015.

Notas relacionadas.

Ejecuciones extrajudiciales en Colombia, 2002-2010. (Libro completo)

Construcción de un Falso Positivo de Estado. De la defensa de la alianza Juan Guaidó – Rastrojos, a la presentación de fotografías descontextualizadas.

Crímenes, corrupción y falsedad. El legado de los gestores de la política de seguridad en los Falsos Positivos.

La expansión paramilitar. De Colombia, hacia Venezuela.

La Verdad de los Falsos Positivos en la Jurisdicción Especial para la Paz. El para qué se investiga.

Operación Berlín. Los niños que creyeron en la paz siendo fusilados.

Operación silencio: Amedrentamiento, dignidad y verdad

Doctrina, adoctrinamiento y Falsos Positivos.

El dilema de los nuevos Coroneles Militares: entre Falsos Positivos y la defensa de los derechos humanos.

Falsos Positivos y la prolongación de la guerra en Colombia. Construyendo una tipología sociológica de Falso Positivo*.

Falso Positivo Judicial: la criminalización de la justicia.

Reajustando la política de la seguridad democrática. Un Falso Positivo en el limbo.

Presos políticos, resistencia popular y sueños de paz en Colombia. Primer Café Intal en Europa

Resistencia, miedo y terror.

La infiltración como mecanismo de criminalización de la protesta social. ¿Ampliación o distorsión del rol de inteligencia?.

El camaleón de la impunidad. Del realismo mágico a la segunda patria boba

Libro. Las parteras de Urama Grande: Un caleidoscopio de dolores y esperanzas

 

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